Pericos Marca
·22 mai 2026
Carlos Romero emocionado ante su adiós: «Voy a seguir al Espanyol toda mi vida»

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Carlos Romero se prepara para despedirse de una etapa inolvidable en la entidad blanquiazul, personificando a la perfección esa advertencia futbolística que aconseja no encariñarse en exceso con un jugador cedido. Tras cumplir un ciclo de dos temporadas en el RCDE Stadium, el carrilero zurdo regresará al Villarreal consolidado como uno de los mejores especialistas del campeonato y con el orgullo de haber certificado la salvación. Tras superar una dura racha sin ganar, el futbolista reconoce que en el grupo están “felices por haber conseguido el objetivo, que nos ha costado un poco más de lo que quisiéramos. No hemos acabado el año como parecía al principio, pero nos hemos quitado un peso de encima, que era lo que queríamos. Ahora a disfrutar este último partido”. El de Torrent ha concedido una entrevista a Mundo Deportivo.
Esa mejoría final ha transformado la atmósfera diaria gracias a la enorme unión de la plantilla, que Romero destaca como la clave para resistir en los momentos de máxima zozobra: “La verdad es que sí, somos amigos, aparte de compañeros. Y eso habla muy bien del vestuario que tenemos ahí dentro, hemos pasado muchos partidos sin ganar y si no tuviéramos el ambiente que tenemos, a lo mejor otro vestuario no lo hubiera sacado”. Esa cohesión mantuvo al bloque en la misma dirección que el cuerpo técnico: “El cuerpo técnico y la plantilla íbamos en la misma dirección. Sabíamos que estábamos haciendo partidos que teníamos que haber ganado, pero no se nos estaba dando por una cosa u otra. Al final lo hemos sacado los que estamos ahí dentro, somos una piña, un vestuario supersano”.
A pesar de la entereza, encadenar dieciocho jornadas de sequía supuso un peaje psicológico inevitable. “Temer te diría que no, pero sí que es verdad que al final lo piensas. Pasaban 10 jornadas y pensaba: ‘A la 11 ganamos’. Llegamos a tener 18 jornadas sin ganar y eso es un peso muy difícil de gestionar. Sales al campo y es diferente, no estás con la misma confianza, ves que las victorias no llegan y al final se te pasa todo por la cabeza. Ahí dentro sabíamos que era imposible, que lo lo íbamos a sacar sí o sí, y así ha sido”, relata el carrilero, señalando el empate ante el Real Oviedo como el día de mayor frustración: “El día del Oviedo en casa, no sé si chutamos 20 veces a puerta. Tuvimos un montón de ocasiones, al final acabamos empatando, yo tuve tres o cuatro también. Por una cosa u otra nunca no salía, ese partido teníamos que haber ganado sí o sí y tampoco ganamos. Dijimos: ‘¿Cuándo vamos a ganar, contra quién?’. Porque no se nos daba, pero le dimos la vuelta”.
La liberación definitiva llegó con el triunfo ante el Athletic Club, un bálsamo que disipó el ruido exterior: “De los que más, por lo que significó para el equipo. Quitarse todo el peso de encima, todo el ruido alrededor nuestro, parecía que en la plantilla no valía nadie, que no íbamos a sacar esto, que nos íbamos a Segunda… Para el equipo fue un alivio increíble, volvimos a coger confianza, la sonrisa que necesitábamos. Porque pasan las semanas y no estás igual en casa, con el mismo humor, y eso también es difícil”. Romero disputó ese tramo al límite de sus condiciones físicas debido a unas molestias musculares, demostrando su total compromiso con la causa perica: “El día antes del Sevilla noté un pinchazo en el isquio y a Sevilla llegué muy justo. Forcé la máquina para poder jugar, porque creo que el equipo lo necesitaba. Era lo que yo sentía, necesitaba estar y contra Sevilla y Athletic lo pasé muy justo, pero por suerte salió bien. Pude estar con el equipo, sentía que debía hacerlo y salió bien, siempre me voy a quedar con eso. Lo he dado todo por esta camiseta, por este escudo y espero que hable bien de mí, también”.
Ese tremendo esfuerzo acalló las especulaciones de quienes dudaban de su implicación por su inminente regreso a Villarreal. “Es normal que se hable, lo entiendo totalmente. Yo también he sido aficionado, sé lo que la gente piensa, sé que somos personas pero ni mucho menos. Mi cabeza estaba aquí, soy el primero al que le duele la situación de no ganar, me considero un chico ganador, muy competitivo. Quién piense eso es totalmente lícito, lo respeto pero no lo comparto. Por suerte pude demostrar que todo lo contrario, que yo estaba a muerte con este equipo”, recalca el zaguero. Su rendimiento reciente en el césped, con una asistencia en Bilbao y una diana en El Sadar, ha respaldado sus palabras y le ha permitido cumplir una apuesta realizadora que pactó antes de arrancar el torneo: “Venía con esa idea en mente, por suerte me han salido las cosas como yo quería este año. Súper feliz de haber ayudado muchísimo al equipo, creo que he sido una parte muy importante, así me lo han hecho sentir y saber siempre. Muy feliz por eso”.
Sus notables cifras de cara a puerta le permitirán cobrarse el premio en el vestuario. “Hice una apuesta antes de empezar la temporada y me jugué que este año hacía seis goles. Me deben una comida (risas), me sentía que este año era capaz, que por la forma de jugar y la libertad que a mí también me daban podía hacer más cifras. Por suerte, he cumplido y disfrutaré esa comida”, comenta divertido el zaguero. Sin embargo, a pesar de firmar unos registros que le situaban en la órbita de la Selección, el futbolista asume con total madurez su ausencia en la prelista del seleccionador nacional: “Solo puedes controlar lo que depende de ti, lo que dependía de mí creo que he cumplido, que he hecho números de sobras. El resultado está ahí, hay un seleccionador y un ‘staff’ que decide, es totalmente respetable. Tú tienes que dedicarte a jugar, a hacer tu trabajo y estar preparado por si algún día llega, bienvenido sea”.

MALLORCA, SPAIN – MARCH 15: Carlos Romero of RCD Espanyol and Justin Kalumba of RCD Mallorca battle for the ball during the LaLiga EA Sports match between RCD Mallorca and RCD Espanyol de Barcelona at Estadio de Son Moix on March 15, 2026 in Mallorca, Spain. (Photo by Rafa Babot/Getty Images)
Con los deberes principales hechos, el epílogo del campeonato ofrece ahora la posibilidad de pelear por un billete para la Conference League si los resultados de terceros acompañan. “Vamos a intentar lo que sea, queremos ganar el último partido y despedirnos bien en casa jugando con nuestra gente. Después de haberlo pasado mal se merecen que los despidamos con una victoria, no dependemos de nosotros mismos pero lo que dependa, cumplir siempre”, asegura un Romero que sueña con dejar a la entidad en el panorama continental: “Sería lo máximo, algo increíble. Si no nos metemos me iré con esa espina, porque este año después de la primera vuelta que hicimos nos veíamos capaces de poder entrar en Europa. Con dos partidos más que hubieran salido de cara, hubiéramos estado metidos. Si no nos metemos será una espina que también me llevaré”.
La cita del próximo sábado albergará una carga sentimental tremenda para el valenciano, profundamente agradecido por el cariño de la hinchada blanquiazul. “No me lo quiero imaginar, muchas veces me ha pasado pero no lo quiero pensar. Han sido dos años preciosos aquí, de los mejores que he tenido en mi vida, tanto personal como profesional. Me voy a ir encantado, feliz de haber disfrutado de este club, de esta afición. Ojalá que se queden con un recuerdo bonito mío, que era para lo que venía, para que me recuerden como alguien que lo intentó todo, que se dejó todo por esta camiseta”, expresa con emoción, valorando la conexión establecida con la grada: “El cariño, es lo que más he notado. Llegué siendo nadie, por así decir, y a medida que he dado pasos adelante la gente se ha volcado conmigo. Noto muchísimo el cariño de todos los pericos, siempre me dan las gracias y eso como persona te llena mucho”.
Esa nostalgia anticipada se extiende a todos los estamentos de una institución a la que define por su cercanía. “Toda la gente que pertenece a este club: tanto prensa, utilleros, cocineros, fisios, compañeros… Creo que este club es muy familiar, es gigante pero por dentro somos los mismos de siempre, los que vamos en la misma dirección. Me llevo súper bien con toda la gente y los echaré mucho de menos, pero siempre digo que las etapas también son bonitas porque a veces se cierran. Yo encantado de haberlo vivido”, apunta. En el apartado de gratitudes, emerge la figura de Manolo González, el técnico que apostó con firmeza por él y al que defendió de forma pública tras vencer en Pamplona: “Me ha hecho futbolista, es el que apostó todo por mí. Siempre me ha dado la máxima confianza, ha apostado por mí, y eso habla muy bien de la confianza que me ha dado. Toda la vida le voy a estar agradecido, cuando metimos el gol de Pere Milla me fui a abrazarlo, le dije que se merecía ganar de una vez. Siempre se señala al entrenador porque es la figura que está ahí, pero 18 partidos sin ganar no son cosa del entrenador, son de los que estamos ahí dentro. Lo dije porque lo siento, creo que hay que poner un poco más en valor a Manolo, todo lo que ha hecho por el Espanyol: lo cogió en Segunda, lo subió, el año pasado lo salvó con 0 euros de presupuesto y este año si hubiéramos hecho un poco más igual lo metía en Europa. Hay que valorar más lo que tenemos en casa, siempre miramos fuera sin pensar en lo que tenemos”.
Bajo esa misma premisa, el zaguero respalda la continuidad del preparador al frente del próximo proyecto deportivo. “Yo creo que sí, si con 18 partidos sin ganar ha sido capaz de darle la vuelta y de conseguir ahora dos victorias seguidas, eso no lo hace cualquiera. En el vestuario cada uno mira lo suyo, es normal, y si ha sido capaz de tener al vestuario de su lado significa muchísimo. Habla muy bien de qué es capaz”, analiza, recordando como una simple anécdota aquel duelo veraniego frente al Girona donde actuó en el eje de la zaga: “Fue contra el Girona, en pretemporada. Justo había dos chicos del filial, si no recuerdo mal. Me puso ahí, queda en anécdota”. Asimismo, se muestra plenamente convencido del rendimiento de José Salinas para asumir el testigo en el carril izquierdo: “Es un chico muy trabajador, súper profesional, jamás ha puesto ni una cara ni un mal gesto. Le agradezco, después de la situación difícil de no jugar, porque al final todos queremos jugar, ha sido muy difícil para él este año pero yo creo que está capacitado de sobras. Es un jugador muy bueno, todo jugador necesita confianza y, a partir de eso, eres mejor. Se merece el volver a jugar y volver a coger él mismo confianza, tiene talento y trabajo de sobras para poder cumplir. Ojalá que el día de mañana le vaya súper bien, yo le doy las gracias por cómo se ha portado este año”. Del mismo modo, vaticina un futuro espléndido para el canterano Roger Hinojo: “Me sorprendió mucho en la pretemporada, es un chico con muchísima calidad. Técnicamente va sobrado y físicamente también, es un toro. Le faltan partidos en Primera División, tiene que empezar a jugar, pero lo veo capacitado de sobras, ese chico va a ser muy bueno. Ojalá que lo podamos ver pronto en Primera, creo que aquí puede hacer una carrera bonita. Ojalá le vaya bien, también es muy buena gente”.
Echando la vista atrás, el defensor tiene claro que aquella decisión tomada hace dos veranos transformó su carrera profesional. “Que lo coja con las manos abiertas. Estos dos años han sido preciosos, no he podido elegir mejor sitio para venir. El primer año, cuando me llamaron, lo veía como una oportunidad gigante, porque desde fuera el Espanyol se ve como un club grande. Y el segundo hice todo por volver, porque lo sentía así, y no me arrepiento de nada. Estoy súper agradecido de haber escogido al Espanyol y lo seguiría escogiendo”, reflexiona con orgullo antes de enviar un último mensaje a la grada blanquiazul: “Espero que disfruten del último partido, espero que les pueda dar una última alegría y, sobre todo, darles las gracias de corazón. Los voy a echar muchísimo de menos seguro, voy a seguir al Espanyol toda mi vida. Me ha marcado mucho, personalmente me llevo un recuerdo precioso, me va a dar mucha pena, pero que disfruten y se queden con un recuerdo bonito”.
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