Milannews24
·14 juillet 2026
¿Chukwueze carrilero? La idea de Amorim para relanzarlo en el Milan

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·14 juillet 2026

Entre los nombres más esperados del nuevo Milan de Ruben Amorim está sin duda Samuel Chukwueze. Tras dos temporadas de altibajos, el nigeriano arranca de nuevo con ganas de convencer al nuevo entrenador y hacerse un lugar protagonista. Y precisamente el sistema de juego del técnico portugués podría darle una segunda vida.
La hipótesis más intrigante no es verlo como uno de los dos mediapuntas por detrás del delantero en el 3-4-2-1, sino como carrilero derecho, un rol que, al menos sobre el papel, podría potenciar sus cualidades. Una solución que Amorim conoce bien y que ya ha probado con éxito también en su etapa en el Manchester United, donde adaptó a Amad Diallo para recorrer toda la banda obteniendo excelentes resultados.
A primera vista podría parecer una elección sorprendente. Chukwueze se formó futbolísticamente como extremo ofensivo, acostumbrado a recibir el balón arriba, encarar al rival y generar superioridad numérica. Sin embargo, precisamente estas características podrían hacerlo devastador partiendo unos metros más atrás.
Como carrilero, de hecho, el nigeriano tendría mucho más espacio para atacar. Recibiendo el balón de cara a portería y con campo por delante, podría explotar su aceleración, el regate en corto y la rapidez en los cambios de dirección sin encontrarse de inmediato con una defensa ya plantada.
Además, partir desde una posición más retrasada le permitiría llegar en carrera a los últimos treinta metros, una situación en la que siempre ha sido uno de los extremos más peligrosos primero en LaLiga y después en la Serie A.
Quien haya seguido el trabajo de Amorim sabe que el técnico portugués no interpreta el papel del carrilero como el de un simple jugador de contención por banda.
Al contrario, sus carrileros suelen ser los principales generadores de superioridad numérica. Deben garantizar amplitud, desbordar, acompañar constantemente la acción ofensiva y llegar a línea de fondo con continuidad.
Es exactamente lo que ocurrió con Amad Diallo, transformado de extremo ofensivo a carrilero sin perder imprevisibilidad. Al contrario, el nuevo rol le permitió tener más campo para atacar y más libertad de movimiento.
Chukwueze posee características muy similares: explosividad, regate, uno contra uno y capacidad para crear ocasiones. Por eso Amorim podría imaginar un recorrido parecido.
Con Chukwueze abierto a la derecha, el Milan podría desarrollar un fútbol todavía más vertical.
El carrilero tendría la tarea de ensanchar las defensas rivales, creando espacio por dentro para los dos mediapuntas y para las llegadas de los interiores. Al mismo tiempo, su presencia obligaría al lateral rival a quedarse atrás, limitando las posibilidades de presión alta.
Otro aspecto que no hay que subestimar tiene que ver con las transiciones ofensivas. Cuando el Milan recupera el balón, tener a un jugador como Chukwueze ya preparado para atacar la profundidad puede convertirse en un arma devastadora.
Naturalmente, esta solución también presenta algunas dificultades.
El rol de carrilero exige una enorme disciplina táctica. No basta con ser fuerte en ataque: hay que seguir a tu rival por toda la banda, coordinarse con los tres defensores, cerrar en el segundo palo y mantener las distancias correctas con el central derecho.
Probablemente ese sea el principal interrogante.
Chukwueze nunca ha tenido que sostener con continuidad un trabajo defensivo tan intenso y hará falta tiempo para asimilar automatismos completamente nuevos.
También desde el punto de vista físico la exigencia aumentaría sensiblemente: el carrilero recorre muchos más kilómetros que un extremo ofensivo tradicional.
La alternativa sería utilizarlo como uno de los dos mediapuntas por detrás del delantero.
En esa posición, sin embargo, Chukwueze estaría llamado a recibir muchas veces de espaldas a la portería, jugar en espacios muy reducidos y asociarse rápidamente con sus compañeros.
Aunque tiene técnica y fantasía, el nigeriano siempre ha rendido mejor cuando puede encarar al rival con velocidad, más que actuar en el tráfico del carril central.
Como carrilero, en cambio, tendría más oportunidades de explotar su principal punto fuerte: el uno contra uno en campo abierto.
La posible elección de Amorim representaría sin duda un riesgo, pero también una oportunidad extraordinaria.
Si el nigeriano lograra asimilar los principios defensivos exigidos por el técnico portugués, podría encontrar por fin esa continuidad que le ha faltado en sus primeras temporadas de rossonero.
El precedente de Amad Diallo demuestra que Amorim no tiene miedo de reinventar a sus jugadores cuando ve características adecuadas para su sistema. Y viendo las cualidades de Chukwueze, la idea de verlo protagonista en la banda derecha parece de todo menos irreal.
Si la transformación sale bien, el Milan podría encontrarse no solo con un carrilero completamente nuevo, sino con uno de los hombres clave del proyecto técnico del nuevo entrenador.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.







































