Diario La Escuadra
·25 février 2026
CRÓNICA | Real Madrid 2-1 Benfica: A octavos y con Lisboa o Manchester en el horizonte

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Los de Arbeloa arrancaron con demasiada tibieza y los de Mourinho, mucho más agresivos en cada duelo, olieron la sangre desde el primer minuto. En el 13’, Rafa Silva igualó la eliminatoria tras cazar un rechace de Courtois y castigar un desajuste blanco. La reacción fue inmediata: Tchouaméni apareció desde segunda línea y, con un derechazo desde la frontal en el 16’, devolvió la ventaja al Real Madrid. El tanto enfrió el ímpetu luso y permitió a los blancos ganar metros y presencia ofensiva, aunque el partido siguió abierto. Courtois volvió a sostener a los suyos con una intervención decisiva y, pese al intercambio de golpes, el marcador ya no se movió antes del descanso.
Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid salió más enérgico y dominador, pudiendo adelantarse en los primeros minutos del segundo acto. Por su parte, el Benfica mostró una cara más pasiva en los primeros compases, que fue revirtiendo con el paso de los minutos. Sin embargo, cuando los de Mourinho estaban regresando a su mejor versión, Araujo cometió un error en la medular que condenó a los suyos, entregándole una ocasión a los blancos que Vinícius no perdonó.
La mala noticia fue la lesión de Asencio justo antes del tanto de la tranquilidad, tras un fuerte choque con Camavinga que obligó al canario a ser trasladado en camilla fuera del terreno de juego. Pese a ello, el Real Madrid pasó la eliminatoria y estará este viernes en el sorteo de octavos de la Champions League, donde esperan dos fuertes rivales: los de Rui Borges o los de Guardiola.
El Real Madrid tuvo un comienzo tosco y pausado ante la agresividad del Benfica tanto en faceta defensiva como ofensiva. Los de Arbeloa no asumieron riesgos y no encontraban el juego necesario para meterse en el partido. Tal fue así que los de Mourinho empataron la eliminatoria en el 13’ a través de Rafa Silva.
Se durmió Camavinga y Cedic se infiltró por la derecha; centró y, aunque Courtois detuvo el primer remate, el rechace quedó muerto y el ‘27’ abrió el marcador. Sin embargo, Tchouaméni devolvió la calma en el 16’ con un golazo desde el borde del área, llegando desde atrás a pase de Valverde desde la derecha.
EL ánimo blanco subió tras el gol del empate, pero los desajustes en la presión alta obligaron al Real Madrid a defender en bloque bajo y permitir que el Benfica crease ocasiones de manera constante. Aun así, Vinícius fue el estandarte en el ataque, revoltoso y complicado para la zaga lusa que, pese a mantener a raya al brasileño, sufrió sus acometidas.
Efectivamente, los de Arbeloa lograron hacer el segundo tanto en un desequilibrio del ‘7’ que acabó con Güler introduciendo el balón en la portería, pero la acción fue invalidada por fuera de juego previo de Gonzalo en el 31’.
Los lisboetas cedieron parte del control a los blancos con el paso de los minutos, aunque su agresividad en zona de tres cuartos pareció triplicarse. Ante ello, Courtois tuvo que dar lo mejor de sí para evitar el tanto del Benfica en el 37’, tras un disparo de Richard Ríos.
En el último tramo del primer acto, el Real Madrid fue dueño del balón y ganó efectividad ofensiva. Sin embargo, a pesar de los intentos por romper la paridad del marcador, este no sufrió modificaciones.
Federico Valverde tuvo el gol de la tranquilidad en el primer avance blanco; sin embargo, el remate no fue bueno y el balón salió desviado.
El Real Madrid tuvo un inicio de segunda parte muy distinto al primero: con pulso, mordiente y verticalidad. Además, Tchouaméni se hizo fuerte en el centro del campo con constantes recuperaciones que dieron posibilidades de contraataque, pero que los blancos no pudieron transformar.
Los ataques madridistas se sucedían con más facilidad y asiduidad ante la merma del Benfica. Sin embargo, los lusos ganaron de nuevo agresividad, generando estragos en la zaga blanca. La parte positiva fue que el Real Madrid mejoró con balón en construcción y ganó bastante con la aparición de Güler en la generación de superioridades; pese a ello, le faltó finalizar.
En el 70’, Camavinga y Asencio sufrieron un duro choque que obligó a que ambos jugadores salieran del terreno de juego, el zaguero en camilla. En su lugar, Mastantuono y Alaba saltaron al césped en el 76’.
Tras unos minutos de tensión por la lesión de Asencio, Vinícius se encargó de poner tierra de por medio en el 80’. Araujo se despistó en el centro del campo, recuperó Valverde y el ‘8’ se la puso en largo al ‘7’ para que saliera a la carrera y anotara el gol de la tranquilidad.
Pese a ello, el Benfica no bajó los brazos y, casi inmediatamente, Rafa Silva rozó el palo con un remate de tacón que hizo callar al Bernabéu por un instante.
En el último tramo del encuentro, ambos técnicos movieron sus banquillos: Palacios y Pitarch entraron por Gonzalo y Arda Güler en clave madridista; e Ivanovic y Barrenechea entraron por Schjelderup y Aursnes en clave portuguesa.
Con los dos goles de margen en la eliminatoria, los de Arbeloa trataron de bajar las pulsaciones, manejando el balón y sin cometer errores.
Fran García y Sidny entraron por Carreras y Barreiro, respectivamente, y jugaron los últimos nueves minutos de descuento.
La prolongación no sufrió cambios respecto a los último minutos del tiempo reglamentario, con un Real Madrid dominador y concentrado en no ceder ocasiones y un Benfica volcado en ataque, pero castigado por la fatiga y el desgaste físico.
En definitiva, victoria madridista para estar en el bombo del viernes en el sorteo de octavos de la Champions League que tendrá lugar en Nyon (Suiza).









































