Agente Libre Digital
·26 juin 2026
Cuando el miedo pesa más que el gol: 0-0, Paraguay y Australia

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·26 juin 2026

Paraguay y Australia se jugaron el boleto a los dieciseisavos de final en un duelo cargado de tensión, pero ninguno encontró la fórmula para romper el empate. En una noche donde el riesgo parecía estar prohibido, el 0-0 terminó reflejando un partido más disputado que brillante en la Bahía de San Francisco.
La tercera jornada del Grupo D ofrecía un escenario donde cualquier error podía costar un Mundial. Con Estados Unidos ya instalado en los dieciseisavos de final como líder del sector, Paraguay y Australia llegaron a la Bahía de San Francisco con la obligación de sumar para mantenerse con vida sin depender de otros resultados. La presión fue protagonista desde el primer minuto y terminó imponiéndose sobre el espectáculo.
El conjunto oceánico tomó la iniciativa desde el silbatazo inicial. Apenas al minuto 3, un tiro de esquina encontró a Jackson Irvine, quien logró hacerse un espacio dentro del área para conectar un potente disparo que obligó a Orlando Gill a intervenir con seguridad.
La respuesta paraguaya tardó en llegar. Al minuto 9, una falta sobre Omar Alderete permitió a la Albirroja respirar en la mitad del campo, aunque seguía sin encontrar caminos para acercarse al arco defendido por Patrick Beach.
El partido comenzó a calentarse con el paso de los minutos. Diego Gómez reclamó un codazo en una disputa por el balón al minuto 13, pero el árbitro decidió dejar seguir la jugada. Solo 2 minutos más tarde, Gustavo Alfaro abandonó la calma y reclamó con insistencia una tarjeta preventiva, mientras Gustavo Gómez, como capitán, también buscaba respuestas del silbante.
La intensidad volvió a hacerse presente al minuto 17, cuando Diego Gómez terminó tendido sobre el césped tras recibir un golpe fortuito de Jackson Irvine. El banquillo guaraní volvió a exigir una amonestación que nunca llegó.
El desarrollo favorecía a Australia. El equipo dirigido por Tony Popovic superó el 60% de posesión y monopolizó el balón durante buena parte de la primera mitad. Sin embargo, ese dominio apenas lograba traducirse en oportunidades claras. La circulación era constante, pero la defensa paraguaya mantenía el orden.
Uno de los movimientos más llamativos fue el de Jordan Bos, quien apareció por el carril derecho a pierna cambiada tras el ingreso de Aziz Behich, adaptándose a una posición poco habitual para él y convirtiéndose en una de las principales vías de ataque del conjunto oceánico.
Mientras tanto, Paraguay sufría para cruzar la mitad de la cancha. El conjunto de Gustavo Alfaro, que llegaba como la selección con más tarjetas recibidas en las primeras 2 jornadas del torneo, priorizaba el orden defensivo antes que lanzarse al ataque.
El descanso llegó sin goles, pero con la sensación de que Australia había hecho mucho más por intentar quedarse con el partido.
Consciente de que necesitaba cambiar el rumbo del encuentro, Gustavo Alfaro movió sus piezas durante el descanso. Maurício ingresó en lugar de Alexandro Maidana, buscando darle mayor frescura al equipo.
La segunda mitad mantuvo la misma intensidad. Jackson Irvine recibió la primera tarjeta amarilla tras una dura entrada sobre Julio Enciso, mientras Nestory Irankunda reclamó un penalti al minuto 49 después de sentir un contacto de Omar Alderete dentro del área. El árbitro, nuevamente, decidió no señalar la infracción.
Los cambios comenzaron a aparecer en ambos banquillos. Tony Popovic dio ingreso a Ajdin Hrustic en sustitución de Cristian Volpato, mientras que Gustavo Alfaro respondió con la entrada de Álex Arce por Gabriel Ávalos, intentando encontrar un referente ofensivo que inquietara a la defensa australiana.
El momento más delicado para la Albirroja llegó al minuto 63. Omar Alderete tuvo que abandonar momentáneamente el terreno de juego para ser atendido por molestias en la rodilla izquierda, dejando a Paraguay con 10 hombres durante varios instantes y aumentando la presión sobre una defensa que ya trabajaba al límite.
Aun así, el conjunto guaraní resistió.
Al minuto 77, Diego Gómez vio la tarjeta amarilla tras frenar una incursión de Jordan Bos, quien volvería a convertirse en protagonista pocos minutos después.
Al minuto 83, el lateral australiano dejó atrás a Matías Galarza, ingresó al área y sacó un potente disparo de zurda que encontró una enorme respuesta de Orlando Gill, quien sostuvo con vida a su selección en el momento más comprometido del encuentro.
Las últimas modificaciones reflejaban la urgencia de ambos entrenadores. José Canale sustituyó al lesionado Omar Alderete, mientras Paul Okon-Engstler y Tete Yengi ingresaban para refrescar el ataque australiano. Ya en el tiempo añadido, Damián Bobadilla reemplazó a Diego Gómez, y Júnior Alonso ocupó el lugar de Matías Galarza, cerrando definitivamente cualquier intento ofensivo paraguayo.
El reloj consumió los últimos segundos sin alterar el marcador. El 0-0 dejó un sabor amargo para ambos, en un encuentro donde el miedo a perder terminó siendo más fuerte que las ganas de ganar.
Hay partidos que se recuerdan por los goles y otros por todo lo que ninguno de los dos equipos se atrevió a hacer. Paraguay y Australia disputaron una auténtica batalla táctica, marcada por la intensidad, las interrupciones y el respeto mutuo. Ninguno encontró el camino hacia la portería rival, pero ambos dejaron claro que, cuando un Mundial entra en su momento decisivo, cada balón puede pesar tanto como una clasificación.







































