Pericos Marca
·18 janvier 2026
Defender al Espanyol coloca a Manolo González en la diana del relato anti perico

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·18 janvier 2026

No todos toleran que alguien defienda al Espanyol y se limite, simplemente, a explicar lo ocurrido. Para desacreditar ese relato, algunos no dudan en tergiversar palabras ajenas con un objetivo claro: situar al club blanquiazul y a su afición en el centro de la polémica. No es una estrategia nueva. Cabe recordar que ya hubo quien responsabilizó a los hinchas pericos del atropello sucedido la pasada temporada. A partir de ahí, todo parece valer.
En ese contexto, Manolo González se ha convertido en una figura incómoda para determinados sectores mediáticos, un entrenador al que no dudan en señalar y faltar al respeto de forma reiterada. Basta con revisar la crónica del derbi publicada por El Nacional, donde se carga sin miramientos contra el técnico blanquiazul. Frases como “una más de las desafortunadas declaraciones del técnico del Espanyol” o “un partido que debía demostrar la creciente importancia del fútbol catalán acabó siendo una llamada al hooliganismo y al antifútbol” marcan el tono de una pieza que trasciende el análisis deportivo para entrar en el terreno del juicio moral.
Más allá del resultado, el foco vuelve a desviarse hacia la grada y el banquillo perico. Se acusa aparte de la afición de tener un comportamiento “inaceptable” y se reprocha al entrenador haber “perdido el respeto”, incluso reconociendo errores arbitrales. Todo ello sin contextualizar unas declaraciones que, en realidad, se produjeron en el marco habitual de una rueda de prensa postpartido.
Porque lo cierto es que Manolo González no justificó en ningún momento el lanzamiento de objetos. Lo que hizo fue denunciar una provocación evidente de Paulo Gazzaniga, una actitud que fue tolerada por el colegiado cuando merecía sanción disciplinaria. Las imágenes están ahí para quien quiera comprobarlo.
Sin embargo, algunos prefieren no mirar. El relato ya está escrito y el objetivo es claro: mantener al Espanyol en la diana. Mientras el club guarda silencio, es su entrenador quien da la cara una y otra vez, asumiendo el desgaste mediático de defender lo que considera una injusticia dentro y fuera del terreno de juego.












































