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·1 mars 2026
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Contra el Atalanta de Bérgamo vio la tarjeta roja en el banquillo y también ayer, en el Clásico contra el FC Bayern Múnich, muchos observadores habrían considerado justo que el árbitro Sven Jablonski hubiera mandado a ducharse al astro del BVB, Nico Schlotterbeck, antes del pitido final.
La razón número uno fue la entrada bastante dura sobre Stanisic, en la que primero tocó el balón pero después golpeó de forma muy fea el tobillo de su rival, viendo “solo” la amarilla (18’).
Pocos minutos más tarde (26’), Schlotterbeck marcó el gol que adelantó a su equipo y celebró de una manera por la que algunos usuarios de las redes sociales pidieron la segunda amarilla y, en consecuencia, la expulsión del jugador de 26 años.
Lo celebró a lo grande, saltó por encima de la valla y chocó las manos con los aficionados para festejar a fondo el gol del Clásico.
Algunos observadores concluyeron que eso suponía una infracción del reglamento que debería haber acarreado tarjeta amarilla.
Sin embargo, según un informe de ‘kicker’, la decisión de Jablonski de no mostrarla fue la correcta.
De acuerdo con la regla sobre celebraciones, los jugadores pueden festejar tras un gol mientras no se excedan, y abandonar el terreno de juego no constituye en sí una conducta merecedora de amonestación. No obstante, se les insta a regresar lo antes posible, algo que, a juicio del árbitro, Schlotterbeck también hizo ayer.
En cambio, siempre según el informe, habría amarilla si un jugador trepa por una valla y/o se acerca a los espectadores de forma que suponga un problema de seguridad. Además, se sancionan, por supuesto, las celebraciones provocadoras, burlonas o incitadoras, así como el ya habitual quitarse la camiseta.
El propio Schlotterbeck explicó a ‘Sky’ después del partido que en realidad “ni siquiera quería pasar por encima de la valla, sino solo saltar sobre ella”, y que luego perdió el equilibrio.
Aun así, el central resumió: “Si por eso me sacan una amarilla, entonces ya es el colmo”. Entonces, añadió el internacional alemán, preferiría empezar a jugar al ajedrez.

Desde Múnich, probablemente nadie se quejará de que pudiera seguir en el campo; al fin y al cabo, también cometió el penalti que Kane transformó para el momentáneo 1-2. Al final, el campeón récord ganó 3-2 y pudo celebrar, en cierta medida, el título anticipado.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇩🇪 en este enlace.
📸 INA FASSBENDER - AFP or licensors
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