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·14 juin 2026
Dos golazos, un muy buen primer tiempo y punto: Brasil 1 Marruecos 1 (Videos)

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El tanto de Vinicius, una ejecución de genio que trasciende lo meramente efectivo, funciona como catalizador del proceso de maduración que Ancelotti impulsa en la ‘seleçao’: un modelo donde la prioridad estructural es ganar, sin renunciar al destello individual. Ese gol de crack no solo permitió a Brasil igualar en su debut mundialista, sino también preservar una estadística que la propia Canarinha custodia con orgullo: desde 1936, jamás había perdido su primer partido en una Copa del Mundo.
Ancelotti busca un equipo que opere en bloque, disciplinado en las líneas, severo en la contención, que limite las concesiones al rival y que resuelva a partir de la calidad individual inherente al ADN brasileño. Enfrente tuvo a una Marruecos exuberante, asociativa, fresca, lúdica, deslizándose con la inteligencia y la sabiduría de un niño de 18 años, Bouaddi, un prodigio, un regalo para el fútbol. Con sus rizos casi flotando, habituado a ser protagonista desde los 16 años, marroquí por ascendencia paterna y materna, y por convicción. Francia lo disfrutó en categorías inferiores, pero él nunca dudó: su selección es Marruecos. Ni Zidane pudo persuadirlo.
La selección marroquí se presenta como un colectivo sin fisuras, con Achraf Hakimi como jefazo absoluto, un futbolista tan serio como versátil, capaz de rendir en cualquier posición. Mazraoui deslumbra y nadie se desentiende del trabajo; la solidaridad es allí innegociable.
El encuentro comenzó con un dominio claro en la circulación del equipo africano y un Brasil nervioso, aún adaptándose a lo que Carlo Ancelotti tiene en su cabeza: construir un equipo ordenado para explotar la calidad individual. ‘Orden y progreso’, como ha aprendido el italiano del himno de Brasil. Una síntesis que parece distante del imaginario tradicional brasileño. Ahora, lo que importa es ganar.
Apenas habían transcurrido 20 minutos cuando otro de los deslumbrantes jugadores de Marruecos, el irreverente y desequilibrante Brahim, fabricó una asistencia de genio para que Ismael Saibari picara el balón a Alisson sin asomo de nerviosismo. Saibari, nacido en Terrassa, criado en Bélgica, otro de esos futbolistas nacidos fuera de Marruecos que jamás albergó dudas. Aiempre dijo que su selección era la de Marruecos y hoy disfrutó su primer gol en un Mundial
Brasil sufría en la construcción, mientras Marruecos se divertía al contragolpe. Pero cuando se tiene en la nómina a Vinicius, y el seleccionador cree en él, le repite cada día que es el mejor, que este será su Mundial, que es un fenómeno, que debe escribir su propia historia en esta Copa del Mundo, entonces emerge capaz de forjar un golazo de esos que se convierten en el más reproducido durante días. Porque Vini posee clase mundial. Al descanso, equilibrio en el marcador, pero con un fútbol netamente superior de Marruecos.
En la segunda mitad, Ancelotti movió el banquillo y Brasil se transformó. Danilo y Fabinho —este último fundamental— reemplazaron a los dos amonestados, Ibañez y Casemiro, y ya en la primera jugada un buen envío de Raphinha con remate de Marquinhos casi sorprende a los ‘Leones del Atlas’. Las entradas de Luiz Henrique y Cunha otorgaron aún más presencia ofensiva a la Canarinha. Muy activo, Raphinha dispuso de la remontada tras una jugada magistral de Vini, pero el remate no llegó con seguridad. La mayoría brasileña entre los 80.663 espectadores empujaba a la Canarinha en esta segunda mitad, donde Brasil mostró más fútbol, dominó todas las fases y también los disparos: 6 remates propios y una ocasión tremenda de Talbi que salvó Alisson. El empate, en todo caso, no agrede; permite seguir trabajando a ambas selecciones en este Mundial, donde Bouaddi dará de qué hablar.
/Silviñho Neves, enviado especial de todo futbol. Fotos: selecciones de Brasil y Marruecos. Videos: ESPN
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