Agente Libre Digital
·29 juin 2026
El ‘10’ de De la Fuente sigue sin dueño en el Mundial tras Uruguay

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·29 juin 2026

La selección española ha encontrado una base reconocible sobre la que se sostiene su rendimiento en el torneo, con un once que apenas varía y una jerarquía establecida en la mayoría de posiciones, donde la estructura de De la Fuente es prácticamente inamovible.
Unai Simón mantiene la portería, la defensa apenas se toca y el ataque comienza a dibujarse con Oyarzabal como referencia inamovible, Baena para sumar efectivos en los pasillos interiores y permitir a Cucurella proyectarse en ataque y Lamine Yamal como verso libre que condiciona el plan de partido rival.

El once titular de España ante Uruguay posa / Fuente: Carl Recine/Getty Images)
El técnico de Haro ha demostrado que confía más en los automatismos que en los cambios por estado de forma, incluso en decisiones de peso como la portería, donde ha sostenido su apuesta pese a alternativas con gran rendimiento en la temporada como Joan o Raya.
Sin embargo, existe una posición que rompe esa lógica de estabilidad y continuidad, y es precisamente la mediapunta, donde en los tres partidos disputados en este Mundial han actuado de inicio tres jugadores diferentes, reflejando la única duda estructural del once español.
Pedri, Dani Olmo y Mikel Merino han ocupado ese espacio en distintos contextos, sin que ninguno haya logrado asentarse de forma definitiva como el mediapunta titular del equipo, lo que abre un debate que no aparece en otras zonas del campo.

Luis De la Fuente serio en el entrenamiento / Fuente: Florencia Tan Jun/Getty Images)
La rotación no responde a un bajo rendimiento, sino a perfiles muy distintos que alteran el comportamiento colectivo del equipo y que ofrecen soluciones diferentes según el rival o el plan de partido.
Cuando juega Pedri, España gana control y capacidad para instalarse en campo contrario con mayor continuidad, ya que el canario actúa como un organizador más avanzado, conectando líneas y dando sentido a la posesión, lo que refuerza un modelo más asociativo y dominante. Su presencia permite que el equipo respire con balón y gestione mejor los ritmos del partido, aunque reduce en parte la amenaza en ruptura y llegada desde segunda línea en comparación con otros perfiles.

Pedri controlando el balón / Fuente: David Ramos/Getty Images)
Dani Olmo introduce una interpretación más agresiva del rol, con mayor presencia en el último tercio y capacidad para atacar espacios interiores, lo que convierte al equipo en una amenaza más directa y menos previsible, generando una España más vertical y decisiva en el área. Su impacto aparece sobre todo en partidos donde el rival concede metros, aunque su presencia puede modificar el control del ritmo que sí aporta Pedri desde posiciones más interiores.

Dani Olmo rematando a portería / Fuente: Justin Setterfield/Getty Images)
La opción de Mikel Merino responde a otro tipo de partido, donde el juego aéreo, las segundas jugadas y la capacidad de duelo se vuelven relevantes, especialmente ante selecciones como Uruguay, lo que refuerza un enfoque más físico y directo del mediocampo. Su presencia también añade llegada desde segunda línea, pero cambia la naturaleza del equipo en la elaboración, que pierde fluidez en favor de mayor presencia en zonas de remate.

Mikel Merino pasando el balón / Fuente: David Ramos/Getty Images)
La alternancia en la mediapunta refleja que De la Fuente no ha cerrado todavía su decisión en una zona clave, mientras el resto del once acumula minutos y automatismos, lo que genera una desconexión entre el ‘10’ y el bloque estable.
En una selección que basa gran parte de su éxito en la continuidad y la repetición de mecanismos, esta excepción introduce una variable táctica constante que puede ser una fortaleza o una incertidumbre en función del contexto del torneo.
El seleccionador parece utilizar esa pieza como un ajuste estratégico más que como una posición fija, lo que le permite adaptar el plan de partido sin alterar el esqueleto del equipo. Un Mundial que aún no ha resuelto la incógnita

Luis De la Fuente pensativo ante Cabo Verde / Fuente: Florencia Tan Jun/Getty Images)
España llega a la fase decisiva del Mundial con un bloque definido y reconocible, pero con una única duda abierta que sigue sin resolverse, y es quién debe ocupar de forma definitiva la mediapunta, lo que mantiene viva la gran incógnita del ‘10’ de De la Fuente.
El técnico confirmó que este cambio responde a una decisión puramente táctica: “Cada partido requiere de unas cosas y unos jugadores. También miramos al rival” La decisión no es menor, porque condiciona el tipo de España que compite en cada partido: más control, más verticalidad o más físico, tres versiones de un mismo equipo que aún busca su equilibrio definitivo en la posición más discutida del sistema.







































