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·8 février 2026

El Atlético decepciona, y Antony silencia, al Metropolitano

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Comenzó la tarde con sorpresa desagradable para el Atlético de Madrid. De la alineación en principio titular, se cayó Marc Pubill por una indisposición minutos antes del pitido inicial. Lo sustituyó el uruguayo José María Giménez. Por lo demás, lo esperado. Los de Diego Pablo Simeone rápidamente tomaron el mando de las operaciones ante un tímido Real Betis, que quizá estaba bajo los efectos del 0-5 del pasado jueves. Eso sí, ocasiones no hubo demasiadas. A reseñar solamente un buen disparo del chico nuevo en la oficina, Ademola Lookman, que se perdió a un palmo del poste izquierdo de la portería de Álvaro Valles.

El paso por el cuarto de hora quitó la timidez al Real Betis, que gozó de sus primeras ocasiones a pies de Cedric Bakambu, que perdió en el mano a mano ante Jan Oblak en ambas oportunidades. Los de Diego Pablo Simeone no se quedaron de brazos cruzados, y dieron la réplica rápidamente. Inmediatamente después, Julián Álvarez tuvo el 1-0, pero Álvaro Valles, con una buena intervención, mandó la pelota al córner.


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El arrojo del Real Betis se cobró una víctima en el Atlético de Madrid, Matteo Ruggeri. El ‘3’ italiano se hizo amonestar de manera absurda por Busquets Ferrer, dando la posibilidad de entrar en el partido a la estrella bética, Antony. El brasileño, ante semejante invitación, dijo presente en Madrid. ¿Cómo? Con un sorpresivo zurdazo, consentido por Matteo Ruggeri, que cogió desprevenido a un Jan Oblak, de respuesta mejorable, que puso el 0-1, que a la postre definitivo.El tanto dejó sonado, y desorganizado, al Atlético de Madrid, cuyo juego bajó muchos enteros. Ni Rodrigo Mendoza, ni sobre todo el argentino Thiago Almada. El ’11’ rojibanco mostró una velocidad física y de pensamiento, más propia de una placa tectónica que de un futbolista de élite.

El entretiempo dejó mucho movimiento en el Atlético de Madrid, alguno de ellos cantado. Ruggeri y Almada, ambos de impresentable tarea, fuera junto al desaparecido Julián Álvarez. Dentro: Baena, Le Normand y Sorloth. ¿Y en el juego hubo modificaciones? No, el Atlético de Madrid siguió atacando con más corazón que cabeza, y el Real Betis comenzó a poner cloroformo al partido. ¿Quizá un poco pronto para ello? En base al juego mostrado por el Atlético de Madrid, no. Los de Diego Pablo Simeone, pasado el minuto quince de partido, se mostraron absolutamente inoperantes en ataque. Eso sí, los verdiblancos contaron con la ayuda del VAR.

Busquets Ferrer, al que la Bernabéu mediática quiere convertir en la nueva estrella del arbitraje español, de pésima tarea, anuló un autogol de Diego Llorente por un fuera de juego de escuadra y cartabón. Tras el gol anulado, el Atlético definitivamente se apagó. Ni Diego Pablo Simeone, cuya dirección de campo fue mejorable, ni sobre todo los jugadores, muchos de ellos faltos de personalidad para jugar al fútbol, principalmente Baena, perdido en conflictos absurdos, se rebelaron contra su destino final, la derrota, que fue a todas luces merecida.

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