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·7 février 2026
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El Girona FC ha vuelto a demostrar su agilidad en los despachos al cerrar el fichaje de Rubén Blanco. En un movimiento de emergencia que ha sorprendido a pocos pero ilusionado a muchos, el club catalán ha reaccionado con rapidez tras la preocupante lesión de Marc-André ter Stegen —quien se había convertido en el pilar del equipo tras su llegada a Montilivi—.
Con la baja de larga duración del alemán, el equipo necesitaba un perfil con experiencia inmediata en LaLiga, y el guardameta gallego encaja perfectamente en ese rompecabezas de urgencia.
Rubén Blanco aterriza en tierras gerundenses tras una etapa de luces y sombras en el Olympique de Marsella. Aunque en Francia no logró la continuidad que disfrutó durante años en el Celta de Vigo, su bagaje en la élite europea y su paso por competiciones continentales le otorgan una madurez necesaria para un vestuario que ya no se conforma con la permanencia.
A sus 30 años, el portero de Mos regresa a España con el hambre de quien sabe que esta es la oportunidad perfecta para reivindicarse en un proyecto que practica un fútbol de autor.
La elección de Blanco no es una cuestión meramente estadística; es una decisión de estilo. El sistema de Míchel Sánchez exige un guardameta que no solo sea un "parador", sino un iniciador del juego, y Rubén destaca precisamente por su buen trato de balón y su capacidad para jugar adelantado.
📸 Nigel Roddis - 2024 Getty Images
Tras rescindir su contrato con el OM el pasado enero, Blanco llega como agente libre, lo que ha permitido al club inscribirlo fuera de la ventana convencional de traspasos debido a la gravedad de la lesión de Ter Stegen.
📸 PASCAL GUYOT








































