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·26 janvier 2026
Giro inesperado en el futuro de Dro Fernández: Joan Laporta admite una 'situación desagradable'

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La competencia en el centro del campo del FC Barcelona es feroz. Con una mezcla de jóvenes consolidados y futbolistas con galones, abrirse paso en la primera plantilla se ha convertido en una misión casi imposible para muchos talentos emergentes. En ese contexto se entiende la decisión de Dro Fernández, una de las perlas de la cantera, que ha optado por buscar un nuevo reto lejos de la Ciudad Condal.
A sus 18 años, el centrocampista considera que su progresión podría estancarse si permanece en el Barça sin minutos reales. La falta de oportunidades inmediatas pesó más que el vínculo emocional, empujándole a una decisión temprana y delicada.
El siguiente paso en la carrera de Dro apunta directamente al Paris Saint-Germain. Según informó Fabrizio Romano, el acuerdo está casi cerrado y se hará efectivo por algo más de seis millones de euros de la cláusula.
El futuro de Dro Fernández | @FCBarcelona_es
En París le espera un proyecto ambicioso y un entrenador que conoce bien el ADN Barça. Luis Enrique ve en Dro un futbolista con margen de crecimiento y personalidad para competir en un entorno de máxima exigencia. Para el PSG, se trata de una apuesta de futuro; para el jugador, una oportunidad inmediata.
La salida del joven no ha pasado desapercibida en los despachos del club. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Joan Laporta se mostró visiblemente molesto por cómo se han desarrollado los acontecimientos. El presidente reconoció que el club contaba con un acuerdo previo para reconducir la situación una vez el futbolista alcanzara la mayoría de edad.
Laporta calificó el episodio como una “situación desagradable”, subrayando la sorpresa generada cuando el entorno del jugador comunicó que no se respetaría lo pactado. Sus palabras reflejan frustración, pero también cierta resignación ante un fútbol cada vez más condicionado por decisiones tempranas y movimientos de mercado acelerados.
El caso Dro Fernández va más allá de un simple traspaso. Refleja una realidad cada vez más común: talentos formados en casa que, sin espacio, optan por salir antes de consolidarse. Para el Barça supone perder a un jugador con proyección; para el futbolista, asumir un riesgo calculado.
Mientras en París celebran la llegada de una nueva promesa, en Barcelona queda la sensación de oportunidad perdida. El desenlace deja una lección clara: retener talento joven exige caminos claros, tiempos reales y confianza en un fútbol cada vez más impaciente.









































