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·9 juin 2026
GRUPO D: Todo lo que debes saber de cara al Mundial

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·9 juin 2026

Los canguros llegan a este Mundial con la esperanza de hacer historia y sobrepasar esa barrera de los octavos de final. Para esta cita mundialista, Australia, lleva desde la eliminación de 2022 construyendo un equipo que se adopte a la perfección al estilo de juego que Tony Popovic quiere implementar. Se ha eliminado cualquier vestigio de juego asociativo, creando y mejorando durante estos cuatro años una matriz defensiva brutal, erigiéndose como una máquina de ritmo bajo y uno de los mejores equipos del torneo en lo que al aspecto físico se refiere. Mediante una pizarra de «hormigón armado», Popovic ha creado un equipo experto en sobrevivir ante cualquier circunstancia.
Once de Australia en un amistoso de preparación del Mundial 2026. Fuente: Getty Images
Ahora, vamos a meternos más en lo puramente futbolístico. Los oceánicos salen al campo con un 5-4-1 claro, con una línea defensiva muy bien plantada para, desde esa base, buscar las ocasiones a la contra aprovechando la velocidad de sus extremos. Esperan a sus rivales en un bloque bajo bien marcado, con dos líneas muy juntas y muy cerradas, obligando a los rivales a salir por fuera, en donde ellos son más efectivos. El gran fuerte de esta selección reside en el aspecto físico y en la capacidad para ganar duelos. Por lo tanto, muchas veces buscan obligar a los rivales a que tengan que utilizar el centro lateral en vez de jugar por dentro, donde tienen muchas menos posibilidades de éxito. Pese a que quieren implementar un ritmo muy bajo, haciendo el partido muy largo; en cuanto recuperan, se lanzan a la contra por medio de jugadores muy veloces como Irankunda o Mabil. Para sumar más gente en estas contras, los que suman al ataque son los carrileros, ambos de vocación ofensiva, siendo los mediocentros los que se quedan vigilando el robo y ayudando a los centrales. En salida de balón y ataque posicional, encontramos un equipo muy pobre. Las salidas son todas en largo, buscando la altura y la capacidad de ganar duelos aéreos de su delantero, Touré. Por último, la principal arma ofensiva de este equipo y fuente principal de goles de los canguros es el balón parado. Cada falta lateral, cada córner… es una ocasión de gol para Australia. Aparte del poderío aéreo, la capacidad física para ganar segundas jugadas es algo que hace muy peligrosa a esta selección en esta faceta de juego.
Matthew Ryan con la selección de Australia. Fuente: Getty Images
Este plan de hacer el partido de largo y de establecer un bloque bajo no se podría entender sin la figura de Matthew Ryan. La veteranía y el buen nivel que ha demostrado en esta campaña en el Levante hace que esta selección pueda soñar. En posiciones más adelantadas, podemos destacar también a distintos jugadores. Principalmente, encontramos en el extremo a Irankunda, velocísimo extremo con un gran desborde propiedad del Bayern que esta campaña ha demostrado su gran nivel en el Watford, y al jugador de mediocampo Jackson Irvine, un box-to-box total, con un gran despliegue físico que, además, complementa este lado físico con un cerebro táctico espectacular.
Once probable: Ryan; Italiano, Circate, Harry Souttar, C. Burgess, Jordan Bos; Jackson Irvine, O’Neill, Mabil, Irankunda; Touré
Convocatoria de Australia para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@socceraus)
Paraguay afronta esta cita mundialista con la intención de romper con todos los estereotipos culturales que pueden pesar sobre ellos. Sin acumular posesiones infinitas ni un juego vistoso, vienen con la intención de convencer y demostrar que también se puede jugar y competir así. Ofrecen un juego muy parecido al de Australia, con un esquema defensivo muy sólido y con un plan de juego muy claro que se puede resumir en una palabra: competir. Después de 16 años, los de Gustavo Alfaro han roto una racha preocupante y vienen con una premisa muy clara, ser un equipo que no se traicione a sí mismo.
Jugadores de Paraguay agradeciendo a su afición el apoyo. Fuente: Getty Images
Ya en lo futbolístico, en contraposición a esa Paraguay de 2010, ese ímpetu por dominar el partido mediante la posesión no existe. Gustavo Alfaro busca un equipo que sea capaz de controlar el partido pero sin el control del balón. A diferencia de lo que hacen equipos como Australia que se dedican únicamente a salir a las contras, Paraguay es diferente, los sudamericanos sí quieren controlar el partido, aunque sea sin el balón. Buscan hacer un partido pesado e incómodo para el rival. En fase defensiva, el conjunto paraguayo no rehuye siempre en lanzarse alguna vez a la presión alta, siendo el equipo sudamericano que más roban en campo contrario. Bien es verdad que no siempre es así, sino que el equipo alterna entre alguna presión alta o la implementación de un bloque bajo muy junto. Se plantan en un 4-4-2, juntando mucho las líneas, formando un bloque muy pesado y difícil de superar por dentro. En cuanto recuperan, buscan las transiciones rápidas, aprovechando la capacidad técnica, visión de juego y conducciones rápidas de jugadores como Diego Gómez, Almirón o Julio Enciso. Este último es el jugador clave en la fase ofensiva de este equipo. Dependiendo de la altura que coja Enciso, el equipo se instala en un 4-4-2 o en un 4-2-3-1. Aunque, dando igual la altura, él es el jugador que canaliza todos los ataques de los paraguayos, bien sea lanzando esas contras que tanto caracterizan a los sudamericanos o, si el rival le entrega el balón, bajando a recibir siendo ese jugador capaz de filtrar pases a posiciones más adelantadas. En salida de balón, pese a que tienen la capacidad en algunas ocasiones para salir en corto, lo que más se repite en esta selección es el juego en largo buscando que Sanabria pelee los balones.
Julio Enciso con la selección de Paraguay. Fuente: Getty Images
Aparte de Julio Enciso, ya mencionado anteriormente, podemos destacar varios jugadores en esta selección. En defensa, el jefe de esa defensa es Alderete. El ex del Getafe ha acabado de demostrar y erigirse como una realidad este año en el Sunderland y tiene que ser fundamental en este equipo, tanto en defensa como en ataque en el balón parado. Por otro lado, el jugador más importante en esas contras que quiere explotar Paraguay es Miguel Almirón. Desde la banda izquierda, tiene una libertad total para meterse entre líneas y desbordar. Por último, algo a destacar es la difícil decisión y las dudas que tiene Alfaro en la portería. A 3 días del Mundial, aún no está claro quién va a ser el portero titular de esta selección, si el «Gatito» Fernández u Orlando Gill.
Once probable: «Gatito» Fernández; J. Alonso, Alderete, Gustavo Gómez, Cáceres; Ojeda, Diego Gómez, Almirón, Bobadilla; Enciso, Sanabria
Jugadores que representaran a Paraguay en el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@albirroja)
Estados Unidos llega a este Mundial con la voluntad y la esperanza de ser protagonistas. Aparte de lo futbolístico, tienen ante sí una oportunidad geopolítica y deportiva extraordinaria para acabar de dar a conocer su «soccer» por todo el mundo y acabar lo que empezaron hace unos años con fichajes como los de Leo Messi. Pese a que temen un gran fracaso y esa presión, y más en un país como Estados Unidos, se nota, Pochettino ha elevado el nivel competitivo del fútbol yankee con un juego intenso y creativo. Ahí encontramos la fina línea que separa el éxito del fracaso de este equipo. La pregunta está en qué va a pesar más, si el buen nivel táctico y técnico de esta selección o la presión por rendir en un escenario como este.
La selección de Estados Unidos antes de empezar su partido preparatorio al Mundial. Fuente: Getty Images
En lo futbolístico, los de Pochettino ofrece un estilo de juego totalmente diferente a las selecciones de su grupo. Quieren ser protagonistas del partido, un equipo valiente que no esté a las expensas de lo que marque el rival, sino que sea el rival quién se tenga que adaptar a ellos. En fase ofensiva, encontramos a un equipo que quiere ser dominador el partido. Pese a que parten de un 4-2-3-1, sus extremos, Pulisic y Weah, tienen la capacidad, y lo suelen hacer, para meterse dentro, acumulando mucha gente en el carril interior para triangular y buscar terceros hombres. A su vez, dejan libre el carril de fuera para que sean los laterales los que lo ocupen buscando continuamente centros al área, la cual está muy cargada con los extremos, el mediapunta y el delantero, o para cambiar el balón de lado rápidamente apoyándose en los mediocentros. En este contexto, son muy importantes ambos laterales, jugadores con mucho recorrido, con capacidad física para ese ida y vuelta fundamental en el sistema de Pochettino. Además, apuestan por ser un equipo vertical, que necesite muy pocos pases para llegar a área rival. En fase defensiva, el equipo también es protagonista. Lo que busca Pochettino es un equipo que presione alto, que asfixie al rival para buscar lo antes dicho, recuperación alta y plantarte rápido en área rival. Aunque esto es muy peligroso y he aquí el gran problema de esta selección. Si la primera presión no funciona, el equipo tiene que hacer un repliegue defensivo rápido, que es donde más sufre Estados Unidos. Si el rival sobrepasa la primera línea de presión, el equipo repliega y se instala en un bloque bajo en donde sufren bastante.
Pulisic conduciendo en el partido frente a Alemania. Fuente: Getty Images
En cuanto a los jugadores destacados, encontramos una selección que, respecto a la inmadurez de otros años, tienen jugadores que aparte de la calidad, llegan a esta cita en su momento culmen de madurez. Claros ejemplos de esto son Pulisic, capitán y referente total de este equipo que, mediante su desborde por banda, es clave para las aspiraciones de esta selección; Tyler Adams, pivote defensivo y pieza fundamental en ese debe que tiene este equipo: el repliegue ataque-defensa; o McKennie, mediocentro box-to-box con gran despliegue físico muy importante en las llegadas de segunda línea y a la hora de tapar los huecos que dejen sus compañeros.
Once probable: Matt Turner; Robinson, Tim Ream, Richards, Dest; McKennie, Tyler Adams; Pulisic, Weah, Tillman; Balogun
Convocatoria de Estados Unidos para el Mundial. Fuente: Instagram (@usnmt)
La selección turca llega a este Mundial 2026 después de 24 años de sin sabores con la oportunidad perfecta para pasar de grupos y, por qué no, soñar con algo más en las eliminatorias. La mezcla entre el orden táctico de Montella y el caos creativo de las estrellas otomanas ofrece una riqueza futbolística brutal a esta selección. Turquía afronta este Mundial como el primero de esa camada de jugadores jóvenes que, probablemente, sea la mejor de su historia. Con un juego muy vistoso pero con esa presión e inmadurez fruto de esos talentos jóvenes, apostarán por un 4-2-3-1 valiente con la intención de crear fútbol a partir de esa línea de tres mediapuntas.
Jugadores turcos celebrando un gol. Fuente: Getty Images
En lo futbolístico, ofrecen un estilo de juego completamente diferente a las demás selecciones de su grupo. En fase ofensiva, es un equipo muy paciente, al que no le importa dar dos o tres vueltas con el balón hasta encontrar huecos en la defensa rival. La salida de balón siempre es en corto, intentando sacar el balón a los carriles de fuera para, posteriormente, volverlos a meter dentro. He aquí su fuerte. Cuando el balón llega al carril central es donde Turquía explota esa calidad y talento joven que tiene. Por medio de las triangulaciones entre los jugadores interiores ayudándose también de los jugadores de fuera, a los cuales se le otorga libertad para meterse dentro y buscar huecos, buscan madurar poco a poco la jugada para encontrar esas grietas en la defensa rival. En este contexto, Arda Guler y Calhanoglu son las dos piezas claves a la hora de controlar el balón con la posesión y filtrar pases aprovechando la velocidad de sus carriles exteriores. Otra aspecto interesante de esta selección es la figura de Akturkoglu como falso 9. Así, los cuatro jugadores ofensivos están en continuo movimiento, generando muchas dudas en la selección rival para que se creen huecos más fácilmente. En fase defensiva, esta valentía no cesa. Saltan siempre a la presión alta, aparte de por la intención de robar alto y acabar en los menos pases posibles, lo hacen por la dificultad que tiene este equipo a la hora de la defensa estructurada. Tanto los repliegues ataque-defensa como la defensa posicional, bien sea en un bloque medio-bajo o directamente en un bloque bajo, es lo que más le cuesta a esta selección de Vincenzo Montella.
Arda Guler con la selección turca. Fuente: Getty Images
Ahora, vamos a hablar un poco más de estos talentos jóvenes, y alguno no tan joven. Las grandes figuras de esta selección, las encontramos en el carril central, aunque alguno parta de banda. La gran estrella de esta selección es, sin duda, Arda Guler. El mediapunta del Real Madrid se ha consolidado este año como uno de los mejores jugadores del mundo en su posición, con una excelsa capacidad para filtrar balones y ver líneas de pase donde nadie más las ve. Tirado a la banda izquierda pero con gran tendencia a meterse dentro, encontramos a Kenan Yildiz. El turco ha sido la estrella este año de la Juventus, erigiéndose como un jugador muy veloz, con gran desborde y muy hábil en espacios cortos. Por último, el que otorga la experiencia y la calma a este equipo es Hakan Çalhanoglu. El del Inter de Milan, desde una posición un poco más retrasada es clave a la hora de sacar el balón y conectar con esa línea de mediapuntas.
Once probable: Çakir; Muldur, Demiral, Bardakci, Ferdi Kadioglu; Hakan Çalhanoglu, Kocku; Yilmaz, Arda Guler, Kenan Yildiz; Akturkoglu
Convocatoria de Turquía para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@millitakimlar)







































