La Colina de Nervión
·21 mai 2026
La Champions pone los fichajes Betis en manos de un nuevo 9

In partnership with
Yahoo sportsLa Colina de Nervión
·21 mai 2026

El club verdiblanco prepara una decisión clave en ataque: Chimy Ávila puede salir, Bakambu acaba contrato y Cucho Hernández necesita competencia de nivel europeo.
El Betis regresa a la Champions 21 años después y su primer gran problema ya tiene dorsal: el “9”. Chimy Ávila puede salir, Bakambu acaba contrato el 30 de junio y Cucho Hernández necesita un competidor real para no cargar solo con todo el gol verdiblanco.
La planificación ha cambiado de dimensión. El Betis ya no prepara una temporada europea cualquiera, sino un curso con Liga, Copa y Champions. En ese escenario, Pellegrini no necesita un delantero más. Necesita un atacante que eleve el nivel, apriete a Cucho y permita competir cada tres días sin convertir la delantera en una ruleta.
El Betis ya valoró reforzar la punta durante el mercado de enero. La necesidad existía, pero el club terminó priorizando otras piezas y no encontró el encaje adecuado para mover la delantera. Ahora el margen de error es menor.
La Champions obliga a acelerar. En una plantilla de alto calendario, el delantero suplente deja de ser suplente. Pasa a ser un titular intermitente, un recurso para cerrar partidos, sostener rotaciones y responder cuando el equipo no tenga a su referencia principal.
Ahí está la diferencia con otros veranos. El Betis no busca fondo de armario. Busca producción inmediata.
Chimy Ávila tiene contrato hasta 2027, pero su futuro está en duda. El Betis dispone de una vía contractual para cortar su etapa este verano, y su rendimiento no ha terminado de justificar un papel importante en el proyecto.
Sus números en Liga dejan claro el problema: 14 partidos, 352 minutos y un gol. Para un delantero de 32 años que debía aportar carácter, experiencia y amenaza, el impacto ha sido demasiado limitado.
La salida de Chimy no resolvería todo, pero sí desbloquearía una parte importante del mercado. Liberaría espacio en plantilla, masa salarial y un rol ofensivo que ahora mismo necesita otro tipo de respuesta.
Cédric Bakambu también encara el final de ciclo. El delantero congoleño termina contrato el 30 de junio de 2026 y su continuidad no parece encajar con la nueva exigencia del proyecto. A sus 35 años, ha ofrecido momentos útiles, pero el Betis necesita más recorrido para una temporada de Champions.
Su caso es menos traumático que el de Chimy. No hace falta buscar una salida compleja ni activar fórmulas especiales. Simplemente, acaba contrato. Eso convierte su marcha en una oportunidad para rediseñar el ataque sin arrastrar decisiones anteriores.
Además, su presencia en el Mundial con la República Democrática del Congo puede darle escaparate. Para el Betis, sin embargo, la pregunta es otra: si el club vuelve a la élite europea, ¿puede permitirse seguir dependiendo de soluciones veteranas y discontinuas?
Cucho Hernández es la pieza sobre la que se debe construir la delantera. Llegó desde Columbus Crew por unos 13 millones de euros, firmó hasta 2030 y su valor de mercado ronda los 18 millones. No es una apuesta pasajera, sino uno de los activos ofensivos más importantes del club.
Por eso el nuevo “9” no debe entenderse como una amenaza para el colombiano. Debe ser su complemento. Pellegrini necesita un delantero que pueda competir con él, descansar su carga de minutos y ofrecer un registro distinto cuando el partido lo exija.
El perfil ideal no sería solo un rematador. Tendría que convivir con Isco, Lo Celso, Fornals, Abde y Antony; atacar el área, pero también asociarse. El Betis no puede fichar un delantero que obligue al equipo a jugar peor. Necesita uno que marque goles sin romper el ecosistema creativo.
El gran problema es que los delanteros con gol cuestan caro. Si el Betis quiere un atacante listo para producir desde agosto, tendrá que invertir bien y moverse antes de que el mercado detecte urgencia. Cada salida anunciada encarece la búsqueda del siguiente nombre.
La Champions ayuda por prestigio e ingresos, pero también sube el listón. Los agentes saben que el Betis necesita reforzarse. Los clubes vendedores también. Por eso la dirección deportiva debe cerrar primero las salidas y después elegir un perfil concreto, no una colección de nombres.
Ahí se juega buena parte del verano verdiblanco: no gastar más, sino gastar mejor.
El fichaje del nuevo delantero puede marcar el verdadero tamaño del Betis 2026/27. Si el club acierta, Pellegrini tendrá una plantilla más profunda, más competitiva y menos dependiente de Cucho. Si falla, la Champions puede exponer una delantera corta desde septiembre.
Chimy puede salir. Bakambu termina contrato. Cucho necesita competencia. Todo empuja hacia la misma conclusión: el Betis necesita un “9” de peso, no para completar la plantilla, sino para sostener su nuevo estatus europeo.
El verano empieza arriba. Y esta vez el Betis no puede improvisar.
Direct


Direct





































