Grada3
·18 janvier 2026
La ruptura definitiva entre Thiago Almada y el Atlético de Madrid

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·18 janvier 2026

La situación de Thiago Almada en el Atlético de Madrid ha alcanzado un punto de no retorno. El centrocampista argentino mostró un descontento absoluto tras quedar fuera del once titular en el enfrentamiento de Copa del Rey contra el Deportivo de La Coruña. Tanto, que podría estar viviendo sus últimas horas como jugador colchonero.
Esta decisión técnica de Diego Pablo Simeone en Riazor ha provocado que el entorno del futbolista exija una reunión inmediata con la cúpula del club para pactar una salida. El malestar es mutuo y la confianza entre las partes ha desaparecido por completo.
El rendimiento del jugador ha seguido una trayectoria descendente desde su llegada el pasado verano. Tras desembolsar 21 millones de euros, el club observa con preocupación cómo su inversión se diluye en el banquillo.
Almada apenas acumula 619 minutos de juego, una cifra insignificante para un futbolista de su categoría. La frustración del argentino es el resultado de una pérdida progresiva de protagonismo que ha terminado por dinamitar su paciencia y su compromiso con el proyecto rojiblanco.
El motivo real de la ausencia de Thiago Almada en los planes de Diego Simeone reside en problemas de comportamiento interno. Diversas fuentes cercanas al vestuario confirman que el jugador ha protagonizado episodios de indisciplina en las últimas semanas. Estos incidentes han sido determinantes para que el cuerpo técnico le retire la confianza de forma drástica.
En el ecosistema del Atlético, el esfuerzo y el respeto a las normas grupales son innegociables, y el argentino ha incumplido estos preceptos básicos.
La falta de actitud en las sesiones de entrenamiento ha relegado a Almada a un papel residual dentro de la plantilla. Mientras otros compañeros han dado un paso adelante, la desconexión del mediapunta con la dinámica de trabajo ha sido evidente.
El club justifica su postura basándose en la necesidad de mantener la armonía del grupo. La indisciplina no solo le ha restado minutos, sino que ha acelerado la decisión de la dirección deportiva de buscarle un nuevo destino lejos de Madrid en este mercado invernal.
El Atlético de Madrid ha fijado una hoja de ruta clara para desprenderse del futbolista: no habrá regalos. La entidad madrileña tiene como objetivo primordial recuperar los 21 millones de euros invertidos hace apenas unos meses. La directiva rechaza cualquier operación que suponga una pérdida económica y solo contempla un traspaso definitivo o una cesión con compra obligatoria. Con contrato hasta 2030, el club mantiene una posición de fuerza para negociar con los pretendientes que llamen a su puerta por Thiago Almada.
El mercado europeo es el escenario donde el Atlético espera encontrar un comprador solvente. A pesar de los problemas recientes, el talento de Almada sigue teniendo mercado entre equipos que buscan creatividad para su zona ofensiva.
Lo cierto es que el club rojiblanco confía en que su juventud y su pasado reciente en Sudamérica faciliten una operación rápida. La dirección deportiva considera la salida del argentino una oportunidad necesaria para sanear las cuentas y liberar una ficha que aporta nulo valor sobre el césped.
La ausencia prolongada de Almada en las alineaciones tiene una consecuencia directa en su precio de mercado. El futbolista se encuentra en la parte más baja de la rotación, superando en minutos únicamente a jugadores que han sufrido lesiones graves. Esta falta de ritmo competitivo penaliza su cotización internacional y complica la tarea de encontrar una salida beneficiosa. El tiempo juega en contra de un Atlético que necesita resolver el conflicto antes de que el valor del activo caiga por debajo de lo tolerable.
La reunión pactada entre los agentes de Almada y los responsables del club busca desbloquear esta parálisis. El jugador entiende que su carrera corre peligro si continúa un semestre más en la grada, mientras que el club sabe que un activo tóxico en el vestuario solo genera problemas. El análisis es transparente: la estancia de Almada en Madrid ha sido un error de adaptación que ambas partes desean corregir lo antes posible para minimizar los daños deportivos y financieros.
La marcha de Thiago Almada no supondría -por el momento- un contratiempo demasiado grande para el planteamiento de Simeone. El técnico ha estructurado un equipo sólido que prioriza el bloque por encima de las individualidades. La salida de un perfil creativo como el de Almada (pero indisciplinado) permite al entrenador reforzar la línea defensiva y apostar por jugadores con mayor capacidad de trabajo. Las últimas victorias del equipo, con actitudes soberbias como la de Griezmann, sin la presencia de Almada ratifican que el grupo está por encima de cualquier nombre propio.
La dirección deportiva ya rastrea el mercado en busca de perfiles que encajen mejor con la identidad de esfuerzo que exige el Metropolitano. El dinero recuperado por la venta de Almada se destinará a cubrir carencias en otras líneas más críticas. El ciclo del argentino terminará antes de lo esperado, dejando una aviso sobre la importancia de la mentalidad profesional en la élite. El Atlético de Madrid sigue adelante, centrado en los objetivos de la temporada y libre de las distracciones que generaba el conflicto con el centrocampista.









































