Mundo Levante UD
·27 mai 2026
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·27 mai 2026
El final de una temporada sirve en muchas ocasiones para hacer reflexión. Se analizan los aciertos y también todo aquello en qué se ha fallado o se puede mejorar. Para el Levante UD, que partía con el presupuesto más bajo de toda la categoría, es todo un éxito haber logrado la permanencia, en uno de los campeonatos más reñidos y con mayor exigencia de puntos para salvarse. Pero ante todo, hay varias claves o secretos que han permitido festejar esta hazaña.
"Todo salió bien" con Julián Calero, pero en Primera División no fue así y el madrileño se vio superado. Su estilo, el tiempo de adaptación a la nueva plantilla, algunos resultados adversos en los minutos finales y la falta de ambición en otras jornadas le condenaron. Mientras Álvaro Del Moral y Vicente Iborra formaron un tándem temporal, que tampoco levantó al equipo, el Levante se encontró con una oportunidad de mercado: Luís Castro.
Danvila temía por la elección de Rodas y Gila, pero los responsables del área deportiva confiaban ciegamente en su labor tras lo logrado con el Dunkerque en la Ligue 2 y a pesar de la precipitada destitución con el Nantes. Todo salió a pedir de boca. Los comienzos no fueron fáciles, pero Luís Castro fue trazando poco a poco la remontada y recortando los hasta siete puntos que habían con la salvación. Con un juego elaborativo, de colgar balones al área y con apuesta plena por la juventud sin hacer distinción con otras "vacas sagradas", el portugués cantó victoria gracias a los 28 puntos de la segunda mitad de Liga.
Todos las miradas se dirigían a Etta Eyong. Cuando el camerunés fichó por el Levante, siendo uno de los delanteros más codiciados de LaLiga, hubo relajación. Pero los más de seis meses de sequía goleadora obligaron a recurrir a otras alternativas. Entonces Carlos Espí saltó al estrellato con 11 goles anotados.
La solución estaba en casa. Al de Tavernes de la Valldigna ya se le veían tablas, pero con Calero poco jugó. Entonces se hizo con la titularidad en 2026 y el resto ya es historia. Dos dobletes al Deportivo Alavés y Real Oviedo más otras siete dianas para echarse el equipo a sus espaldas. No solo ha sido un buen cabeceador, sino que ha demostrado su destreza dentro del área con los pies. Lamentablemente, no le llegó la recompensa en forma de convocatoria con la Selección Española para el Mundial 2026.
Pasar de ser el peor equipo local de la categoría a ser uno de los mejores. Se suele decir que la afición es el jugador número 12 de un equipo, pero ese año con más razón. Además de llenar las gradas en cada partido, siendo el Levante el tercer equipo con más media de aforo completado, dio ese empuje a los futbolistas en los partidos más decisivos.
El final de competición ha sido inmaculado. Por el Ciutat de Valencia pasaban gran parte de las aspiraciones de permanencia. Se lograron seis victorias y un empate en las últimas citas ligueras en Orriols. Sevilla, Osasuna, Oviedo y sobre todo ese encuentro final contra el Mallorca con victoria por 2-0 elevó al Levante a los altares. El levantinismo está más vivo que nunca, como así demostró con el masivo desplazamiento en la jornada 38 a La Cartuja.
Era una decisión más que arriesgada. Confiar en la inexperiencia no suele dar buen resultado. Como todos, también cometieron fallos imposibles de ocultar. Pero la dupla de Héctor Rodas y José Gila al frente del área deportiva, en consenso con el equipo de scouts y también la última palabra de Pepe Danvila fue sinónimo de triunfo para la permanencia granota.
Un híbrido entre la apuesta por el mercado internacional y otros jugadores nacionales en busca de la reivindicación asentó las bases de su proyecto. Al final se trataba hacer un equipo de hombres, que no de nombres. El conjunto en sí debía imponerse. Hubo momentos de dudas, pero sobre todo el once que terminó como titular ha sido de garantías para ser mejor -al menos- que otros cuatro clubes. Este verano volverán a tener mucho trabajo por delante y necesitar repetir con el acierto con tan limitados recursos.
Ver al Levante situado como colista durante tantas jornadas, desmoralizó a muchos. ¿Realmente los futbolistas eran dignos de la Primera División? Al final demostraron que sí. Porque al margen del ya citado Carlos Espí, otros muchos han ido reivindicándose poco a poco y en distintos tramos del campeonato.
Al Levante le faltó más de Carlos Álvarez, víctima de hasta cuatro lesiones, pero otros respondieron con garantías. Cuando Olasagasti se asentó como mediapunta, calló la boca de muchos con su derroche de esfuerzos y asistencias. Pablo Martínez también recuperó su mejor versión con Luís Castro, aunque todavía es una incógnita su futuro al no tener propuesta del club para renovar. Los 7 goles con los que contribuyó Iván Romero demostraron que también es un atacante interesante para Primera. Ryan se hizo fuerte bajo palos y sus actuaciones de mérito también dieron puntos en algunas jornadas, todo ello acompañado de una dupla de centrales compuesta por Dela y Matías Moreno que se estableció y quitó el hipo a los mejores atacantes.







































