Un 10 Puro
·18 juin 2026
Manzambi entra desde el banquillo y convierte Los Ángeles en su escenario

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·18 juin 2026


Manzambi celebra uno de sus dos goles ante Bosnia, partido en el que fue el gran protagonista entrando desde el banquillo. (Photo by Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)Dean Mouhtaropoulos
Bosnia aguantó 72 minutos. Tenía ocho jugadores defendiendo, Dzeko de adorno arriba y la sensación de que podía llegar al descanso final con algo rescatable. Entonces Murat Yakin metió la mano al banquillo, sacó a Johan Manzambi al césped del estadio de Los Ángeles, y lo que vino después fue una lección de lo que puede hacer un futbolista cuando lleva veinte minutos con las piernas frescas y las ganas acumuladas de un banquillo.
Primer balón, primera volea. El despeje tibio del portero bosnio se quedó corto y Manzambi no perdonó: 1-0 en el 74'. Ocho minutos después, el propio Manzambi forzó la roja directa de Muharemovic al encarar solo al portero. Con diez Bosnia, Yakin ya solo administraba. Vargas, futbolista del Sevilla, cerró el 2-0 en el 84', Manzambi anotó el tercero en el 90' asistido por Vargas —roles cambiados, misma sociedad, mismo resultado— y Xhaka firmó el 4-1 desde el punto de penalti antes Mahmic habia recortado diferencias.
Quince minutos. Un doblete, la asistencia en el segundo gol de Vargas y la acción que dejó sin un hombre a Bosnia. Si Manzambi no era titular antes de este partido, va a serlo en el siguiente.
Detrás de todo estuvo Granit Xhaka. El veterano centrocampista llevó las riendas del partido desde el primer minuto, acumuló más de 35 pases en la primera parte y fue el hilo conductor de cada jugada que importó en la segunda. El pase filtrado para el tercero de Manzambi fue para enmarcar. A sus 32 años, Xhaka sigue siendo el cerebro que convierte a esta Suiza en un equipo difícil de descifrar, aunque durante mucho tiempo —una primera parte entera y buena parte de la segunda— Bosnia le pusiera las cosas complicadas.
Porque conviene recordar que durante 70 minutos el marcador era 0-0. Bosnia llegó al Mundial con ocho defensas sobre el papel, Dzeko casi invisible y un Barbarez que apostó por sobrevivir antes de atacar. El plan funcionó hasta que no funcionó, que es exactamente el momento en que Yakin tocó el banquillo. A partir de ahí, el partido fue otro.
Suiza suma tres puntos y se planta con opciones reales en el grupo B. El dato que más preocupará en los vestuarios rivales no es el marcador final, sino lo que puede hacer este equipo cuando el técnico decide mover ficha. En veinte minutos destruyó a un rival que había aguantado setenta.
Después de esta noche en Los Ángeles, medio Europa va a pelearse por firmar a Manzambi en verano.







































