Grada3
·18 janvier 2026
Mbappé reencuentra el camino

In partnership with
Yahoo sportsGrada3
·18 janvier 2026

Kylian Mbappé vuelve a encontrar el camino de los goles. En su segundo partido de 2026, el primero ‘completo’, el francés hizo lo que mejor sabía hacer: enjaular. En la victoria por 2-0 del Real Madrid ante el Levante, el ’10’ de los merengues fue el primero en golpear. Lo hizo de penalti. Después de recibir un gran balón filtrado de Arda Güler dentro del área, el parisino castigó. Encaró, caracoleó y fue derrumbado por Dela en zona de pena máxima. Y desde los once metros, como es de costumbre, no falló. Su gol número 30 de la temporada, pero el primero del año y el primero con Álvaro Arbeloa al mando.
Volvía Kylian Mbappé al Santiago Bernabéu en una tarde de invierno de las que el fútbol parece respirar por sí mismo. Casi un mes sin vestir la camiseta blanca (en el feudo madridista) desde aquel 20 de diciembre en que igualó a Cristiano Ronaldo con su 59º gol del año natural 2025, y el destino, siempre caprichoso, le había negado un cierre perfecto de año. El esguince en la rodilla izquierda diagnosticado en la víspera de noche vieja le robó el encuentro contra el Betis y la Supercopa de España. Aun así, forzó para estar en Arabia, cruzó el desierto por una final que no fue suya. Saltó al césped del Rey Abdullah en el minuto 75, contra el Barcelona, y aunque se agitó el aire a su alrededor, el empate nunca llegó.
Volvía ahora, en cambio, a ese templo que tantas veces le ha escuchado despertar tormentas. El Santiago Bernabéu le recibió con una mezcla de expectativa y prudencia, consciente de que su estrella regresaba entre algodones. Muchos pensaban que no jugaría; decían que no quería arriesgar, que aún no estaba al cien por cien. Pero Mbappé apareció. Titular, noventa minutos, y con gol. Pese a la pitada general, el público blanco no le señaló. En cierto modo, le respetó. Quizás porque, incluso en un Real Madrid enmudecido, fue el único que encendió la chispa de la esperanza.
Pero hubo un momento, antes del pitido inicial de Sesma Espinosa, en que la historia pareció torcerse. Un golpe fortuito con Huijsen en el calentamiento hizo temer lo peor: por un instante, el gesto de dolor heló el aire y recordó a todos que el fútbol, a veces, se sostiene sobre un hilo. Pero todo quedó en un susto, y Kylian salió al césped como si nada. Su partido fue un ejercicio de insistencia. Cuatro regates, tres con éxito, y seis tiros en total –tres de ellos a puerta–. En el minuto 32, estuvo a punto de romper el silencio: un balón largo de Asencio le cayó con precisión milimétrica, lo amortiguó con elegancia y, de volea, buscó la red. El balón se marchó por centímetros, apenas un suspiro fuera. Aun así, fue el único que no dejó de buscar el gol. Que no se escondió. Que quiso ser protagonista incluso en la incertidumbre.
En la segunda parte, Mbappé vería finalmente puerta. Sus esfuerzos pagaron. Tuvo que esperar a Arda Güler para hacerlo. El turco sirvió y él se buscó el penalti. Desde los once metros, el francés no falla. Y este sábado, no habrían excepciones. Kylian lanza su 2026, y con Álvaro Arbeloa al comando. Porque sí, ahora, Mbappé vuelve a cambiar de entrenador. Su tercero desde que ha llegado al Real Madrid. Pero como todos los anteriores, el ‘Espartano’ confía ciegamente en el francés.
En la rueda posterior al encuentro, Arbeloa reconoció los esfuerzos que hizo Mbappé para volver a pisar el césped e ironizó sobre la «bienvenida» que le dio el ’10’. «Le doy las gracias por el esfuerzo porque viene con esa rodilla tocada. Cualquiera ante esa situación podría echarse atrás. La primera cosa que hizo fue tirarme un caño en un rondo. No está mal la bienvenida (risas). Es un líder natural. Que le aguante mucho la rodilla, porque le vamos a necesitar», confesó. Kylian será el mayor guerrero del ‘Espartano’. Lo tiene claro.
Direct









































