La Galerna
·9 mai 2026
Razón y razones

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Allá por finales de agosto de 2014, con la Décima recién colocada por Florentino Pérez en la sala de trofeos del club, la última jornada del mercado estival se vio sacudida por la salida con rumbo a Múnich de Xabi Alonso, al parecer por petición propia. Todos nos extrañamos por lo inesperado de la noticia y por lo rápido de su desenlace. La temporada que empezaba se cerró sin títulos relevantes para el Real Madrid y con el final de la primera etapa de Ancelotti. Se dijo que el equipo no trabajaba, que había demasiados días libres y que había sensación de acomodamiento de la plantilla.

Transcurrido un tiempo, empezó a crecer en las mientes de este escribano la teoría de que Alonso salió, entre otras cosas, porque veía una progresiva pérdida de principios en lo tocante a la meritocracia. La llegada de Toni Kroos para jugar en su posición tampoco debió ayudar, es de justicia añadirlo. Ese mismo verano había salido del Madrid Diego López, que, junto a Iker Casillas y el recién llegado Keylor Navas, formaban una más que estimable terna de guardametas. Aún a pesar de la manifiesta baja forma de Casillas, con reiterados errores (que, por ejemplo, casi nos cuestan la final de Lisboa) y su también patente falta de trabajo en los entrenamientos, donde se veía sobrepasado en todos los aspectos por sus compañeros de portería, el mostoleño fue indiscutible como titular. La presión de la prensa amiga (es decir, casi toda) y la tendencia lanar de un nutrido sector de la afición a hacerse esclava del "con lo que nos ha dado", así como la tradicional querencia carléttica a la evitación de ruidos y líos, hicieron intocable a alguien que no lo merecía, hasta el punto de tener responsabilidad directa en derrotas clave como las acaecidas en el Nou Camp en liga y contra la Juventus en semifinales de Champions.
¿Tenía razón Xabi al querer salir? No lo sabemos, pero no tenemos duda de que tenía razones. Sus razones.

Extrapolado el asunto al actual Real Madrid, ¿tiene razón Mbappé al adoptar la actitud pasota y despreocupada de la que hace gala? No lo sabemos, pero razones tiene. Hay varios jugadores a los que la salida de Alonso, otra vez él, les pareció impactante por venir precedida de reiteradas faltas de respeto y gestos inaceptables por parte de varios miembros relevantes de la plantilla, junto con una retirada de la autoridad inherente al cargo de técnico, en este caso, por la directiva. Ante los desmanes de algunos, la cúpula del club no sólo no respaldó al entrenador, sino que se puso del lado de los rebeldes. El mensaje fue claro: no hay consecuencias para las barrabasadas que hagas.

Esa situación irrita a cualquiera, especialmente si se trata de futbolistas que vieron su posición reforzada, se sintieron importantes y tuvieron pruebas de que su futuro mejoraba notablemente con el hombre que vino de Tolosa. Para más inri, el equipo marchaba líder en liga y, tropezones puntuales aparte, tenía muy buena pinta. En ese momento llegó el cambio de Vinicius contra el Barcelona y el ataque de locura del brasileño. Parecía un émulo de Locomía despojado de abanicos mientras profería gritos para que todo el mundo lo viera y oyera. Vino el comunicado de disculpa del que excluía al entrenador y la aquiescencia de la directiva. Se acabó la temporada. Barra libre de desmanes para todos. La motivación, a hacer puñetas. Meritocracia, ¿qué es eso? A la vista de la situación, Mbappé no se ha ido aún, pero parte de su cabeza lo ha hecho. ¿Profesional? No, en absoluto. ¿Humano? Sí, totalmente.

Centrándonos en cuestiones de actualidad, la noticia más destacada es que parece que ayer no se produjo un nuevo asalto del combate entre Tchouaméni y Valverde. Debidamente azuzado y manipulado por la prensa, el asunto ha dado lugar a innúmeros memes que no son sino el síntoma de en qué se ha convertido el club. Exacto, en un meme. También trasciende que Rüdiger atizó un soplamocos a Carreras, presuntamente, por aparecer en el entrenamiento con los ojos como los fogones de una vitrocerámica al 9. Desgobierno, indisciplina y anarquía. ¿Es Mourinho la solución o, visto lo visto, es más conveniente hablar con Don King?

Este escribano no puede evitar posicionarse en el bando del francés, cuya profesionalidad ha quedado bastante más patente esta temporada que la del uruguayo, por mucho que éste haya tenido momentos de rendimiento realmente alto, culminando con el trance histórico de su partido contra el City. Valverde era uno de los que se posicionaron contra Alonso, protagonizó episodios bochornosos como el no calentamiento de Almaty y es vehemente a la hora de mostrar su disgusto ante la eventualidad de tener que jugar en determinadas posiciones. Si tuviera que salir uno de los dos, la elección estaría clara.
Getty Images
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