La Galerna
·15 mars 2026
¿Son estos por fin los brotes verdes?

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·15 mars 2026

Hoy toca hablar de buenas noticias. Buenas sensaciones. Buena dinámica del equipo. Brotes verdes. No sabemos cuánto durará y si podremos dar ya por cerrada la ominosa bajada a los infiernos de este Real Madrid en reconstrucción desde la pérdida de los jerarcas.
Nos empezamos a ilusionar el miércoles. Vimos brillar a un futbolista al que el mismísimo Toni Kroos nominó para heredar el número 8. Siempre fue discreto, mantuvo un discurso de jugadores de otro tiempo y hasta en los peores momentos no se ahorró una gota de combustible. Los uruguayos de orden atesoran las viejas reglas del fútbol. Excluyan de esta categoría por favor a humanos caninos incapaces de contener instintos carnívoros ante veinte cámaras de televisión.

El miércoles quisimos ver algo. Nos sorprendió Thiago, nos deslumbró Valverde. Mendy volvió a ser el gigante que eliminó medio ataque rival, Huijsen volvió a cruzar líneas enemigas sin titubear y Courtois hizo su cotidiano milagro. Todos corrieron, todos pelearon, todos igualaron la intensidad del oponente y todos ayudaron a neutralizar con un generoso esfuerzo colectivo el único peligro del City, el demonio Doku, triturador de defensas, letal en espacios cortos.
Llegábamos de nuevo al Bernabéu con las dudas de siempre. ¿Veríamos la versión indolente de otros días? ¿Otro disgusto? Arbeloa mostró sus cartas con el once asumiendo riesgos que medio madridismo utilizó para mostrar su superior y omnisciente cultura futbolística, vaticinando tragedias. Claro que fue un riesgo iniciar con Rüdiger, Valverde, Tchouaméni y Vinícius. Pero era lo que había que hacer. No es lo mismo llegar a Manchester con un empate frente al Elche que con el equipo seguro de sí mismo después de una victoria.
Y qué victoria...
Claro que fue un riesgo iniciar con Rüdiger, Valverde, Tchouaméni y Vinícius. Pero era lo que había que hacer. No es lo mismo llegar a Manchester con un empate frente al Elche que con el equipo seguro de sí mismo después de una victoria
Permítanme dedicarle unas líneas al irreconocible Gil Manzano (no insistan, no le voy a llamar nunca Jesús Gil) y al sicario del VAR Trujillo Suárez. El primero ha pasado de ser el mejor árbitro de España a un bulto sospechoso sobre el césped. Estorba en jugadas, pita lances al revés para encabronar, siempre en el mismo sentido (qué fácil es pitar en el Bernabéu sin tener que salir caminando por la calle después del partido).
Jugada gris y posible penalti a Fran García en el minuto 24, después de un pulcro robo de balón en la salida del Elche por su banda. Furiosa internada del manchego, que mostró su mejor nivel, muy atento todo el partido y explotando su velocidad. Ni Gil Manzano quiso pitar ni el VAR le llamó. Óscar Lago puso cuatro repeticiones a velocidad 4x para que nadie pudiera pensar que hubo penalti. Carlos Martínez sentenció. Jueguen.
Más tarde, con 1-0 en el marcador, la vida siguió igual ante uno de los tipos de penalti más claros después de la zancadilla por detrás: balón filtrado para Tchouaméni, que arma la pierna para rematar acercándose al área pequeña cuando es trabado por Federico Redondo. El defensa no toca la pelota sino el pie del francés, que no puede completar el movimiento de golpeo. Obstrucción. Penalti.

Gil Manzano no pitó lo que vio. Trujillo Suárez no le llamó desde el VAR. ¿Saben por qué? Porque este tipo es un "bienmandao" del CTA. Ha machacado al Real Madrid siempre que ha podido. El 100% de las acciones polémicas ocurridas en los partidos del Real Madrid en que Trujillo ha estado en el VAR se han saldado en contra nuestra.
Osasuna 1, Real Madrid 1. 15 de febrero de 2026. Trujillo fue quien llamó desde el VAR para pitar el inexistente penalti de Camavinga sobre Budimir. En el mismo partido omitió un penalti catedralicio por falta de Moncayola sobre Vini e ignoró una mano de Torró dentro del área.
Real Madrid - Real Sociedad, vuelta de semis de la Copa del Rey, 2025. ¿Se acuerdan del tortazo de Remiro a Bellingham dentro del área? ¿De la roja más clara de la historia del fútbol por el entradón en la banda de Olasagasti sobre Vini? Había que pararlo como fuera después de hacer una lambretta tumbando a dos rivales. Trujillo Suárez se inhibió.
Gil Manzano no pitó lo que vio. Trujillo Suárez no le llamó desde el VAR. ¿Saben por qué? Porque este tipo es un "bienmandao" del CTA
Gil Manzano y Trujillo Suárez intentaron alterar el resultado del partido contra el Elche. En lo grande (penaltis, tarjetas) y en lo pequeño: agarrones sin sanción, falta de equidad. Hasta el cabezazo del pobre Sangaré con Camavinga se pitó como falta de Eduardo, cuando fue el chaval del Elche quien impactó contra el rocoso francés, inmóvil mientras recibió la embestida.
Pero regresemos a las buenas noticias, lo otro no tiene arreglo hasta fumigar por completo el fútbol español. Tal vez cuando la FIFA se digne a investigar décadas de corrupción y de irregularidades y obligue a la RFEF a purgar su organización empezando por la sanción al club más corrupto de la historia del fútbol seremos un poco más felices.
Cuando Arbeloa consideró la misión cumplida, para desesperación de los antimadridistas endógenos que habrían preferido ver salir en camilla a alguno de los futbolistas que están sujetando al equipo estos días, fue cuando empezamos a divertirnos de verdad.

En dos ventanas de cambios vimos saltar al verde a Yáñez, Güler, Gonzalo, Aguado, Manuel Ángel y Palacios. Ahí queda eso. Yáñez estuvo torturando al lateral del Elche la última media hora y puso un balón con música para el gol de Huijsen. Ahí hay un extremo de calidad. Empecemos a enfriar el debate de fichajes y de la mala planificación. Tuvimos diez bajas contra el Elche y pudimos constatar que en la cantera hay calidad y talento joven. Ojalá consigamos vacunar al pipero silbador con un poco de paciencia. Se me vienen a la cabeza onces maravillosos para pelear la liga.
Todos los chavales salieron enchufados, presionando, recuperando, moviendo la pelota con criterio. Una delicia para los ojos. Más que el resultado, me hizo muy feliz ver a ese puñado de niños ocupar los espacios, moverse juntos para arriba y para abajo y buscar la portería rival. Thiago estuvo discreto, pero no paró de correr y de pedir la pelota. Un hallazgo.
Lo que diferencia la victoria de la derrota es saber lamerse las heridas en la segunda para disfrutar plenamente de la primera
Capítulo aparte para Güler y los quilates de esa zurda, con su gol astronómico, inesperado, desde casi 70 metros de distancia. Nada más ver entrar el balón en la red un escalofrío me recorrió la base del cráneo. No tengo superpoderes, pero a veces siento cosas. Este gol lo vamos a volver a ver en una final de Champions algún día, y quedará en la retina del madridismo para siempre, como el de Zidane, como el de Ramos, como el de Bale.
Y el martes, a Manchester. Esto es fútbol y pasará lo que tenga que pasar. Lo que diferencia la victoria de la derrota es saber lamerse las heridas en la segunda para disfrutar plenamente de la primera. Amigos, estamos a diez días del comienzo de la primavera. Y la primavera muchas veces es blanca. Es el territorio emocional en el que suceden las grandes gestas en el fútbol, casi siempre protagonizadas por un club legendario. Todo el mundo lo sabe.
Getty Images
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