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·21 Juni 2026

¡Comenzó el Mundial para España!…goleó 4-0 a Arabia Saudita

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Luego del comienzo que dejara muchas dudas con el empate sin goles ante Cabo Verde, ante los árabes apareció en toda su magnitud uno de los grandes candidatos al título

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La selección española respondió con contundencia cuando más lo necesitaba. Después de las dudas sembradas en su estreno frente a Cabo Verde, el equipo de Luis de la Fuente mostró una versión mucho más reconocible de sí mismo y firmó una goleada incontestable ante Arabia Saudí. La irrupción de Lamine Yamal como principal agitador ofensivo, junto con una estructura táctica más cercana a la esencia del fútbol asociativo que ha definido históricamente a España, permitió a la campeona de Europa reencontrarse con sus mejores sensaciones y recuperar la confianza en el escenario mundialista.

Las modificaciones introducidas por De la Fuente eran esperadas, pero también reveladoras. Además de las entradas de Dani Olmo y Lamine Yamal, el seleccionador apostó por Pedro Porro en el lateral derecho y Álex Baena en el extremo izquierdo. Más significativa aún fue la decisión de abandonar temporalmente el habitual doble pivote de corte físico para favorecer un contexto más creativo en la sala de máquinas. Pedri dispuso de mayores espacios para intervenir en la construcción, acompañado por un Dani Olmo que interpretó con inteligencia los espacios entre líneas. El dibujo recordó por momentos al ecosistema futbolístico en el que el centrocampista canario se desenvuelve habitualmente en el FC Barcelona.


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Desde el pitazo inicial quedó claro que España pretendía imponer condiciones. Y buena parte de esa intención llevó la firma de Lamine Yamal. El joven talento apareció especialmente activo, encarando constantemente, buscando desequilibrios individuales y participando en prácticamente todas las acciones ofensivas de relevancia. Su ambición encontró premio muy pronto. A los diez minutos, una excelente ruptura de Mikel Oyarzabal a la espalda de la defensa, tras una asistencia de Baena, terminó con un centro al segundo palo que Lamine empujó a la red para inaugurar el marcador y abrir también la cuenta goleadora española en el torneo.

El gol actuó como un liberador emocional. España comenzó a circular el balón con naturalidad, fluidez y confianza, tres elementos ausentes en el compromiso anterior. El dominio territorial se hizo evidente y las ocasiones comenzaron a sucederse. Pedri rozó el segundo con un remate que se marchó por encima del travesaño tras una nueva acción iniciada por Lamine, mientras Oyarzabal ganaba protagonismo moviéndose por todo el frente de ataque y participando mucho más en la elaboración.

La reivindicación de Oyarzabal

Si Lamine aportó desequilibrio, Oyarzabal puso la contundencia. El delantero de la Real Sociedad afrontaba el encuentro con evidentes ganas de reivindicación y encontró la recompensa con una actuación sobresaliente. El segundo tanto llegó tras aprovechar un rechace dentro del área, demostrando su oportunismo y lectura de juego.

Poco después, volvió a aparecer para culminar una excelente combinación colectiva que incluyó una inteligente dejada de cabeza de Dani Olmo, firmando así el tercer gol de la tarde.

España había resuelto el encuentro antes incluso de alcanzar la pausa de hidratación. Sin embargo, el contexto competitivo obligaba a mantener la ambición. En una fase de grupos donde la diferencia de goles puede resultar decisiva, el equipo no podía permitirse bajar completamente el ritmo. Oyarzabal estuvo incluso cerca de completar un triplete espectacular con un lanzamiento de rosca de zurda que se estrelló contra el travesaño.

Más allá de la producción ofensiva, también destacó la seriedad defensiva del conjunto español. Pau Cubarsí mostró una notable velocidad y capacidad de anticipación para neutralizar los intentos de contraataque saudíes, mientras que Unai Simón ejerció con solvencia como guardameta adelantado, ofreciendo coberturas constantes y reforzando el control territorial de su selección.

Gestión de esfuerzos con la vista puesta en Uruguay

Con el partido completamente encarrilado, De la Fuente optó por administrar recursos. Lamine Yamal no regresó tras el descanso y fue sustituido por Yeremi Pino, mientras Ferran Torres ingresó en lugar de Oyarzabal para ocupar la posición de referencia ofensiva. La decisión respondió tanto al cómodo marcador como a la necesidad de preservar a futbolistas fundamentales para los exigentes compromisos que aún aguardan a España, especialmente el decisivo enfrentamiento frente a Uruguay en Guadalajara.

La segunda mitad presentó un escenario diferente. España mantuvo la posesión y el control, pero sin la intensidad de los primeros cuarenta y cinco minutos. El equipo gestionó ventajas y esfuerzos sin renunciar a su filosofía de juego. Arabia Saudí, consciente de la importancia del diferencial de goles, intentó adelantar líneas para maquillar el resultado, aunque esa búsqueda dejó espacios que favorecieron aún más a los europeos.

El cuarto tanto llegó precisamente en una acción de balón detenido. Un saque de esquina rematado por Marc Cucurella terminó convirtiéndose en un autogol de Al Tambakti, reflejo de las dificultades defensivas que atravesó el conjunto árabe durante toda la tarde.

Ferran Torres estuvo cerca de ampliar la ventaja en varias oportunidades, pero la sensación era que España dominaba con una comodidad absoluta, sin necesidad de acelerar ni desgastarse innecesariamente.

Los llamados «Halcones Verdes» aparecieron completamente desbordados. El valioso empate conseguido anteriormente frente a Uruguay pareció un recuerdo lejano ante la superioridad técnica, táctica y física de los españoles. El planteamiento ultradefensivo que tan buenos resultados les había dado en aquella ocasión resultó insuficiente frente a una selección mucho más dinámica y precisa en la circulación.

De la Fuente continuó administrando minutos y repartiendo protagonismo. Nico Williams y Mikel Merino ingresaron por Dani Olmo y Álex Baena, ambos autores de actuaciones muy convincentes que fortalecen sus opciones de seguir teniendo peso en el torneo. El seleccionador español parece decidido a mantener a toda la plantilla involucrada, consciente de que la profundidad del grupo puede convertirse en un factor diferencial a medida que avance la competición.

Merino tardó apenas unos minutos en dejar su sello, habilitando con un magnífico pase a Ferran Torres, que no logró definir tras un inteligente desmarque diagonal. Más tarde, Fabián Ruiz sustituyó a Pedri, completando una rotación que permitió dosificar cargas sin alterar el control absoluto del encuentro.

España recuperó mucho más que una victoria. Recuperó sensaciones, confianza y, sobre todo, una identidad futbolística que parecía difuminarse tras el estreno mundialista. Con una alineación renovada, una propuesta más atrevida y una media hora inicial de altísimo nivel, la campeona de Europa disipó dudas y recordó por qué figura entre las principales candidatas al título. Ante un rival inferior, sí, pero también ante la presión de tener que responder, La Roja encontró nuevamente la fórmula que la llevó a conquistar Europa: posesión, talento, movilidad y una convicción inquebrantable en su manera de entender el fútbol.

/Sol García Líneros. Fotos: selecciones de España y Arabia Saudita. Videos: ESPN y DSports

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