Balonazos
·14 Mei 2026
Competir en desventaja: El desamparo de los clubes venezolanos en el exterior

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·14 Mei 2026


Por Manuel Todea
Lo ocurrido recientemente con el Carabobo FC en la Liga FutVe es un síntoma inequívoco de un mal mayor: la falta de protección institucional hacia los equipos venezolanos que asumen compromisos internacionales. Parece que, para nuestra dirigencia, ostentar el cargo es más relevante que gestionar las condiciones mínimas para que nuestros representantes compitan en igualdad frente a sus rivales continentales.
El pasado jueves 7 de mayo, el conjunto dirigido por Daniel Farías se midió ante River Plate en la Copa Sudamericana. Apenas 48 horas después, la delegación tuvo que trasladarse a Pueblo Nuevo para enfrentar al Deportivo Táchira por el torneo local. Esta decisión es una aberración deportiva que atenta directamente contra la planificación de un equipo que lucha por llegar a la final del campeonato.
Incluso bajo las normativas FIFA de 2025 y las recomendaciones médicas vigentes. Se establece que los futbolistas requieren un margen mínimo de 72 horas para una recuperación fisiológica adecuada. Este principio fue ignorado, obligando a los jugadores a saltar al campo sin el descanso necesario, exponiéndolos a lesiones y mermando el espectáculo.
Daniel Farías se vio forzado a realizar «magia» en su alineación, utilizando piezas que aún arrastraban el desgaste físico del duelo ante el «Millonario». Fue tan evidente el desatino organizativo que el propio técnico del equipo atigrado, Álvaro Recoba, manifestó públicamente su desacuerdo con la programación del encuentro; un gesto de caballerosidad que solo alguien con su trayectoria mundial entiende como una cuestión de integridad deportiva.

Si el partido se hubiese postergado tan solo 24 horas, el resultado seguiría siendo incierto, pero al menos el «Conjunto del Cabriales» habría contado con la oportunidad de competir con todas sus armas.
Mientras en Europa se cuida el producto, aquí parece que se sabotea. El PSG, finalista de la Champions League, ha contado con el respaldo de la liga francesa mediante la posposición de partidos para priorizar el prestigio internacional de su fútbol. En Portugal, el Braga jugó el mismo jueves 7 de mayo ante el Friburgo. La respuesta de su liga fue mover todos los encuentros determinantes al lunes 11, garantizando cuatro días de recuperación. Allá se entiende que el éxito del club en el extranjero es el éxito del torneo local. En Venezuela, esa lógica brilla por su ausencia.
Para colmo de males, el aislamiento del fútbol nacional es cada vez más profundo. Mientras la Liga Futve sigue confinada a las transmisiones por YouTube. Vemos cómo la Liga Mayor de Béisbol, el voleibol y la SPB gozan de espacios en televisión abierta, incluso en la señal del Estado. Resulta irónico que la directiva pretenda señalar a los medios de comunicación como «los malos de la partida». Es su propia gestión de calendarios y derechos la que mantiene al balompié criollo fuera del radar masivo.







































