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La Galerna

·24 Maret 2026

Courtois no existe, Vinícius tampoco

Gambar artikel:Courtois no existe, Vinícius tampoco

Buenos días, amigos. Bienvenidos a la nave del misterio.

Permítanme que hoy les proponga un viaje. Un viaje inquietante, casi perturbador. Hay días en los que uno abre la prensa deportiva y tiene la sensación de estar ante algo extraño. Algo que se desliza por los márgenes, que habita en las sombras. Que respira en ese territorio difuso donde la realidad se retuerce y, a veces, desaparece ante nuestros ojos sin dejar rastro.


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Precisamente de desapariciones versa nuestro portanálisis de hoy.

Arrancamos con Mundo Deportivo. Portada. Titular: «Muro mundial». Afirmación rotunda, categórica, casi dogmática: Joan García es «el guardameta más determinante del fútbol».

Gambar artikel:Courtois no existe, Vinícius tampoco

Y uno se pregunta… ¿en qué momento? ¿En qué universo? ¿En qué plano de existencia? Porque, claro, para que esta afirmación tenga sentido hay que aceptar algo francamente inquietante: que Thibaut Courtois no existe. Que quizá nunca existió. Que todo lo que hemos visto no es más que una ilusión compartida, una especie de espejismo colectivo proyectado sobre la retina del aficionado.

El mejor portero de la historia del Real Madrid —y para muchos de la historia del fútbol— ¿es una alucinación?

Salvando las distancias, entiéndame, es como si le decimos al aficionado txuri-urdin que el Arconada de aquella Real de los ochenta no existió.

El guardameta que decide partidos, ligas, Champions, el guardián que ha desafiado la lógica, la física, el sentido común. Un coloso. Un fenómeno. Y, sin embargo, desaparece. Como si Courtois no hubiese sido más que una pareidolia con guantes, una psicofonía de dos metros llegada desde otra dimensión. No más que una manifestación, una huella, un eco de quizá un universo paralelo.

¿Casualidad? ¿Causalidad? ¿Olvido? ¿O algo más?

No conteste aún, como diría el maestro Julián Lago, háganlo después de la publicidad. Vamos con nuestros queridos anunciantes. No se muevan, porque lo que van a leer después de la pausa es, sencillamente, sobrecogedor.


Seguimos, amigos, y lo hacemos con un caso que, como les decía antes de la pausa, es verdaderamente inquietante.

Camilo, pon el tuit del Atlético de Madrid. Camilo, ¿hay algún problema? Sí, Carmen, sé que a esta distancia me cuesta, pero no lo veo. ¿Podéis confirmarme si lo están viendo los espectadores? ¿Sí? Ya saben, aquí no hay guion, ¡esto es la tele! ¡esto es la vida!

Segunda parte del derbi entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. El choque se encuentra en tablas. Sucede algo, y así reaccionan las redes rojiblancas.

Minuto del partido: 78. Resultado: Real Madrid 3-2 Atleti. Salto de carro y… «Gol de los locales».

Silencio. Vacío. Ausencia.

El gol existe, pero el autor no. Como ese jarrón que se hace añicos en mitad de la noche sin que nadie de este lado del espectro lo arroje al suelo.

El hecho se registra, queda anotado, fijado en el tiempo, pero el protagonista se desvanece, se esfuma, se pierde en las sombras.

El nombre del ausente —el segundo tras Courtois— es Vinícius. No se dice. No se nombra. No se invoca. Como si pronunciarlo tuviera consecuencias incómodas (Vinichús, Vinichús, Vinichús). Como si al nombrarlo se abriera una puerta que algunos visitantes, con un cucurucho blanco en la cabeza, prefieren mantener cerrada.

Nosotros solo mostramos las pruebas. ¿Qué está ocurriendo aquí? Saquen sus propias conclusiones. Pero el rastro es evidente, hay un patrón. Y donde hay patrón, no manda marinero ni periodista ni árbitro ni nadie.

Una realidad que algunos prefieren no ver. Un caso que lleva décadas con respuesta, ya saben a lo que me refiero.

Nosotros, les damos nuestra palabra, seguiremos investigando y contándoles la verdad. Porque para eso estamos aquí. Para observar, para contar y, sobre todo, para no mirar hacia otro lado.

Y también —no lo olviden— por nuestros queridos, valientes anunciantes.

Cuidado ahí fuera.

Buenos días y buena suerte.

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