La Galerna
·2 April 2026
Cuestión de expectativas

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·2 April 2026

A pesar de que estos días vivimos unos días de exaltación de la fe cristiana, es innegable que la sociedad está cada vez más secularizada. Sobre todo, en occidente. Sin embargo, porque la naturaleza humana es así, la gente sigue necesitando creer en algo. Unos creyeron que el wokismo les iba a salvar la vida, otros pusieron todas las esperanzas de su día a día en las frases de Mr. Wonderful y otros, muchísimos, se limitan a creer en el Real Madrid.

A mí, en cierto modo, también me pasa. Lo reconozco. Fui el último en bajarme del barco de Xabi Alonso. Incluso una derrota frente al Barça me pareció que podía tener una lectura esperanzadora. Hasta llegué a confiar en los proyectos de Benitez y Lopetegui. Ahora, con la aparición de unos chavales, porque no dejan de ser eso, vuelvo a pensar que el Madrid es favorito a todo y que los traspiés anteriores se debían únicamente a que faltaba “un Thiago Pitarch” que corriera y presionara. Así somos. Con los años aprendimos a dejar de creer en los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez, pero somos incapaces de hacerlo con el Real Madrid.
si sigo dejando los zapatos cada noche del 5 de enero delante del belén, ¿cómo no voy a pensar que este año, como poco, va a llegar “La Dieciséis”?
En cierto modo es comprensible. Algún día compruebas que los regalos dejan de aparecer milagrosamente, pero con el Madrid es diferente. No deja de darnos motivos para creer. Cuando todo apunta al desastre, aparece un gol en el 93 o un Karim Benzema de turno diciendo que el Madrid va a hacer algo mágico (que es ganar)… y sucede.
No es culpa nuestra. Como decía Sabina: “Nos sobran los motivos”. La verdad es que con los años uno aprende que la felicidad es solo cuestión de expectativas. El problema con el Real Madrid es que genera muchas y muy elevadas. Y algo inherente a las expectativas es la decepción. El Real Madrid sólo ha ganado quince de las sesenta y nueve ediciones de Copa de Europa Disputadas. Aunque dicho así es una barbaridad, las matemáticas no mienten y confirman que las decepciones históricamente han superado en número a las alegrías. Aun así, hay aficionados que cada vez que el Madrid no gana algo consideran el hecho como algo inaceptable, procediendo de inmediato a tratar de reinventar el club. Tiene sentido, todos alguna vez hemos jugado a ser Florentino Pérez.

Se vienen fechas clave para el Real Madrid. El equipo apunta hacia la mejoría, pero, pensándolo fríamente, las posibilidades de que al final no se gane son altas. Y eso implica enfrentarse a millones de decepcionados de entre los que se encuentran algunos organismos parasitarios (internos y externos) que ven en la derrota blanca una oportunidad inmejorable para ganar y rentabilizar una efímera notoriedad con los que no quedará otra que seguir bregando. O quizá no, porque, si sigo dejando los zapatos cada noche del 5 de enero delante del belén, ¿cómo no voy a pensar que este año, como poco, va a llegar “La Dieciséis”?
Getty Images
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