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·23 Februari 2026
Deportes Limache, el Tomate Mecánico (por @NachoJOsorio1)

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Por Ignacio Osorio
Apenas van cuatro para cinco fechas del Campeonato Nacional, y si bien es cierto que aún faltan muchos puntos por jugarse y este tipo de torneos es de largo aliento, ya en este poco trayecto hay un equipo que podemos catalogar, de cierta manera, como una revelación: Deportes Limache.
El cuadro dirigido por Víctor Rivero y que apenas atraviesa su segunda temporada en la primera categoría, se sitúa – de momento- en la parte alta de la tabla de posiciones; y a pesar de que los puntos corridos no son muchos, lo cierto es que más allá del guarismo identificable, el cuadro Tomatero ha demostrado algo desde su debut en la máxima división de nuestro fútbol: intención, dinamismo y convicción de juego. A pesar de que fue un equipo que más bien sufrió para mantener la categoría, al menos siendo locales es un cuadro que demuestra algo que, hoy por hoy, escasea en nuestro fútbol, y es precisamente la intención de ser intensos y hasta cierto punto, voraces.
El cuadro de Víctor Rivero – exarquero del antiguo Municipal Limache- suele plasmar en cancha un estilo de juego que si bien demarca fuertemente una intención al contragolpe es, también, un equipo intenso (o que busca serlo) en la recuperación del balón, a pesar de sus limitaciones individuales y colectivas. Incluso con ellas, se las arregla para elevar – aunque sea un poco- la intensidad de juego con la que usualmente se practica el fútbol en nuestras canchas, el que suele ser lento, cansino, poco dinámico y nada atractivo en pro del espectáculo. Si, es cierto, Limache no es el Barcelona de Guardiola o Paris Saint Germain de Luis Enrique, pero a través de lo expuesto por jugadores como Montecinos, Meneses, Popín Castro, o la fineza de Pinares y el equilibrio de César Fuentes, el cuadro limachino busca imponer una importan que, a lo menos, es diferente y en algo diferencial al escaso buen juego que suele verse en nuestra Primera División.
Sí, es cierto, faltan varios puntos en disputa, pero aún así, lo de Rivero y sus dirigidos – con virtudes y defectos- buscar desde el año pasado imponer y mostrar algo más que pases mal dados, controles deficientes y pelotazos que buscan quizás a qué jugador, que no se sabe si es propio o rival.
Falta mucho, probablemente el equipo que marcha primero se caiga y esté varias posiciones por debajo, sin embargo cabe preguntarse qué pasaría si este Limache, que pareciera haber extendido en algo la holgura y calidad de su plantilla, logra mantener no solo su fuerza de juego ejerciendo de local, sino ir puliendo sus errores y potenciando sus virtudes. Ni hablar si su hinchada y gente cercana se suma a este fenómeno que pareciera no contentarse con ser la Cenicienta del fútbol chileno. Y muestra de ello es su ya importante dominio y capacidad de competición contra los llamados tres grandes, en especial contra Colo-Colo, equipo contra el que no sabe de derrotas, ni en Copa Chile ni en el torneo regular.
Lo dicho: solo el tiempo podrá ponderar para qué está el apodado Tomate Mecánico, su estilo de juego y si le bastará con este plantel o deberá sumar refuerzos a mitad de campeonato. O cuánto pesará no poder hacer, en rigor, de local en el propio Limache para poder potenciarse tanto en lo deportivo como económico. De lo que no cabe duda, es que el equipo presidido por la familia Villegas, desde su irrupción tanto en la Segunda Profesional como en Primera B (o obviamente en la A), ha sido un cuadro que, a lo menos, busca proponer algo diferente, desde su humildad, recursos limitados, traslados para la localía y lógicamente, desde su juventud institucional. Solo el tiempo dirá hasta dónde puede llegar el Tomate Mecánico.









































