El gran Luka Modric no merecía despedirse de los Mundiales con un final tan polémico (fotos y videos) | OneFootball

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·3 Juli 2026

El gran Luka Modric no merecía despedirse de los Mundiales con un final tan polémico (fotos y videos)

Gambar artikel:El gran Luka Modric no merecía despedirse de los Mundiales con un final tan polémico (fotos y videos)

Hay futbolistas cuyo legado trasciende los títulos, las estadísticas y los resultados. Jugadores capaces de definir una época y de convertir a una selección sin tradición ganadora en una potencia respetada por todo el planeta. Luka Modric pertenece a esa categoría. Por eso, su despedida de las Copas del Mundo dejó un inevitable sabor a injusticia. No únicamente por la derrota de Croacia frente a Portugal en los dieciseisavos de final, sino por la manera en que se produjo: un partido condicionado por las decisiones arbitrales, la intervención permanente del VAR y un desenlace tan dramático como controvertido que terminó apagando la última función mundialista de uno de los mediocampistas más extraordinarios que ha conocido el fútbol.


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El destino quiso que el capítulo final de Modric en la máxima competición llegara envuelto en la polémica. Croacia cayó ante Portugal después de un encuentro repleto de emociones, goles anulados, revisiones interminables y decisiones arbitrales que dejaron abiertas numerosas discusiones. La eliminación no solo significó el fin del camino para la selección balcánica en el Mundial de 2026; también marcó el cierre definitivo de una carrera inolvidable sobre el escenario más prestigioso del fútbol internacional.

Quizá el propio Modric había anticipado, sin saberlo, la carga emocional que tendría este torneo. Antes del debut frente a Inglaterra, el capitán croata habló con la serenidad de quien comprende el privilegio que ha vivido durante dos décadas vistiendo la camiseta de su país.

«Es mi quinto Mundial. Es una experiencia fantástica que no hubiera podido soñar. Cuando eres un niño sueñas con ponerte la camiseta de la selección. Cada compañero, cada entrenador, me ha hecho mejor jugador y persona. Les estoy muy agradecido», confesó entonces el número 10, consciente de que estaba escribiendo las últimas páginas de una historia irrepetible.

Cinco Copas del Mundo representan una dimensión reservada para muy pocos elegidos. La aventura comenzó en Alemania 2006, cuando un joven centrocampista empezaba a mostrar el talento que años después lo convertiría en uno de los mejores futbolistas de su generación. Veinte años después, con 40 años de edad y convertido en un símbolo absoluto del fútbol croata, ese recorrido llegó a su punto final. Croacia quedó eliminada frente a Portugal y no pudo alcanzar los octavos de final, un desenlace muy distinto al protagonizado en las dos ediciones anteriores, cuando el conjunto dirigido por Zlatko Dalic se consolidó entre las grandes potencias del planeta.

La dimensión de ese ciclo resulta difícil de igualar. En Rusia 2018, Croacia maravilló al mundo alcanzando la final y obligando a Francia a ofrecer su mejor versión para conquistar el título. Aunque los galos terminaron imponiéndose por 4-2, aquella campaña elevó definitivamente a Modric al olimpo del fútbol mundial. Su liderazgo, su inteligencia táctica y su capacidad para dominar cada partido le permitieron conquistar el Balón de Oro del Mundial y, meses después, romper la histórica hegemonía de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo al quedarse también con el Balón de Oro de France Football.

Lejos de conformarse con aquella hazaña, Modric volvió a liderar otra actuación memorable en Qatar 2022. Croacia alcanzó nuevamente las semifinales y solo fue detenida por la posterior campeona, Argentina. Los balcánicos cerraron el torneo en el tercer lugar tras derrotar a Marruecos y, una vez más, el capitán fue distinguido entre los mejores futbolistas de la competición al recibir el Balón de Bronce. Aquellas actuaciones terminaron de consolidar a Croacia como una selección acostumbrada a competir entre la élite, una transformación que difícilmente puede entenderse sin la influencia de su gran referente.

Las cifras explican solo una parte de su legado. Luka Modric disputó 202 partidos con la selección croata, convirtiéndose en el futbolista con más presencias en la historia de su país. De esos encuentros, 23 correspondieron a fases finales de la Copa del Mundo, en las que además anotó dos goles, ambos durante la inolvidable campaña de Rusia 2018. Sin embargo, su verdadera dimensión fue mucho más allá de los números. Durante casi dos décadas fue el líder futbolístico y emocional de un grupo que aprendió a competir con las grandes potencias gracias a su ejemplo cotidiano.

Zlatko Dalic, el entrenador que condujo a Croacia durante sus mejores años, nunca ocultó la enorme influencia que Modric ejercía sobre el vestuario.

«Es, sin duda, el motor de esta selección. La energía y la fuerza que tiene a su edad son extraordinarias; un ejemplo para todos. Las cosas son mucho más fáciles cuando tienes a un jugador como Luka Modric: un ejemplo de seriedad y un profesional como persona y como futbolista que afronta su trabajo con el máximo compromiso, incluso a sus años», afirmó el seleccionador, resumiendo en pocas palabras lo que el capitán representó para varias generaciones de futbolistas croatas.

El propio Modric también entendía que el relevo generacional era inevitable. Lejos de aferrarse al protagonismo, siempre asumió el papel de guía para quienes estaban llamados a tomar el testigo.

«Los veteranos debemos guiar a los jóvenes, ayudarles a crecer y transmitirles experiencia, calidad y carácter. Ellos deben sentirse libres para mostrar sus cualidades y nosotros debemos apoyarlos. Se está produciendo un cambio generacional, pero queremos seguir ganando y haciéndolo bien, como en las dos últimas Copas del Mundo», explicó durante esta edición del torneo, demostrando una vez más la humildad que ha caracterizado toda su carrera.

El recorrido mundialista de Modric refleja también la evolución del fútbol croata. Debutó en Alemania 2006, donde disputó dos encuentros frente a Japón y Australia antes de que su selección quedara eliminada en la fase de grupos. Posteriormente llegó una de las mayores frustraciones de aquella generación: la ausencia en Sudáfrica 2010, tras no conseguir la clasificación.

Brasil 2014 marcó su regreso a la gran cita, aunque Croacia volvió a despedirse prematuramente sin superar la primera ronda. Todo cambió cuatro años después en Rusia. Allí nació definitivamente una selección capaz de competir de igual a igual con cualquier potencia del planeta, impulsada por un Modric en estado de gracia que condujo a su país hasta una histórica final. En Qatar 2022 volvió a demostrar que aquel éxito no había sido una casualidad, liderando otra campaña extraordinaria que terminó con el tercer puesto.

El Mundial de 2026 representó la quinta y última estación de ese recorrido. Aunque el desenlace estuvo muy lejos del que merecía una leyenda de su dimensión, nada podrá borrar la huella que dejó durante veinte años defendiendo los colores de Croacia. Su despedida llegó envuelta en la controversia, pero su legado permanecerá intacto. Porque más allá de los resultados, Luka Modric cambió para siempre la historia del fútbol de su país y enseñó que el talento, la inteligencia y la humildad también pueden convertirse en el camino hacia la grandeza.

Las Copas del Mundo seguirán escribiendo nuevas historias, descubriendo nuevas estrellas y coronando nuevos campeones. Pero será difícil volver a encontrar a un futbolista capaz de representar durante tanto tiempo el alma competitiva de una nación. Luka Modric se despide del escenario mundialista dejando un vacío imposible de llenar. El Mundial pierde a uno de sus últimos grandes maestros. Y el fútbol, sencillamente, echará de menos a una de sus leyendas más elegantes.

/Francisca Suazo. Fotos selección de Croacia

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