Offsider
·9 Februari 2026
El Rayo Vallecano tiene al enemigo en casa

In partnership with
Yahoo sportsOffsider
·9 Februari 2026

La nefasta obra de Martín Presa al frente de la Franja parece haber tocado fondo con el partido aplazado ante el Real Oviedo. El rayismo no puede más.
Pésimo cuidado de las infraestructuras, Óscar Trejo renunciando a la capitanía, centenario más cutre que se recuerda, abandono de la sección femenina y de las categorías inferiores, sin taquilla online en pleno 2026 y unas condiciones laborales tercermundistas para los futbolistas y el staff técnico. Con todo esto ha tenido que lidiar el rayismo en los últimos tiempos. Hasta que llegó el momento culmen, la madre de todas las vergüenzas: la suspensión del Rayo Vallecano vs Real Oviedo correspondiente a la jornada 23 del campeonato nacional de liga debido al mal estado del césped del Estadio Vallecas. La última deshonra para un barrio humilde, trabajador, bravo y felizmente orgulloso de sus raíces.
El Santa Inés navega por las aguas del fútbol profesional con unas cuantas fugas en proa y otras tantas en popa. No le busquen semejanzas, pues no las encontrarán. El Rayo es único en su especie. Y esa singularidad, precisamente, no es un motivo por el cual su afición esté dispuesta a fardar. En una temporada que debía ser histórica por la clasificación a competiciones europeas por segunda vez en su centenaria historia, la Franja acostumbra a ser noticia por la dejadez de la persona que supuestamente tendría que liderar este proyecto desde las oficinas: el presidente. Porque sí, el enemigo está en casa.

Estadio de Vallecas en la previa de la visita de CA Osasuna | Imagen: Getty Images.
«La afición es uno de los grandes patrimonios que posee este club» respondió con elegancia Iñigo Pérez a la pregunta realizada por un servidor en una rueda de prensa. Y no dijo más que la verdad. Los recientes éxitos del Rayo Vallecano se deben, en un altísimo porcentaje, al trabajo encomiable de un grupo de futbolistas que curran contra viento y marea, en clara inferioridad con respecto a sus rivales clasificatorios. La parroquia vallecana, por supuesto, también aporta su granito de arena. El problema es que cualquier aficionado al fútbol que no siga la actualidad de La Liga formulará la pregunta: ¿Cómo un equipo tan humilde como el Rayo es capaz de pisar tierras continentales? «Seguro que está muy bien dirigido», habrá pensado alguno. Nada más lejos de la realidad. Las hazañas de este equipo han llegado a pesar de Martín Presa y no gracias a Martín Presa.
El pasado sábado, apenas tres horas y media antes de que comenzase el encuentro, La Liga emitió el comunicado del sonrojo. Rayo Vallecano y Real Oviedo no podrían disputar su partido debido a la reciente plantación del césped en el Estadio de Vallecas. La hierba, nueva tras las múltiples quejas, incluidas las del cuerpo técnico y jugadores del Rayito, no tenía la capacidad suficiente de drenaje como para absorber toda el agua que estaba a punto de caer sobre la capital de España. Sí, suena a coña, no les culpo, pero ocurrió tal que así. La falta de planificación por parte de la patronal (La Liga) y también del propio Rayo, dejó en tierra a cientos de aficionados carbayones que viajaron desde el Principado para ver a los suyos. Un bochorno sin parangón en el que el club asturiano fue, sin lugar a dudas, el gran perjudicado.
Tal fue el sofoco para el rayismo que, horas después, un notable grupo de aficionados se amontonó junto al Estadio de Vallecas para clamar contra su presidente. Incluso, y para que ustedes sean conscientes del hartazgo, defendieron la causa del Real Oviedo, que no era otra que llevarse los 3 puntos por una negligencia en toda regla por parte del oponente. Esa es otra de las señas de identidad de la gente que ama al Rayo: es justa y honesta. Sabían de buena fe que ellos, al igual que los jugadores y el cuerpo técnico de Iñigo, eran un daño colateral. La responsabilidad no era suya, pero debían pagar por la incompetencia de uno de los «suyos».
Cada día que el Rayo Vallecano esté entre los 20 mejores equipos de España, dadas las circunstancias, es un pequeño milagro, una muestra enorme del profesionalismo de un grupo humano que ama los colores que protege. Pero estos futbolistas y este staff no dejan de ser personas. Y no es fácil desempeñar tu trabajo en unas condiciones tan desfavorables. Más frustración generará que el resto de compañeros del gremio sí puedan realizar su profesión con dignidad. Porque no, Iñigo y sus chicos no exigen lujos, pues sería ir contra la idiosincrasia del club. Solo piden un entorno favorable, apto para la práctica deportiva. Nada más. Porque humildad y Rayo siempre irán de la mano. Pero entre humildad y desatención hay un océano de diferencia. En esas está la Franja.









































