Club Deportivo Guadalajara
·27 Mei 2026
El secreto que pocos notaron, pero que potenció el rendimiento de Chivas.

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·27 Mei 2026

Es momento de analizar el rendimiento futbolístico del Guadalajara a lo largo del Clausura 2026. El equipo de Gabriel Milito logró competir de tú a tú y ser uno de los protagonistas del campeonato nacional gracias a un sistema de juego bien ejecutado, que en buena medida se debe a la identidad clara que logró imprimirle a nivel colectivo.
Entre ataque, defensa y crecimiento individual, el Rebaño dejó muchas conclusiones positivas en un semestre que volvió a ilusionar a la Nación Rojiblanca.
Un ataque con múltiples caminosChivas fue la segunda mejor ofensiva de la fase regular con 33 goles y uno de los equipos que más peligro generó durante el torneo. El Guadalajara destacó por atacar desde la posesión, presionar alto y sostener un ritmo muy intenso que constantemente posicionaba jugadores en el área rival.
El equipo encontró muchas vías para hacer daño: los servicios de Richard Ledezma, las llegadas de segunda línea del ‘Cotorro’ González, los movimientos al espacio de Armando González y los disparos desde la frontal de jugadores como Brian Gutiérrez, Efraín Álvarez, Omar Govea y Santiago Sandoval.
Además, futbolistas como Daniel Aguirre aportaron profundidad desde zonas retrasadas, reflejando los mecanismos ofensivos que el estratega rojiblanco logró instaurar en el equipo.
Incluso durante las ausencias por selección, Chivas mantuvo funcionamiento e identidad, demostrando que el sistema estaba por encima de cualquier individualidad.
Equilibrio defensivo pese a su propuesta agresivaEl Guadalajara también terminó como la segunda mejor defensa del Clausura 2026 con apenas 17 goles recibidos, un dato todavía más valioso considerando el riesgo que asumió en todo momento para atacar.
Chivas defendía hacia adelante: presionaba alto, reducía espacios y jugaba con una línea adelantada, incluso con el ‘Tala’ Rangel actuando muchas veces como líbero fuera del área. La clave estuvo en el trabajo colectivo. Desde los delanteros hasta la última línea, el grupo incomodaba progresiones rivales y protegía muy bien las zonas importantes del campo.
Diego Campillo, Luis Romo, José Castillo, Miguel Tapias y Daniel Aguirre elevaron considerablemente el nivel defensivo del equipo, especialmente en la protección del área y la defensa de centros laterales. Ese balance entre ataque y defensa terminó siendo una de las mayores fortalezas del Rebaño.
La evolución individual, el gran sello de MilitoUno de los mayores logros de Milito fue potenciar futbolistas. Santiago Sandoval dio un salto importante como segunda punta y hombre entre líneas, mientras que Armando González confirmó su crecimiento goleador con 24 tantos en fase regular desde la llegada del argentino, además de un título y un subcampeonato de goleo.
Omar Govea se posicionó en el entorno nacional como uno de los mediocampistas más completos del futbol mexicano, gracias a su criterio con balón y crecimiento defensivo, mientras que Daniel Aguirre terminó consolidándose como un futbolista total capaz de interpretar distintos roles dentro del sistema.
Raúl Rangel también elevó su nivel, tanto en juego de pies como en seguridad bajo presión, consolidándose como uno de los mejores porteros del futbol mexicano. Cómo olvidar aquel penal que atajó en tiempo añadido ante Rayados de Monterrey.
Además, durante las ausencias por selección, el equipo siguió compitiendo gracias a la profundidad del plantel. Óscar Whalley, Ricardo Marín, Ángel Sepúlveda y el propio Santiago Sandoval dieron un paso al frente cuando fueron exigidos, demostrando que el Guadalajara tenía variantes y no dependía únicamente de un once titular.
Fueron 21 partidos contando la liguilla en un semestre que dejó algo más importante que resultados: Chivas recuperó identidad, volvió a emocionar a su gente y logró que el aficionado disfrutara plenamente viendo a su Rebaño Sagrado.







































