Estrasburgo 0-1 Rayo Vallecano: Baño de fútbol y a Leipzig | OneFootball

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·8 Mei 2026

Estrasburgo 0-1 Rayo Vallecano: Baño de fútbol y a Leipzig

Gambar artikel:Estrasburgo 0-1 Rayo Vallecano: Baño de fútbol y a Leipzig

La Franja perdonó en un partido que pudo golear a un rival superado y únicamente vivo por las ocasiones falladas por los franjirrojos

El Rayo Vallecano demostró ser un equipo a los ojos de Europa. Hoy cobraron sentido aquellas palabras que ha repetido Íñigo Pérez en numerosas ocasiones. En su primera temporada, en Holanda, hizo ver a este grupo de jugadores de que podían disputar una final. No defraudaron. Su imagen es la culminación a base de una obra de esfuerzo y de una identidad apoyada por Óscar Trejo, generada por Íñigo y ejecutada por todo el plantel franjirrojo. Recibiendo golpes, con pobres infraestructuras, con una desventaja competitiva evidente, pero nada les afecta. Es más, han demostrado que, ante la adversidad, han respondido siempre. Hoy, Vallecas se doctoró en Europa. Aprendió en Atenas de los sustos y aplicó un plan de partido lleno de madurez, identidad y personalidad.

Superando los imprevistos

Dieron igual los fuegos artificiales a las dos de la mañana, que sonara la alarma de incendios al levantarse por una tostadora o enterarse de una mala noticia en el calentamiento, como la baja de Ilias Akhomach. El futbolista perteneciente al Villarreal sintió un pinchazo y su lugar tuvo que ser ocupado por el Pacha Espino. Aún así, dio igual. El primer tiempo de la Franja fue apoteósico. Honestamente, de campeón. Presionando todos, solidez defensiva y, únicamente, perdonando mucho. El gran problema de la temporada junto a la defensa del balón parado fue la única nota a mejorar. Porque, sin exagerar, el desarrollo del encuentro invitaba a pensar en una goleada.


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Alemao celebra el único tanto del partido. Foto: RAYO VALLECANO

Con Isi Palazón como director de orquesta y un Alemâo en modo gladiador, como ya demostró en Atenas, el Rayo Vallecano lució una actuación coral para anular a un Estrasburgo que no tuvo capacidad de reacción. Pathé Ciss y Florian Lejeune dieron una masterclass defensiva que, como en la ida, estaban devorando la moral de un proyecto alsaciano que, realmente, es dirigió por el concepto de la multi-propiedad. Quería aguantar Mike Penders, pero a tres minutos del descanso, Alemão marcaba otro gol vital. El ex del Real Oviedo, se ha convertido en el hombre incuestionable de las eliminatorias europeas del equipo de Íñigo Pérez. Goles ante el Samsunpor y el Estrasburgo (3), pero también actuación estelares como ante el AEK.

Mike Penders, el salvador

En la reanudación, el Rayo Vallecano no perdió la cara al choque. En las emociones, a veces las buenas noticias se convierten en malas. Se olvidan las tácticas y aparecen los miedos. Antes del descanso, Augusto Batalla salvó el 1-1 con una gran parada en uno contra uno. En la segunda mitad, Íñigo podría haber sentido miedo, pero cumplió su mensaje en la rueda de prensa: «Vamos a jugar con nuestra identidad, la que nos ha llevado hasta aquí». En el primer cuarto de hora, el equipo franjirrojo pudo sentenciar de largo. Jorge de Frutos, Isi… Todos perdonaron para dejar vivo a un Estrasburgo que no encontraba la portería de Batalla. El heredero de Courtois, Mike Penders, fue el único que estuvo con fe para el conjunto de Gary O’Neil. Sus paradas sostuvieron a un Estrasburgo que merecía ir perdiendo 0-2 o 0-3. Sus aficionados no dejaron de animar, algo meritorio para lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego.

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Augusto Batalla, llorando después del pitido final del partido. FOTO: Movistar

Seguía perdonando el Rayo Vallecano y eso daba vida al Estrasburgo. Sergio Camello entró y su capacidad de galgo era la clave para intentar sentenciar a la contra. En los minutos finales, no podía faltar. Otra mano de Óscar Valentín, como ante el Espanyol, daba una bola extra. Esta vez, Dani Cárdenas no fue, pero Augusto Batalla emergió como ante el Getafe para parar un penalti por segundo día consecutivo. Ahí se acabaron las opciones de los franceses. El pitido final desató el delirio, Óscar Trejo sacó la bufanda de El Puto Rayo y Pathé Ciss troleó en zona mixta a Raúl Martín Presa, pidiendo que pagara ya las primas.

En el baúl de los recuerdos…

Pero lo bonito estuvo en las gradas. Casi 2.000 rayistas dejaron su voz y, por momentos, se les escuchó más que a la hinchada local. Hace 20 años, estaban llorando en Las Palmas. De hecho, tal día como hoy, estaban jugando ante el filial del Atlético de Madrid con un gol de Geni. Ahora, el barrio, 25 años después, jugará una final ante un Crystal Palace que, para muchos, es el favorito de la competición. Lo que no saben es que, de camino a Leipzig, viene un Matagigantes que está dispuesto a cumplir su etiqueta más famosa para levantar el titulo (primero, realmente) más importante de su historia deportiva.

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