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·16 Juni 2026
Francia - Senegal | el reencuentro que despiertan los fantasmas de 2002

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El Metlife Stadium acoge un enfrentamiento de mucha expectación entre dos selecciones con cuentas pendiente: Francia y Senegal, quienes buscarán comenzar con buen pie sus respectivos mundiales desde el grupo I. Los galos se presentan a la cita mundialista con la espina clavada tras caer en la final de Qatar 2022 ante Argentina, mientras que los africanos, llegan con la moral reforzada tras salir "campeones" de la Copa África sobre el papel.
El seleccionador, Didier Deschamps, tiene por delante el reto de continuar aumentando el nivel de Francia tras dos mundiales sobresalientes donde salió campeón y subcampeón en Rusia y Qatar. Una selección con estrellas en todas sus líneas, donde destacan sus individualidades y la calidad técnica. En cuanto a su juego, tienden a construir una base física y técnica, con una plantilla que combina potencia, velocidad y una enorme capacidad para resolver partidos de manera individual. No se ven obligados a llevar la batuta, debido a que se sienten cómodos jugando al contragolpe.
En ataque, su principal amenaza son las transiciones y, es que, cuentan con futbolistas capaces de acelerar en pocos metros y desequilibrar en el uno contra uno, transformando recuperaciones supuestamente inofensivas en ocasiones de gol. Sus laterales aportan profundidad y los centrocampistas alternan entre la pausa y la verticalidad para romper líneas y saltar la presión.
Sin balón, este combinado destaca por su pragmatismo. Presionan cuando detecta debilidad en la salida rival, pero también saben replegar en bloque medio/bajo y proteger el área con disciplina y templanza. Es una selección acostumbrada a competir en escenarios de máxima exigencia y a gestionar los momentos decisivos del partido.
El preparador, Pape Thiaw, llega a la Copa del Mundo con la intención de elevar el nivel y demostrar la evolución de una Senegal que asume galones tras quedar campeón en primera instancia de la Copa África ante una revolucionaria Marruecos. Cuentan con jugadores de clase mundial capaces de resolver cualquier situación de manera individual, con una plantilla compacta y con la ilusión sobre las nubes. Un equipo intenso, ordenado y muy físico, con una capacidad atlética abrumadora.
En fase ofensiva, tratan la verticalidad y dinamismo, aprovechando la velocidad de los extremos para atacar los espacios, especialmente tras robo en transiciones rápidas. Además, también concede importancia a los centros laterales y las acciones a balón parado, donde imponen su poderío físico.
En el área defensiva, Senegal acostumbra a mostrarse muy compacto y comprometido, con unas líneas cerradas para reducir espacios y dificultar la circulación del rival, con un planteamiento que alterna en 4-3-3, 3-4-3 y 5-3-2, dependiendo del momento. Una vez logra superar al adversario e imponer su agresividad, intentan formar un partido que intercambia intensidad y duelos, siendo un rival incómodo para las grandes selecciones.
Los antecedentes entre Francia y Senegal se remiten inevitablemente al Mundial 2002, único enfrentamiento oficial entre ambas selecciones. Un encuentro en el que Senegal sorprendió al mundo imponiéndose 0-1 ante la vigente campeona, partido donde estuvo sobre el césped Pape Thiaw, actual técnico del cuadro africano. Veinticuatro años después, ambos vuelven a encontrarse con el recuerdo de aquella gesta todavía presente y en busca de revancha.







































