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·6 Juni 2026
Francia y el ejemplo a seguir (por @NachoJOsorio1)

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Por Ignacio Osorio
Queda aproximadamente una semana para que comience una nueva cita planetaria del mundo del fútbol. Los equipos, en su mayoría, ya se encuentran en territorio norteamericano preparando lo que serán sus encuentros mundialistas. Unos, como Cabo Verde o Curazao, hacen su debut en este tipo de competencias; otros, como Países Bajos, Brasil, Inglaterra, Alemania e incluso Uruguay, asisten con la carga de ser equipos de tradición mundialista. Por su parte, Argentina llega como vigente campeón y con la firme obligación de entregarle a Messi una despedida competitiva. Sin embargo, hay un equipo al que se le mira distinto, y esto es porque, hace ya varios mundiales, es el gran competidor a vencer: una selección diferente, que ha hecho de sus ventajas comparativas una fortaleza y que ha mostrado a otros países cómo se hacen las cosas de cara al futuro. Hablamos de la todopoderosa Francia de Didier Deschamps.
La historia del actual subcampeón del mundo —ganador de las ediciones de 1998 y 2018, y finalista del campeonato 2006— no comienza hoy ni hace 20 años. Los galos han ido trazando un camino a seguir, demostrando cómo trabajar para ser exitosos en el tiempo; y aunque este proceso no ha estado exento de problemas y baches en su competitividad, han sabido aprender de sus errores.
El trabajo francés comenzó hace poco más de tres décadas. Entendiendo que una crisis como la que los afectó en los mundiales de 1990 y 1994 no podía repetirse, la federación comenzó a diseñar un plan de trabajo que incluyó, por cierto, aprovechar una de sus grandes ventajas comparativas: su fuerte tradición colonial y migratoria. Pero
también comprendieron que debían no solo detectar ese talento, sino también darle forma, montar una estructura y canalizar todas las oportunidades formativas que se fuesen presentando. De ahí, por ejemplo, que se consolidara el torneo formativo Maurice Revello (el antiguo Esperanzas de Toulon), que sirve como instancia de internacionalización y formación para jugadores jóvenes de diferentes partes del mundo, del cual Francia es la selección organizadora y en el que, por cierto, Chile ostenta un título y un subcampeonato.
Otro factor del que Francia ha sacado provecho desde hace años es el contar con un centro de entrenamiento integral: el conocido Clairefontaine. Allí se albergan las instalaciones de su Instituto Nacional del Fútbol, en el cual no solo se entrenan las selecciones nacionales, sino que además se prepara a técnicos y escuadras regionales. Así se abre, progresivamente, la puerta de los mejores talentos hacia la selección absoluta y sus divisiones formativas. Por sus pastos han pasado talentos como Karim Benzema, Zinedine Zidane, Thierry Henry, Paul Pogba, Raphael Varane, Killian Mbappe, entre otros tantos ilustres que, en mayor o menor medida, han colaborado con el éxito y la competitividad de Le Blues.
Un aspecto que suele dejarse pasar y no es tan tomado en cuenta es la implementación de equipos filiales que, al igual que en España, se encuentran integrados a las divisiones del fútbol profesional y semiprofesional francés. Esto permite que sus jugadores jóvenes —de entre 17 y 20 años— puedan tener un roce competitivo mayor al que tendrían si únicamente se desenvolvieran en las ligas formativas de cada categoría.
Por último, pero no menos importante, Francia ha logrado construir desde hace una década una profundidad de plantilla que le permite contar con un universo de entre 40 y 50 jugadores seleccionables. Esto incluye a una potente selección sub-21 que provee constantemente nombres para complementar plantillas y bancas. Así, pueden competir e ir creando las condiciones para que diversos jugadores den el salto al fútbol internacional absoluto de manera totalmente orgánica, sin sufrir grandes mermas en su juego en caso de que falten los titulares.
La selección francesa y, en específico, su federación han demostrado que el buen hacer, el trabajo metódico y la implementación de políticas deportivas, sociales y económicas a largo plazo sí permiten sostener un fútbol saludable, competitivo y capaz de ser el rival a vencer. Francia es, desde hace casi una década, el candidato eterno al título y probablemente el equipo que en mejor estado de forma se encuentra, superando con creces a rivales históricos como Brasil e Inglaterra, o incluso a su clásico oponente, Italia, que ha hecho un proceso más bien inverso.
Ojalá países como Chile puedan tomar este camino como referencia: adaptar e implementar elementos que les permitan crecer y no solo marcar el paso.







































