La Galerna
·28 Maret 2026
Imagine there’s no countries

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Buenos días. Ayer seguimos al dedillo los partidos de las selecciones nacionales. Minuto a minuto. Todos y cada uno de ellos. Tomaremos como una ofensa cualquier duda en sentido contrario.
A nosotros lo de las selecciones nacionales no nos puede gustar más. Nos pirra ese rollo. Pero no de ahora, de siempre. Francia-Polonia. Argentina-Bolivia. Moldavia-Chipre. Bangladesh-Islas Pitcairn. Buah. Palomitas, cervezas y apuestas con los amigotes. Pero no durante los Mundiales y eso. No. Eso sería muy fácil. Los verdaderos gourmets de las fechas FIFA disfrutamos estos partidos en marzo, cuando todos esos que no entienden nada pretenden hacernos creer que interrumpir la liga y la Champions en beneficio de nuestros partidos predilectos es un anacronismo, un bajón, un anticlímax.
Lo dicho: no entienden nada. La pregunta es por qué existe el fútbol de clubes. ¿No ven que las razones para batirse el cobre en un terreno de juego ya estaban inventadas con la propia existencia de las fronteras geográficas? ¿Quién necesita un Real Madrid-Bayern de Múnich cuando puede ver un Egipto-Mali? No es que los partidos de selecciones interrumpan extemporáneamente el calendario apasionante de los clubes, como tratan de hacernos ver los ignaros. Es al contrario: ¡qué innecesaria interrupción de los apasionantes amistosos y nationsleagues suponen las sucesivas rondas de la Champions League!
Dentro de la pasión que sentimos por el fútbol de naciones, merece especial mención el orgullo patriótico que inflama nuestros corazones cada vez que disputa un partido amistoso la Roja. Cada vez que tal cosa sucede, el amor a la tierra de nuestros ancestros nos anega, y un sobrevenido odio al rival que en en cada caso toque (ayer Serbia, por ejemplo) colma los intersticios del alma.
A Baena, por ejemplo, le sucede exactamente eso. Ve a un tío vestido con la camiseta de Serbia y se abalanza inopinadamente contra él para reventarle el gaznate en una acometida deliberada y salvaje. Bien hecho, Baena, algo habría hecho. Pero que conste que este último detalle es lo único que nos pasó desapercibido en el partido de ayer, o si lo vimos lo atribuimos a un choque fortuito, como los comentaristas de TVE, esa gente tan patriota, también.
Negamos por tanto las maledicencias con arreglo a las cuales este portanalista se habría enterado del resultado del trascendental España-Serbia de anoche al ver las portadas esta mañana, portadas que (según las lenguas de doble filo que faltan a la verdad) nunca habrían llegado a mis ojos de no ser porque me ha tocado el portanálisis de hoy dentro de los rigurosos turnos que establece Jesús Bengoechea. Nuestro jefe es otro enamorado del fútbol de selecciones. A él dale un amistoso Grecia-Paraguay y déjale de sobrevaloradas eliminatorias de Copa de Europa, competición ajena a la emoción por cuanto gana demasiadas veces el mismo, y además raramente permite descubrir laterales derechos con nombres impronunciables susceptibles de engrosar las filas del Rayo.

Sugiere As que el Mundial empiece ya. No podemos estar más de acuerdo. ¿No podríamos obviar lo que queda de liga y sobre todo de Champions? ¿Qué necesidad hay de asistir a partidos de equipos como Liverpool, PSG, Bayern o Madrid cuando podríamos estar ya sumergiéndonos en las emociones taquicárdicas de un México-Túnez? Qué pena que As tenga que emborronar su patriótica portada con cuestiones del fútbol de clubes que a nadie importan, como el retorno de Militao previsto para el partido de los de Arbeloa en Mallorca.

La primera plana de Mundo Deportivo refleja un daño colateral que los amantes del fútbol de selecciones tenemos que dar por bueno en beneficio de nuestra pasión irrenunciable. Parece que ha caído Raphinha. Lo lamentamos (sin coñas aquí) y le deseamos una pronta recuperación, pero qué mejor cosa que el prestigio de dar media pierna en beneficio de tu país cuando es otro quien paga la fiesta, su club en este caso. A esto del fútbol de selecciones, la verdad, no le vemos más que ventajas. Caer en combate para mayor gloria de tu himno y tu bandera sin que ninguno de los dos tengan que sufrir las consecuencias, padeciéndolas en cambio la empresa que te paga, es orgullo propio sufragado por otro.
El sueño de cualquiera.
Os dejamos con las otras dos portadas del día, muy patrióticas también como corresponde, y nos despedimos con un sonoro “Viva España” fácilmente intercambiable por un “Visca Catalunya Lliure” si os place más.
Pasad un buen día.
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