Increíble derrota del Betis de Pellegrini: ganaba 2-0, le anularon el tercer gol…y terminó perdiendo 4-2 (Video) | OneFootball

Increíble derrota del Betis de Pellegrini: ganaba 2-0, le anularon el tercer gol…y terminó perdiendo 4-2 (Video) | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: Todofutbol.cl

Todofutbol.cl

·16 April 2026

Increíble derrota del Betis de Pellegrini: ganaba 2-0, le anularon el tercer gol…y terminó perdiendo 4-2 (Video)

Gambar artikel:Increíble derrota del Betis de Pellegrini: ganaba 2-0, le anularon el tercer gol…y terminó perdiendo 4-2 (Video)

Ante La Cartuja repleta de público – que después se vació rápidamente por un errado anuncio de bomba- el equipo del Ingeniero pasó en minutos de la alegría a la tristeza total. El sueño de las semifinales de la Europa League terminó siendo una pesadilla

Lo que debía ser una noche de consagración europea para el Real Betis Balompié se transformó en una lección sobre la fragilidad del éxito en el fútbol. El equipo verdiblanco, pese a contar con una ventaja inicial de dos goles antes de la media hora de juego, no solo desperdició su pase a una hipotética semifinal europea —algo que no lograba desde hacía dos décadas—, sino que además evidenció una incapacidad estructural para gestionar emocionalmente el partido ante el Sporting de Braga. La derrota, más allá del marcador (2-4 en el global de la vuelta), dejó preguntas incómodas sobre la solidez psicológica del proyecto de Manuel Pellegrini y sobre la forma en que el club asume los momentos decisivos.

Los cerca de 70.000 aficionados béticos que colmaron el Estadio La Cartuja —superando incluso las previsiones más optimistas, que hablaban de 60.000 asistentes— llegaron con la ilusión de sellar una eliminatoria que ya encaraban con ventaja desde Braga. Esa marea humana, que convertía el feudo sevillano en una caldera, sintió durante los primeros treinta minutos que el sueño era tangible. El gol tempranero de Antony (minuto 13) y la posterior diana de Abde (minuto 26) alimentaron una confianza que, vista en retrospectiva, resultó peligrosamente prematura. El Betis no solo ganaba, sino que dominaba con autoridad: presión alta, recuperaciones agresivas (como la de Fidalgo) y transiciones rápidas que desnudaban las carencias defensivas del conjunto portugués.


Video OneFootball


Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no fue un gol en contra, sino un gol anulado. Cuando Abde marcó el que hubiera sido el 3-0 en el minuto 29, el estadio estalló en una euforia que se desvaneció segundos después por un fuera de juego milimétrico del brasileño. A partir de ese instante, la narrativa del partido cambió por completo: el Betis pasó de la seguridad a la duda, del control a la fragilidad. El Sporting de Braga, lejos de desmoronarse, encontró en ese episodio el estímulo para creer.

El primer gol visitante llegó en el minuto 36, tras un balón colgado al área que derivó en un choque entre Bartra y Llorente, dejando el esférico muerto para que Pau Víctor lo empujara a la red. En el descanso, la sensación era de que el Betis aún tenía recursos para recomponerse, pero lo que ocurrió tras la reanudación confirmó lo peor: a los cuatro minutos de la segunda mitad, un saque de banda mal despejado por Pau López permitió a Vitor Carvalho marcar el 2-2 global. El error del guardameta, poco habitual en él, simbolizó el colapso colectivo.

La debacle se aceleró con un penalti evitable de Amrabat sobre Tiknaz (transformado por Horta para el 2-3) y un posterior disparo de Gorby que, tras tocar en Bartra, acabó entrando para sentenciar el 2-4. En ese momento, la pregunta que muchos se hacían era inevitable: ¿por qué Isco, el jugador con mayor capacidad para pausar el juego y asumir responsabilidades en momentos de presión, permanecía en el banquillo? Su ausencia en el terreno de juego no se justificaba por una lesión evidente, sino por una decisión técnica que, a la luz de los acontecimientos, resultó cuando menos discutible. El Betis, sin su faro creativo, fue un equipo a la deriva: incapaz de hilvanar tres pases seguidos, sin capacidad de reacción y entregado a una impotencia que solo encontró un tímido remate de Pablo García en el minuto 93.

Pero lo más surrealista de la noche aún estaba por llegar. Cuando el partido agonizaba, el sistema de megafonía del Estadio La Cartuja emitió un mensaje en castellano que instaba a los aficionados a abandonar el recinto «con celeridad». Según la versión oficial del club anfitrión, se trató de un error humano en la cabina del videomarcador: el mensaje destinado a la afición portuguesa —que debía permanecer en sus asientos por razones de seguridad— fue emitido en el idioma equivocado, provocando una desbandada masiva e inesperada entre los seguidores béticos. El estadio, que horas antes vibraba con 70.000 gargantas, se vació en cuestión de minutos bajo una imagen tan insólita como dolorosa para el beticismo. Algunas fuentes internas del club señalaron a la Unidad Central Operativa (UCO) como responsable del mensaje, aunque la autoría, más allá de la anécdota, importa menos que el simbolismo: el Betis no solo perdió el partido, sino que también vio cómo su propia afición era expulsada de manera accidental de un escenario que ya se intuía perdido.

En la última jugada del encuentro, Horta pudo marcar el quinto, pero esta vez Pau López atajó. Ya era irrelevante. El Betis se había despeñado por un precipicio que ni el más pesimista de sus seguidores habría imaginado al celebrar el 2-0 inicial. El sueño europeo, tan anhelado en Heliópolis, se esfumó de manera cruel, dejando tras de sí una reflexión incómoda: no basta con soñar, ni siquiera con adelantarse en el marcador, si no se poseen las herramientas emocionales y tácticas para sostener la ventaja cuando el viento sopla en contra. Esta eliminación no es solo un tropiezo; es un diagnóstico sobre los límites de un proyecto que, cuando más feliz se prometía, más profundamente acabó cayendo

/

Lihat jejak penerbit