Un 10 Puro
·25 Februari 2026
La Juventus nadó y nadó, pero murió en la orilla

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·25 Februari 2026


Cruel final para una Juventus guerreraGetty Images
Con el paso de los minutos, Turín fue invadida por la sensación de que la remontada era posible. La Juventus volvió de Estambul con un lastre muy pesado (5-2), pero la noche empezó a tener tintes de histórica con los goles de Locatelli, Gatti y McKennie. Al final, todo fue en vano. Un gol de Osimhen y otro de Yilmaz dejaron en anécdota el esfuerzo heroico de los bianconeri. Bien lo decía una frase célebre de la película Moneyball: "Si no ganas el último partido de la temporada, a nadie le importa".
En el primer tiempo, la Juve solo pudo anotar un gol, con Locatelli desde el punto de penalti, pero llenó de esperanzas a su afición. Fueron muy superiores al Galatasaray. Tuvieron hasta tres ocasiones claras. No las pudieron aprovechar, pero ya era una advertencia para los turcos de cara a la segunda mitad.
Tras el descanso, el destino parecía tumbar a la Juventus con la expulsión de Loyd Kelly al 49' por una entrada durísima, pero los italianos se negaban a morir. Si en la primera parte pudieron incluso llegar a empatar el global, en la segunda ni se diga. Arrasaron. Cuatro ocasiones claras y 2,45 xG (goles esperados). El esfuerzo con un hombre menos fue memorable y el fútbol les dio su merecido premio. Tras un gol de Gatti al 70', en el 82' las gradas estallarían de euforia con el tanto de McKennie que mandaba el partido a la prórroga.
El momentum estaba del lado de la Juventus, que llegó a tener oportunidades para ganar, pero en la prórroga todo les salió al revés. Al 105', llegaría un balde de agua fría en forma de gol de Victor Osimhen, que quedó mano a mano con el portero tras la asistencia de Yilmaz. El nigeriano ni celebró, enfadado por una actuación muy gris de los suyos.
La Vecchia Signora siguió buscando un gol que les asegurara la tanda de penaltis, pero, con todo el equipo lanzado al ataque, el Galatasaray aprovechó los huecos defensivos. Esta vez fue Yilmaz quien, a poco más de un minuto del pitido final, marcó el 3-2 (5-7) que bajaba la persiana en la eliminatoria. La Juve se quedó sin vidas, pero las gradas reconocieron el esfuerzo de su equipo con una sonora ovación antes de abandonar el estadio.







































