La Real Sociedad reina en La Cartuja tras una final eterna ante el Atlético de Madrid (2-2) (3-4) | OneFootball

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·18 April 2026

La Real Sociedad reina en La Cartuja tras una final eterna ante el Atlético de Madrid (2-2) (3-4)

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La Real Sociedad se proclamó campeona de la Copa del Rey después de una final absolutamente salvaje frente al Atlético de Madrid, decidida en la tanda de penaltis tras un 2-2 que resumió a la perfección el caos, la emoción y el nivel competitivo de ambos equipos. Fue uno de esos partidos que no se explican con un resultado, sino con todo lo que ocurrió durante más de 120 minutos de pura tensión.

Desde el primer instante quedó claro que no iba a ser una final normal. Apenas habían pasado unos segundos cuando Ander Barrenetxea aprovechó una acción mal defendida para adelantar a la Real Sociedad en el minuto uno, marcando uno de los goles más rápidos en la historia de una final copera. El Atlético, completamente frío en el arranque, tardó en reaccionar, pero lo hizo a través de su jugador más diferencial en este tipo de escenarios: Ademola Lookman, que empató con una acción individual que devolvió la vida a los de Diego Simeone.


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El partido, lejos de estabilizarse, siguió moviéndose en ese terreno incómodo donde cualquier detalle podía cambiarlo todo. La Real volvió a golpear antes del descanso gracias a Mikel Oyarzabal, que transformó un penalti con la personalidad que le define en este tipo de citas. El capitán txuri-urdin, ya acostumbrado a aparecer en finales, asumió la responsabilidad sin dudar y volvió a poner por delante a su equipo en un momento clave.

En la segunda parte, el Atlético dio un paso adelante más por necesidad que por claridad futbolística. El equipo rojiblanco acumuló posesión y presencia en campo rival, pero le costó generar ocasiones realmente limpias. Aun así, el talento individual volvió a aparecer en el momento decisivo. Julián Álvarez se inventó una acción brillante para firmar el 2-2 y llevar la final a un nuevo escenario donde el desgaste físico y mental empezaba a ser determinante.

La prórroga fue un ejercicio de supervivencia por parte de ambos equipos. El Atlético parecía tener algo más de energía en determinados momentos, pero se encontró constantemente con un muro: Unai Marrero. El portero de la Real sostuvo a su equipo con intervenciones decisivas, especialmente en acciones a bocajarro donde el título pudo cambiar de manos. Cada parada suya aumentaba la sensación de que la Real seguía viva cuando el partido empezaba a inclinarse peligrosamente.

Con el empate intacto tras 120 minutos, todo se decidió desde los once metros. Y ahí, la final alcanzó su punto máximo de dramatismo. La tanda de penaltis fue un reflejo perfecto del partido: errores, aciertos, presión extrema y protagonistas inesperados. Alexander Sorloth falló el primer lanzamiento, dando ventaja inicial a la Real, que supo gestionar mejor la presión en los primeros disparos.

El momento clave llegó cuando Unai Marrero volvió a aparecer, esta vez deteniendo el lanzamiento de Julián Álvarez, una intervención que inclinó definitivamente la balanza. A partir de ahí, la Real mantuvo la sangre fría en sus lanzamientos, mientras el Atlético intentaba resistir con goles como el de Álex Baena o Thiago Almada, que mantuvieron viva la esperanza rojiblanca hasta el final.

Pero toda final necesita un nombre propio definitivo. Y ese fue Pablo Marín. Con una tranquilidad impropia de su edad y del contexto, asumió la responsabilidad del penalti decisivo y no falló. Su gol desató la locura en el lado txuri-urdin y confirmó a la Real Sociedad como campeona de la Copa del Rey.

Este título no solo refuerza el proyecto deportivo del club donostiarra, sino que consolida a una generación que ya sabe lo que es competir y ganar en los grandes escenarios. La mezcla de talento joven, carácter competitivo y figuras consolidadas ha vuelto a dar resultado.

La Real Sociedad levanta la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. Y lo hace en una final que va a quedar marcada durante mucho tiempo como una de las más intensas, imprevisibles y emocionantes del fútbol español reciente.

Autor: Izan Delgado

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