Daily Cannon
·2 April 2026
La victoria del Arsenal desata otro colapso del Chelsea

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·2 April 2026


Foto de Warren Little/Getty Images
Sonia Bompastor pasó las horas posteriores a la eliminación del Chelsea en la Champions League quejándose una vez más del Arsenal, y aunque tenía derecho a sentirse perjudicada por una decisión importante, el tono general de la reacción decía más sobre la frustración del Chelsea que sobre el partido.
La acción en cuestión fue el choque tardío entre Katie McCabe y Alyssa Thompson, que terminó con la expulsión de Bompastor y con su enfado prolongándose en las entrevistas posteriores al encuentro. Solo en ese punto hay poco margen para discutir. McCabe agarró a Thompson del pelo y debió ser expulsada. Llegó demasiado tarde como para cambiar el resultado, pero seguía siendo una acción de tarjeta roja y el Chelsea tenía motivos de sobra para enfadarse por que no se señalara.
Lo que chirría es la indignación selectiva que ha venido después. A lo largo de la eliminatoria hubo otros incidentes que podrían haber merecido un escrutinio similar, y sin embargo apenas han recibido atención.
La entrada con la pierna recta de Kadeisha Buchanan sobre Anneke Borbe la semana pasada casi no ha aparecido en el debate.

Imagen vía el vídeo de resúmenes de Arsenal.com
Tampoco ha habido demasiado interés en revisar el pisotón de Lauren James sobre McCabe, ni la sugerencia de que podría haber sido expulsada la semana anterior por dos acciones merecedoras de amarilla.
En cambio, un solo incidente tardío del Arsenal ha pasado a dominar la cobertura, como si no hubiera ocurrido nada más digno de mención a lo largo de 180 minutos.
Eso le ha venido bien a Bompastor, que ya ha cogido la costumbre de convertir los partidos contra el Arsenal en debates arbitrales. La semana pasada pedía que los hombres vinieran a salvar el fútbol femenino. Esta semana se presentó en su entrevista con la BBC con el móvil en la mano y el vídeo de la acción de McCabe listo para enseñarlo. “¿Para qué tenemos VAR?”, preguntó.
Añadió: “Todo el mundo tiene que entender que esa es la diferencia entre clasificarse y no clasificarse. Tiene un gran impacto en las jugadoras”.
Esa afirmación fue exagerada. La decisión fue mala, pero sostener que marcó la diferencia entre clasificarse y quedar eliminadas es difícil cuando la acción llegó tan tarde y no tuvo ninguna influencia en el desenlace final.
El Chelsea ya había dejado de hacer lo suficiente en la propia eliminatoria.

Foto de Warren Little/Getty Images
McCabe, por su parte, se refirió al incidente en Instagram, escribiendo: “Solo quiero aclarar que de verdad estaba intentando agarrar la camiseta, nunca querría tirarle del pelo a nadie. Todo mi respeto para Thompson”.
Fuera accidental o no, igualmente debió ser castigado, pero eso es bastante distinto de la malicia deliberada que Bompastor parecía querer insinuar. “Ella [Thompson] estaba llorando. Está dando lo mejor de sí en el campo en los dos partidos y no es aceptable que, cuando estás jugando al fútbol, alguien te tire del pelo, es malo. Estaba llorando y emocionada por la situación y por el resultado”.
La parte más reveladora de todo esto fue la respuesta mediática a su alrededor. En lugar de centrarse en que el Arsenal alcanzó otra semifinal de la Champions League, y además como el único club inglés que ha ganado jamás la competición, gran parte de la atención volvió a desviarse hacia el agravio del Chelsea.
El Times puso el foco en “Otra temporada fallida para la fuerza dominante del fútbol femenino inglés”. Otro medio abrió con la última crítica de Bompastor al arbitraje.

The Times, 2 de abril de 2026
El reportaje del Telegraph incluso afirmaba que “El partido en sí consistió en 90 minutos sin acontecimientos”.

Telegraph, 2 de abril de 2026
Esa descripción es absurda. El partido produjo 38 disparos, ocho ocasiones claras, nueve córners, 45 entradas, 18 intercepciones, 58 despejes y ocho paradas de las porteras. De falto de acontecimientos no tuvo nada.
Simplemente fue un partido que muchas personas parecían decididas a discutir a través del prisma de las quejas del Chelsea en lugar del logro del Arsenal.
Lo mismo ocurrió con las previsibles tonterías sobre las supuestas “artes oscuras” del Arsenal mientras dejaba correr el reloj en el córner, como si aguantar una gran eliminatoria europea en los minutos finales fuera de algún modo sospechoso.
Daphne van Domselaar fue advertida por perder tiempo a los 90 segundos de empezar el partido, pese a haber tenido el balón apenas unos segundos.
Se trató al Arsenal como si gestionar un partido con profesionalidad fuera algo vagamente tramposo, mientras que al Chelsea, una vez más, se le consintió en la derrota.
Así que sí, Bompastor tenía una queja legítima por la tarjeta roja a McCabe que debió mostrarse. Más allá de eso, sin embargo, el panorama general resultaba aburridamente familiar.
El Arsenal ganó la eliminatoria, el Arsenal alcanzó las semifinales, y sin embargo demasiado del ruido posterior giró en torno al sentimiento de injusticia del Chelsea.
Para una entrenadora que ya ha cogido la costumbre de cargar contra el Arsenal y los árbitros, pareció menos una crítica mesurada y más otro ataque de mal perder tras caer eliminada, por parte de Bompastor y de amplios sectores de la prensa.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.
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