Las casi lágrimas de Monchi, por Fran Sánchez Alaminos | OneFootball

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·30 Mei 2026

Las casi lágrimas de Monchi, por Fran Sánchez Alaminos

Gambar artikel:Las casi lágrimas de Monchi, por Fran Sánchez Alaminos

MAILS QUE NUNCA ENVIÉ

Mails que nunca te envié De :Fran Sánchez Alaminos Para: Monchi


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CC: Alan Pace, San Fernando el Santo Asunto: Las casi lágrimas de Monchi Fecha: 30 de mayo de 2026

LAS CASI LÁGRIMAS DE MONCHI

Estimado Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi.

Como tú bien sabes, San Fernando conquistaba ciudades.

La frase suena antigua, polvorienta, casi de libro escolar olvidado en una estantería húmeda. Pero basta rascar un poco para entender que sigue completamente viva. Fernando III no solo tomaba territorios: les daba continuidad, relato, identidad; convertía mapas dispersos en algo reconocible. Y quizá por eso su nombre terminó sobreviviendo siglos después en lugares que parecen conservar todavía esa necesidad de resistir sin dejar de ser ellos mismos.

Por eso existe San Fernando.

La ciudad, la isla, el viento de Cádiz, el orgullo periférico, la sensación permanente de vivir ligeramente al margen mientras se conserva intacta una manera propia de mirar el mundo.

Y de allí saliste Monchi, el león de San Fernando, que ahora aterriza en el Espanyol con algo muy poco habitual en el fútbol moderno: emoción real. No lágrimas completas; casi lágrimas.

Las suficientes para que uno intuya que detrás del ejecutivo sigue existiendo el chaval de San Fernando que todavía vive el fútbol como si las ciudades pudieran salvarse a través de un escudo.

Porque lo verdaderamente importante de su presentación no fue el cargo, sino la grieta emocional. Ese instante en el que parecía entender que estaba entrando en uno de esos clubes históricos donde la gente no pide únicamente resultados; pide reconocimiento, sentido, una narrativa que les devuelva la sensación de pertenecer a algo más grande que una buena clasificación.

Y ahí vuelve a aparecer San Fernando. No solo la ciudad; también el rey, también el santo.

Porque Fernando III dedicó su vida a unir piezas dispersas bajo una misma identidad, y en el fondo eso es exactamente lo que hace un gran director deportivo: detectar fragmentos, ordenar caos, reconstruir estructuras que llevan demasiado tiempo viviendo entre ruinas emocionales.

Por eso resulta tan simbólico que Monchi no haya querido abandonar el Club Deportivo San Fernando 1940.

Ahí está seguramente el detalle más importante de todos.

Mientras el fútbol moderno obliga constantemente a elegir entre raíces y ambición, aparece la posibilidad de sostener ambas cosas al mismo tiempo: seguir ligado a San Fernando mientras intenta levantar un Espanyol competitivo, como si alguien hubiese entendido que las identidades fuertes no nacen de cortar el pasado, sino de cargarlo contigo.

Gambar artikel:Las casi lágrimas de Monchi, por Fran Sánchez Alaminos

Y ahí aparece silenciosamente Alan Pace.

Permitir esa simultaneidad no es un gesto administrativo; es casi una comprensión literaria del personaje. Entender que Monchi funciona precisamente porque nunca terminó de irse de San Fernando; ni del histórico ni del sentimental.

Porque al final el nombre lo invade todo.

San Fernando fue un rey que construía continuidad; San Fernando es una ciudad acostumbrada a sobrevivir; San Fernando es un club rehecho desde la desaparición. Y ahora San Fernando entra en el RCDE Stadium caracterizado de director deportivo emocionado.

Quizá por eso aquellas casi lágrimas tenían algo especial.

Parecían el momento exacto en que todas las versiones de San Fernando —el santo, la ciudad, el club y el recuerdo— se sentaban juntas por primera vez en la misma rueda de prensa en la Juan Segura Palomares.

Con todo el cariño,

En X @SanchezAlaminos

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