La Galerna
·14 Maret 2026
Meca: de levantar la Champions al Elche

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La aparición de Meca en el Real Madrid es una de esas recordadas de un delantero canterano como en su día ocurrió con Morales, Portillo o Raúl, aunque en este caso a un nivel superior. El murciano surgió en un momento complicado del equipo blanco, en 1999, y lo hizo conjuntamente con otro compañero entonces del Real Madrid B, el argentino Rolando Zárate.
José Manuel Meca nació el 19 de agosto 1978 en Águilas (Murcia). Fue en su localidad natal y en el Águilas CF donde dio sus primeros pasos después de una larga preparación con su padre, con quien entrenaba dos horas diarias desde pequeño. Su nombre comenzó a sonar en la provincia y un ojeador del Real Madrid lo vio y lo recomendó al cuadro blanco.

Fichó para jugar en el Cadete B merengue en 1992. Así inició su ascenso en la cantera, pasando por el Cadete A, Juvenil B, Juvenil A, Real Madrid C y Real Madrid B. Cuando estaba en primer filial, y antes de irse cedido un curso a la Cultural Leonesa, la revista oficial del club publicó un reportaje sobre el delantero. En esas páginas se podían leer declaraciones suyas en las que afirmaba que ser futbolista es la “profesión más bonita. Entrenar, jugar, viajar… Todo es divertido”. Además, soñaba con jugar en el primer equipo: “Quiero vivir del fútbol, y si puede ser en el Madrid, para llegar algún día”. Meca era un delantero centro incisivo, rápido, de buenos movimientos y con olfato de gol. Ambidiestro, disponía de un gran disparo y era un buen rematador de cabeza.

El inicio de la temporada 1999-2000 fue turbulento en la casa blanca. El galés Toshack fue cesado en el mes de noviembre y Del Bosque se hizo cargo de la situación. Las bajas en la delantera de Morientes y Baljic, y el particular ‘caso Anelka’ (aducía molestias, pero las resonancias no encontraban nada), obligaron al entrenador a echar mano de una cantera que tanto conocía. En la jornada 13, para el partido en Balaídos contra el Celta, el delantero murciano entró en la convocatoria para un partido oficial. Antes, en el mes de septiembre, ya había debutado en un amistoso contra el Toledo con Toshack en el banquillo.
Meca también guardaba un grato recuerdo de Valdano, que lo subió a entrenar cuando era un juvenil, y de Fabio Capello, que tras una recomendación de Toni Grande lo mantuvo en los entrenamientos del primer equipo por dos meses. Por entonces, el canterano habló en Marca y cuando lo llamaron reconoció sentir “un cosquilleo extraño al salir al campo del primer equipo”. También comentó que “Capello me dijo que tenía que meter más la pierna, que luchara más, que me iba a exigir porque era un jugador de calidad”. Por último, se emocionaba al recordar sus “tiros a puerta y marcando mi primer gol, aunque sea en un entrenamiento, fue bonito. Luego disfruté marcando goles a Illgner”.

El choque ante el Celta se disputó el domingo 28 de noviembre. Al descanso vencían los celestes con un tanto del futuro madridista Celades. Con el paso de los minutos, y sin conseguir la igualada, Del Bosque dio entrada a Meca. El delantero entró por Julio César y disputó los últimos 25 minutos. En AS lo calificaron de aprobado por su condición de debutante y al término del duelo se mostró “feliz por mi debut, pero triste por el resultado. No me esperaba que pudiera saltar al terreno de juego, para mí ha supuesto una gran alegría”.
Durante la semana concedió una entrevista personal a AS en la que declaró que “espero que esta oportunidad no se quede ahí, quiero triunfar”. Además, avisaba de que “yo jugaría hasta con molestias”. Y también recordó aquel entrenamiento en época de Valdano donde “fue un lujo poder participar en unos rondos con Laudrup: era un crack y estar a su lado fue increíble”.

El canterano, antes de finalizar el año, tuvo minutos en el amistoso entre el Real Madrid y un combinado de la Liga en el partido contra la droga en el Santiago Bernabéu. Fue a partir del mes de enero del 2000 cuando comenzó a jugar con más asiduidad. En apenas dos semanas, saliendo desde el banquillo, disputó los encuentros en casa de Liga frente a Mallorca, Real Betis y Athletic Club. Luego, también debutó, jugando siete minutos, en Copa en la vuelta de 1/8 de final contra el Real Zaragoza en el coliseo blanco.
Su primera titularidad oficial fue precisamente en el torneo del KO en la ida de los 1/4 de final contra el Mérida en casa. Meca jugó los 90 minutos, el Real Madrid venció por la mínima y el atacante dio la asistencia del gol a Zárate, tras fallar un mano a mano con Raúl Iglesias, y después centrar a su compañero. Tres días más tarde repitió titularidad en Liga en el compromiso también en el Santiago Bernabéu contra el Málaga. Formó pareja titular con Raúl por una enfermedad de Morientes, y cuando el siete se lesionó, lo hizo con su compañero en el filial Rolando Zárate. El cuadro blanco ganó con un tanto del argentino y Meca estuvo “desaparecido” según la crónica de Pedro Pablo San Martín en AS.

Si Zárate decidió con un gol ante los malagueños, la gloria para el murciano llegaría apenas tres días después. El Real Madrid debía visitar Pucela en un choque aplazado por el Mundial de Clubes de Brasil. Meca no fue de la partida, pero con empate a cero Vicente del Bosque le otorgó la última media hora de juego. Entró sustituyendo a Ognjenović y a falta de cinco minutos marcó el tanto de la victoria. Su único gol oficial en el primer equipo. El canterano recogió un balón perdido en la frontal del área y con un certero disparo con la derecha consiguió batir a César.

Para el diario AS, mereció la consideración de ‘El crack’ porque “logró un gol importantísimo. Estuvo muy activo desde que Del Bosque le metió en el campo y llevó su nombre al marcador”. Al final del encuentro manifestó que “la cantera está para algo y lo sigue demostrando. Soy feliz al haber marcado un gol que nos ha servido para ganar. Venir aquí y ganar es impresionante, porque en los últimos partidos no estábamos jugando bien”. En una entrevista en Relevo en 2025, él recordaba así su gol: “La jugada nació en un córner que sacó Guti, la defensa del Valladolid despejó, hubo una serie de rechaces, para allí, para allá y me llegó a mí el balón, controlé fuera del área con la izquierda y la pegué con la derecha. Entró”.
Aquella semana, el de Águilas fue protagonista en la prensa deportiva con sendas entrevistas en AS y Marca. En AS explicó que su siguiente objetivo era “marcar el 26-F ante el Barça” y reivindicó la cantera blanca porque “ha sabido tirar del carro; hemos respondido cuando se ha recurrido a nosotros”. Mientras que en Marca confesó que “ahora resultaría duro volver al filial”, agradeció el apoyo de Del Bosque porque “es una persona valiente que ha confiado en nosotros cuando un técnico extranjero seguro que hubiera exigido fichajes”. Y afirmó, como deseo, que “quiero retirar a mi viejo de trabajar y, si sobra, me compraría un coche”.

Meca continuó en dinámica de la primera plantilla, siendo un cambio habitual para salir en las segundas partes. Volvió a jugar contra el Mérida en la vuelta de 1/4 de la Copa y luego en las visitas ligueras a Valencia y Oviedo. Otro sueño que cumplió fue el 14 de marzo del 2000, cuando debutó en la Champions League. El conjunto madridista estaba inmerso en la segunda liguilla de la competición europea y en la jornada 5 visitó el Bernabéu el Dinamo de Kiev. A falta de media hora los ucranianos vencían por 1-2 y Meca entró al campo por McManaman. Unos minutos después, un tanto de Roberto Carlos igualó el partido con un Meca que según el cronista Pedro Pablo San Martín de AS “explotó su velocidad por la banda izquierda”. Con el equipo en pleno ascenso de juego y de recuperación de efectivos en ataque, el canterano apenas volvió a jugar salvo quince minutos contra el Alavés en la antepenúltima jornada de Liga.
El murciano vivió uno de sus mejores días como futbolista cuando el Real Madrid conquistó la ‘Octava’ ante el Valencia en París. Meca no estuvo en la convocatoria y se quedó en la grada vestido de calle junto a varios canteranos más. Pero luego se le vio en la celebración en el césped de Saint-Denis, en los vestuarios y al día siguiente en Cibeles con la Orejona. Su media hora ante el Dinamo le convertía oficialmente para la UEFA en campeón de Europa.

Tras terminar la temporada restaba un asunto muy importante por abordar: su renovación. El murciano finalizaba contrato y no había llegado a un acuerdo con el club madridista. Durante un tiempo hubo dudas sobre si iba a continuar en la casa blanca, contaba con ofertas para salir cedido e incluso estuvo muy cerca de marcharse al Bolton, llegando a viajar y a entrenar una semana con el conjunto inglés. Sin embargo, terminó estampando su firma por cuatro temporadas más.

La desilusión llegó cuando el curso siguiente, tras un verano movido en la capital con elecciones, cambio de presidente y fichajes de renombre, el de Águilas volvió a la disciplina del filial. Así recordaba en Relevo aquellos momentos: “Yo quería… A ver, yo entendía en esa época que era muy difícil quedarse en el primer equipo. Era consciente de eso, no soy tonto. Al final nada cuajó y me tuve que quedar en el Madrid. Pero en el filial. Yo creo que el Madrid me quiso vender, se lio todo y al final la historia se complicó un poco. Tuvimos un verano complicado”.

Meca completó la campaña con el Real Madrid en 2ªB y marcó 10 tantos, pero no volvió a jugar con el primer equipo ni siquiera en amistosos. Para del de Águilas, como confirmó en Relevo, fue “un año complicado, porque de jugar en Primera vuelves al principio de nuevo. Pero bueno, al final te adaptas y tienes que tirar con lo que tengas. Siento que me cortaron la carrera. Sólo quería una cesión, no pedía mucho. Pero es verdad que la gente que estaba allí me puso muchas trabas”. En el verano de 2001 le invitaron a marcharse pese a que le quedaban tres años de contrato. Tenía 22 años y su periplo en el filial blanco había llegado a su fin. Entre las ofertas que recibió aceptó la del Elche, que militaba en Segunda, que le ofreció los tres años que le restaban en el club blanco.
Al cuadro ilicitano llegó como uno de los grandes refuerzos en un mercado en el que también incorporaron al guardameta canterano Valerio, el serbio Tasevski, el marroquí Moha, el veterano portero Diezma o el delantero Serrano. Con Julián Rubio como técnico, no consiguió la titularidad por la gran competencia en un ataque en el que destacaba Nino. Rubio lo utilizó como revulsivo y su papel fue jugar en las segundas partes. Logró seis tantos, dio la victoria en los choques en casa contra el Sporting y el Nástic, y vivió su mejor tarde con un hat-trick ante el Real Oviedo en el Carlos Tartiere.

En su segunda campaña tuvo más protagonismo en la parte central de la temporada, formando sociedad en ataque con Nino, Serrano o Raúl Ivars. Sus guarismos subieron y consiguió ocho goles que sirvieron al Elche para salvar la categoría tras llegar el nuevo técnico Casimiro en las últimas jornadas. A Meca le quedaba un año de contrato, pero en el verano de 2003 el nuevo técnico Cantarero lo dejó sin ficha.
En el mercado de enero de 2004 se rumoreó con una salida al Borussia Dortmund, que estaba interesado en sus servicios. Sin embargo, la operación no se concretó. La llegada de Ruggeri como entrenador le abrió de nuevo las puertas del equipo y se le hizo ficha para la segunda mitad del campeonato. Terminó disputando nueve encuentros con una sola titularidad, y de los 6 y 8 tantos de sus dos primeras temporadas, Meca pasó a solo uno contra el Recreativo de Huelva.

Tras acabar su contrato, el delantero aguileño se tuvo que operar de una importante lesión de aductores que le mantuvo de baja ocho meses. Bajó a la categoría de bronce y firmó por el Racing de Ferrol. Prácticamente el resto de su carrera fue en 2ªB, vistiendo también las camisetas del Jaén, Lanzarote, Gramanet, Orihuela, Atlético Ciudad y Lorca Atlético. Al final, como despedida, colgó las botas en Tercera División, jugando en el Águilas FC de su pueblo cuando contaba con 34 años.
En una entrevista para AS en 2022, reconoció que tanto Real Madrid como Elche son “los dos equipos de mis amores”.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín


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