Revista MadridistaReal
·10 Februari 2026
Opinión: El Real Madrid y el madridismo tienen que cerrar la herida

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A pesar de la buena racha de victorias en LaLiga, la afición madridista no se fía de su equipo. ¿Qué ocurre entre equipo y afición?
El Real Madrid pasa por un momento convulso. Más allá del batacazo en la Copa del Rey frente al Albacete, el equipo sigue vivo en todas las competiciones. Ha conseguido victorias en estadios como Mestalla, donde no dejaba la portería a cero desde 2013. También en el Estadio de La Cerámica frente a un Villarreal que está haciendo una gran temporada en liga.
Se peleó la Supercopa de España hasta el último minuto y solo un gol de rebote, fue capaz de impedir que el Real Madrid venciese al Barça. En La Liga el equipo sigue acumulando victorias y se encuentra a tan solo un punto del líder, dependiendo de sí mismo. Y en la Champions, a pesar de la enorme decepción que supuso quedar fuera del top8 en esa noche aciaga en Lisboa, el equipo sigue estando vivo en la competición.
Sin embargo, el equipo sigue rodeado de ruido externo por las malas sensaciones. ¿Tiene sentido? En mi opinión, rotundamente sí.
Entonces nos encontramos con una contradicción que choca frontalmente con la historica idiosincrasia del club. De repente el juego, las sensaciones importan más allá de los resultados. Pero analizando en detalle, hay motivos para ello.
Y principalmente todo tiene que ver con la ambición del club. El Real Madrid venía de una época dominante con 6 Champions en 10 años. Pero por si fuese poco, la llegada de futbolistas como Bellingham o Mbappé y el mal momento del Barça, hacían presagiar una época de dominio que se alargaría durante las siguientes temporadas. Pero esto no ha sucedido.
La decepción que supuso la última temporada de Ancelotti a cargo del equipo hizo que la afición pusiese sus esperanzas en esta. Nuevo proyecto, ilusiones renovadas y el hambre de volver a ganar. Pero poco más de 6 meses después, el proyecto ha saltado por los aires y ha comenzado uno nuevo en medio de la temporada.
El equipo no ha conseguido una regularidad en los resultados y mucho menos en el juego, lo que ha supuesto varios momentos de tensión entre la afición y el equipo, con su pico más alto en la visita del Levante al Santiago Bernabéu.

Angel Martinez/Getty Images
Y ese clima de tensión se repite partido tras partido en el feudo blanco. De alguna manera, el nexo de unión entre afición y equipo está desgastado. El madridismo pide una continuidad en el juego, volver a emocionarse y no enfrentar cada partido con la incertidumbre de no saber qué puede esperar de su equipo. Quiere garantías de que están preparados para ganar a cualquiera.
Es vital mantener las opciones de éxitos intactas porque de lo contrario podría pasar de la frustración a la desidia, lo que provocaría una herida difícil de gestionar a todos los niveles.
Y es que la frustración, la rabia o el enfado tienen que ver con la exigencia. Esos sentimientos mantienen viva la conexión y hay un deseo incipiente de que la situación cambie. No solo un deseo, también una creencia de que el equipo puede dar más. Sin embargo, la desidia o la pereza significarían una fractura entre equipo y afición y la desesperanza de que la situación pueda mejorar.
El equipo sigue ganando mientras permanece en la búsqueda de una mejora en el juego. La recuperación de efectivos puede ser un argumento que permita a Arbeloa introducir variantes que mejoren sustancialmente las prestaciones de los suyos como conjunto.
Principalmente en defensa, donde Trent ya ha contado con sus primeros minutos en Mestalla, dejando muestras de lo que puede ofrecer no solo a nivel defensivo, también en la construcción del juego. También Carvajal o la aparición de David Jiménez. Rüdiguer ha vuelto a las convocatorias mientras se espera el regreso de Militao, que fue capital en el inicio de temporada. Y con ello, la posibilidad de volver a ubicar a cada futbolista en su posición.
El sábado la Real Sociedad visitará el Santiago Bernabéu en un carrusel de partidos clave para el devenir de la temporada. Curiosamente, será un 14 de febrero ¿Habrá reconciliación por San Valentín?








































