La Galerna
·6 Februari 2026
Revisionismo histórico madridista

In partnership with
Yahoo sportsLa Galerna
·6 Februari 2026

Tengo el máximo respeto por Álvaro Benito. Comenta el fútbol como nadie y fue un jugador excepcional al que una maldita lesión retiró demasiado pronto. No dudo un ápice de su madridismo, aunque a veces tenga que solaparlo, legítimamente, en beneficio de la pluralidad de sus televidentes, que pueden ser madridistas o no, y él se debe a todos ellos en el ejercicio de esa profesión.
Hace un par de días me pasaron un video de Álvaro hablando muy enfadado. En este caso, sí parecía hablar desde un indisimulado madridismo, y eso fue precisamente lo que me preocupó. Es decir, me preocupó pensar que muchos madridistas puedan pensar como él. Es mas: sé que muchos lo hacen.

Visiblemente enojado, decía Álvaro: “Realmente no sé a qué se espera temporada tras temporada para decir: oye, que este no es el camino. ¿Que por ahí puedas ganar algo? Con los jugadores que hay, no se va a dar. Que los milagros que sucedieron hace dos años, tres años, que fue maravilloso vivirlo, pero que están más cerca del milagro que de un buen trabajo. Tienen más que ver con el talento individual y la resiliencia y cosas que no te van a funcionar en el medio y largo plazo”.
No solo respeto, sino que entiendo perfectamente que haya críticas a la confección de esta última plantilla, o a la del año pasado. Comprendo muy bien que haya madridistas que estén disgustados por el juego actual del equipo, y son muy libres de atribuir la responsabilidad a los jugadores, los técnicos, la directiva o múltiples combinaciones de porcentajes de todos ellos. No me resulta raro, por ejemplo, que muchos aficionados afeen a Florentino su renuencia a echar mano del mercado de invierno cuando casi todos los demás lo hacen y se antoja un recurso plausible. Todo esto me parece bien.
Lo que no puedo entender, y de hecho me irrita sobremanera, es la cualidad parece que retroactiva de todas estas consideraciones, que pretenden extrapolarse retrospectivamente para exlicar un pasado glorioso bajo la pretensión de que a lo mejor no fue para tanto. O a que fue resultado exclusivo de la casualidad, la épica, el “milagro”, el “talento individual” o “la resiliencia”, por citar las palabras del propio Álvaro, que además descarta expresamente el que todas esas glorias fueran fruto “de un buen trabajo”.
La “resiliencia” y la “calidad individual” no te llevan a ganar la champions por sí solas. No se gana la champions sin que todos los que han tenido algo que ver (jugadores, técnicos, directiva) hayan hecho un trabajo extraordinario
Esta suerte de revisionismo histórico madridista no lo ha inventado Álvaro Benito. Lleva ahí mucho tiempo, quizá desde siempre, y reconozco que me saca de quicio. Sobre el presente, digan lo que quieran, critiquen cuanto estimen oportuno. Pero dejen en paz ese pasado en el que fuimos tan felices. No traten de aguarlo con reflexiones a toro pasado. No se acerquen a lo pretérito con el afán de enmendarle la plana a la alegría. Primero, porque no es cierto. Segundo, porque es mentira. Tercero, porque es lo que quiere el antimadridismo: que acabemos hablando de nuestras propias hazañas históricas en un tono casi despectivo o al menos indulgente. Nah, fue la épica. Nah, fue la resiliencia. Nah, fue un milagro y solo un milagro.
Y un carajo. No sé si me explico.

Soy el primero que enfatiza el componente épico y a veces casi sobrenatural de todos los episodios de los años de la 14 y de la 15. Soy el primer fascinado con el componente literario de todo ello. Puedo subrayar incluso el papel que la suerte, vicaria terrenal de Dios o del destino, puede desempeñar en la forja de una trayectoria inimaginablemente exitosa. Pero dejar caer que esos factores fueron los únicos, o ni siquiera los principales, supone una injusticia que, además, hace el caldo gordo al relato de nuestros enemigos.
No creo que Álvaro Benito se deslice voluntariamente por esa pendiente. No creo que sea su intención. Simplemente, sucede que los madridistas tendemos a caer en la trampa anti con una facilidad pasmosa y sin darnos cuenta.

No se gana una Champions League de “milagro”, y menos dos, y menos aún dos que forman parte de sendos dobletes Liga-Champions. La “resiliencia” y la “calidad individual” no te llevan a ese destino por sí solas. No se gana todo eso (y más) sin que todos los que han tenido algo que ver (jugadores, técnicos, directiva) hayan hecho un trabajo extraordinario. ¿Que por qué sé que hicieron un trabajo extraordinario? Porque consiguieron su objetivo, sencillamente, y quien lo consigue triunfa, y si triunfa es porque lo ha hecho bien. No hay mejor forma (de hecho, no hay otra forma) de ponderar la eficacia en la realización de un trabajo que la consecución del fin del mismo.
No se ganan Copas de Europa “a pesar” de este o del otro. No existe tal cosa. Bien hecho está lo que bien acaba. Hasta el último de los esfuerzos que precedieron a la 14 y la 15 fueron hechos con esos objetivos en mente. Conseguir esos logros compulsa por definición lo apropiado del trabajo llevado a cabo. La flauta suena una vez, y aquí ha sonado tantas veces que solo queda concluir que las notas emitidas por ese instrumento no han sido ni mucho menos las únicas (ni las más importantes) variables implicadas. Sí trabajas para ganar y ganas, y además esto te ocurre con reiteración, lo has hecho bien. Me sonrojaría seguir extendiéndome en algo tan evidente.

El Madrid se apunta, por ejemplo, la 15 en parte porque resiste, sí; en parte por fuerza mental; en parte por suerte; en parte por calidad individual; en parte de forma milagrosa. Pero se apunta la 15, sobre todo, porque un puñado de excelentes jugadores excelentemente contratados y excelentemente dirigidos juegan muy bien. La noche de Joselu ante el Bayern, por ser más específicos, no es solo la noche de Joselu ante el Bayern, o sea, no es solo un feliz imprevisto. No es solo la dichosa irrupción de un héroe accidental, por mucho que esta intrahistoria tan atractiva también nos guste. Es la noche de un sensacional equipo de fútbol, fichado por un sensacional equipo directivo, jugando de manera memorable contra otro extraordinario equipo de fútbol, y venciendo.
Critiquen todo lo que quieran la coyuntura actual, aun a sabiendas de que antaño también criticaron la que condujo a esos dos dobletes liga-Champions. Pero no traten de llenarse de razones cuestionando los porqués de un pasado fabuloso que no está ahí para demostrar sus tesis sobre el presente, ni para satisfacer sus ganas de tener razón. El Madrid portentoso de Florentino es el resultado de un plan bien diseñado y bien ejecutado. No quieran atribuirlo al azar ni a sus derivadas. Esa es justamente la tesis que el antimadridismo quiere hacernos abrazar, y tiene un inconveniente aún mayor.
Un inconveniente muy simple: es mentira.
Getty Images








































