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·9 Januari 2026
Roy Keane: el Liverpool fue “con mucha diferencia” el mejor ante el Arsenal

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·9 Januari 2026

Hay partidos que revelan más por lo que ocultan que por lo que ofrecen. El empate sin goles del Liverpool ante el Arsenal en el Emirates fue uno de esos encuentros: intenso, controlado y extrañamente inconcluso. Fue un duelo que habló alto sobre autoridad, resiliencia y madurez, pero susurró dudas sobre la puntería donde más importa.
Esa contradicción estuvo en el corazón del análisis pospartido de Roy Keane. El ex capitán del Manchester United, hablando en Sky Sports, admiró gran parte de lo que hizo el Liverpool contra el Arsenal, pero no pudo ignorar la falla que, en última instancia, definió la noche. Sus comentarios, reportados inicialmente por Empire of the Kop, capturaron tanto la tranquilidad como la inquietud que ahora rodean al equipo de Arne Slot.
No fue una crítica movida por la nostalgia o el teatro de los tertulianos. Fue precisa, fundamentada y incómoda precisamente porque sonaba verdadera.

Premier League 2025/26 Arsenal v Liverpool Emirates Stadium 08.01.2026 Entrenador del Liverpool Arne Slot Premier League 2025/26 Arsenal v Liverpool Emirates Stadium 08.01.2026 Fotografía de Marc Aspland The Times PUBLICATIONxINxGERxAUTxSUIxONLY Copyright: xMarcxAsplandx NINTCHDBPICT001050202858
El Liverpool llegó al norte de Londres con dudas sobre lesiones, ausencias y fluidez ofensiva. Se fue con un punto, el control de grandes tramos del partido y la sensación de haber frenado casi por completo el impulso del Arsenal.
Keane reconoció ese dominio. Señaló cómo el Liverpool “le quitó la energía al estadio”, una frase que lo dice todo. El Emirates, a menudo dependiente del ritmo y la emoción, fue silenciado por la compostura del Liverpool en el mediocampo y su disposición a dictar el ritmo en lugar de perseguirlo.
No fue un control pasivo. El Liverpool presionó con inteligencia, recicló la posesión con confianza y evitó que el Arsenal generara presión sostenida. Durante largos tramos, especialmente tras el descanso, pareció el equipo más cerca de ganar.
Pero el fútbol no se puntúa por autoridad territorial o compostura únicamente. Y ahí, para Keane, el análisis se afiló.
La crítica central de Keane se entregó sin dramatismos: el Liverpool no hizo lo suficiente donde más importa. “Hay que meter la pelota en el fondo de la red”, dijo, señalando que el dominio sin mordiente no lleva a ninguna parte.
Pese a controlar las zonas del mediocampo y limitar la amenaza del Arsenal, el Liverpool no registró ni un solo tiro a puerta. Con toda su estructura y disciplina, hubo una falta de filo en el último tercio que socavó el resto del rendimiento.
Keane tuvo cuidado de equilibrar la crítica con el contexto. Admitió que le preocupaba el mediocampo del Liverpool antes del inicio, solo para ver cómo lo manejaron de forma contundente en esa zona. “Lo controlaron”, dijo, describiendo al Liverpool como “de lejos el mejor equipo”.
Pero esa superioridad exigía un rédito. Sin él, la actuación se volvió admirable más que decisiva.
Una de las observaciones más llamativas de Keane fue su referencia a la “garra y swagger” del Liverpool. Son cualidades que, en ocasiones esta temporada, han parecido intermitentes. Contra el Arsenal, volvieron con fuerza.
El Liverpool fue combativo sin ser imprudente, asertivo sin caer en el caos. Ganó duelos, interrumpió la salida del Arsenal y mostró la mentalidad de un equipo que aún se considera entre la élite de la liga.
Pero el swagger por sí solo no gana partidos. Debe ir acompañado de claridad en el último tercio, de momentos de precisión que transformen la presión en goles. Sin eso, el Liverpool corre el riesgo de convertirse en un equipo admirado por su control pero definido por la frustración.
La ausencia de opciones ofensivas clave ofrece una explicación parcial, pero no una absolución. En la élite, las oportunidades deben convertirse, incluso cuando los recursos son limitados.
Para el Arsenal, el empate fue funcional. Evitaron la derrota, limitaron daños y siguen plenamente metidos en la conversación por el título. Para el Liverpool, las implicaciones son más complejas.
El análisis de Keane sugirió un equipo cerca de algo coherente y peligroso, pero aún no completo. La estructura defensiva y la autoridad en el mediocampo parecen cada vez más fiables. La pregunta es si el Liverpool puede redescubrir el filo implacable que antes convertía el control en inevitabilidad.
Como reportó originalmente Empire of the Kop, la crítica de Keane no fue despectiva. Fue casi alentadora por su claridad. El Liverpool, insinuó, no está lejos. Pero hasta que unan su garra y swagger con pegada, seguirán saliendo de partidos como este con puntos sumados en lugar de puntos arrebatados.
En una temporada de márgenes estrechos y narrativas cambiantes semana a semana, esa diferencia puede resultar decisiva.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































