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·23 Juni 2026
«Si están hablando de goleadores, no se olviden de mi»: Erling Haaland (Videos del 3-2 de Noruega a Senegal)

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El Mundial 2026 sigue construyendo su relato alrededor de las grandes figuras. Primero fue Lionel Messi, después Kylian Mbappé y ahora llegó el turno de Erling Haaland. La máxima cita del fútbol mundial añadió otro nombre de peso a la lista de protagonistas de esta fase de grupos en una jornada que confirmó tanto el extraordinario momento del delantero noruego como las crecientes aspiraciones de una selección que ha regresado a la élite internacional con la firme intención de quedarse.
El enfrentamiento entre Noruega y Senegal tenía todos los ingredientes de uno de los partidos más atractivos de la segunda fecha del Grupo I. Era un duelo inédito en competición oficial, una confrontación entre dos proyectos ambiciosos que llegaban con necesidades diferentes pero con el mismo objetivo: acercarse a los dieciseisavos de final. Para los africanos, derrotados por Francia en su debut, el margen de error comenzaba a reducirse peligrosamente. Para los escandinavos, que disputan su primer Mundial en 28 años, representaba la oportunidad perfecta para consolidar las buenas sensaciones dejadas en su estreno.
La respuesta noruega fue contundente. Con un Haaland determinante en los momentos clave y un colectivo cada vez más sólido, los nórdicos se impusieron en un encuentro vibrante por 3-2 y dieron un paso gigantesco hacia la siguiente ronda. El atacante del Manchester City firmó un doblete que no sólo resultó decisivo para el resultado, sino que también amplió unos registros internacionales que comienzan a adquirir dimensiones históricas: 59 goles en apenas 52 partidos con la camiseta de Noruega.
Desde el inicio quedó claro que los europeos pretendían imponer condiciones. Su superioridad física, especialmente en el juego aéreo, se convirtió en un argumento inmediato. Cuatro saques de esquina en apenas tres minutos reflejaron la agresividad con la que arrancó el conjunto dirigido por Ståle Solbakken. La ocasión más clara de ese tramo llegó tras un preciso envío de Julian Ryerson que encontró a Kristoffer Ajer en el área. Sin embargo, Edouard Mendy respondió con una intervención extraordinaria, utilizando las piernas para evitar el primer gol y demostrando por qué continúa siendo una de las grandes referencias del arco senegalés.
La reacción africana no tardó en llegar. Ismaila Sarr lideró las primeras aproximaciones de los Leones de Teranga, aprovechando algunos errores en la salida rival y una presión alta que por momentos incomodó a los noruegos. En esos minutos, Senegal logró equilibrar el partido mediante recuperaciones rápidas y una circulación más pausada, intentando evitar que el encuentro se transformara en un intercambio constante de golpes físicos.
Con el paso del tiempo, sin embargo, el encuentro fue perdiendo intensidad. La lesión de Ryerson obligó a modificar los planes iniciales de Noruega y el juego entró en una fase más estratégica. Ambos equipos buscaban dominar la posesión, aunque ninguno encontraba la claridad suficiente en los metros decisivos. Haaland permanecía aislado durante largos pasajes, mientras que Senegal sufría por la falta de precisión de sus hombres más desequilibrantes. Incluso Sadio Mané, habitualmente determinante en este tipo de escenarios, atravesaba una noche irregular marcada por controles defectuosos y decisiones desacertadas.
Pese a ello, la calidad individual terminó apareciendo. Martin Ødegaard estuvo cerca de romper el equilibrio tras una brillante combinación con Haaland, pero nuevamente Mendy sostuvo a los africanos con una parada de enorme mérito. Sin embargo, cuando parecía que el primer tiempo se encaminaba hacia el empate, apareció un error que cambiaría el rumbo del encuentro.
Kalidou Koulibaly cometió una grave equivocación en salida al entregar el balón directamente a Pedersen, quien no desaprovechó el regalo y abrió el marcador.
El tanto castigó un momento de desconcentración defensiva y premió a una Noruega que había terminado mejor la primera mitad. Antes del descanso incluso pudo ampliar la diferencia, primero con un remate de Haaland que se estrelló en el poste tras otro fallo inesperado de Mendy y luego con un cabezazo que volvió a exigir al guardameta senegalés.
La segunda parte comenzó exactamente como Senegal temía. Apenas reanudado el juego, Noruega encontró espacios para desplegar una transición ofensiva perfecta. Ødegaard filtró un pase de enorme calidad y Haaland hizo lo que mejor sabe hacer: atacar el espacio y definir con autoridad.
El 2-0 parecía acercar a los escandinavos a una noche tranquila.
Sin embargo, el conjunto africano demostró carácter para reaccionar. Apenas cinco minutos después, una excelente acción colectiva terminó con una asistencia de Mané para Ismaila Sarr, quien definió con precisión para devolver la incertidumbre al marcador.
Durante algunos instantes, Senegal recuperó la energía competitiva que había mostrado en sus mejores momentos y pareció capaz de cambiar la dinámica emocional del partido.
Pero las grandes selecciones suelen responder de inmediato cuando son puestas a prueba. Y Noruega encontró nuevamente en Haaland a su principal argumento. Tras una asistencia de Patrick Berg, el delantero apareció una vez más en el área para marcar su segundo gol de la noche y restablecer la diferencia de dos tantos.
Fue una demostración de instinto, potencia y eficacia, cualidades que lo han convertido en uno de los atacantes más temidos del planeta.
La jugada tuvo además consecuencias adicionales para Senegal. Mendy quedó resentido físicamente durante la acción y no pudo continuar sobre el terreno de juego, obligando a una sustitución que aumentó las dificultades de un equipo que ya luchaba contracorriente.
Con el 3-1, el partido pareció entrar en una fase de relativa calma. Noruega administró la ventaja con inteligencia, reduciendo riesgos y gestionando los tiempos. El ritmo disminuyó hasta el tramo final, aunque la sensación de que aún quedaban emociones por llegar nunca desapareció por completo.
Y efectivamente, los últimos minutos devolvieron la intensidad inicial. Ismaila Sarr intentó sorprender con una espectacular chilena que fue controlada sin mayores problemas por Ørjan Nyland. Los ingresos de Andreas Schjelderup y Oscar Bobb aportaron frescura al ataque noruego, y el primero estuvo muy cerca de ampliar la diferencia en una acción que parecía gol seguro hasta que Pathé Ciss apareció sobre la línea para evitarlo.
Ya en el tiempo añadido llegó el último capítulo de una noche cargada de emociones. Sarr volvió a encontrar el camino del gol y completó su propio doblete, maquillando el resultado y premiando el esfuerzo de una selección senegalesa que jamás dejó de competir. Sin embargo, el descuento no alteró el desenlace.
El pitazo final confirmó una realidad que comienza a consolidarse en este Mundial. Noruega no ha regresado únicamente para participar. Ha vuelto para competir. Con una generación talentosa liderada por Ødegaard y, sobre todo, por un Haaland cada vez más determinante, los escandinavos ya tienen asegurada su presencia en los dieciseisavos de final y afrontarán el duelo ante Francia con la posibilidad de quedarse con el liderato del grupo.
Senegal, en cambio, deberá afrontar una última jornada cargada de presión. La obligación de vencer a Irak y esperar otros resultados convierte su clasificación en una tarea mucho más compleja. Mientras tanto, la noche quedó reservada para otra de las grandes estrellas del campeonato. Después de Messi y Mbappé, el Mundial ya tiene a un tercer gigante reclamando protagonismo. Y su nombre es Erling Haaland.
/Sigfrido Rademache, corresponsal en Europa de todofutbol. Fotos:selecciones de Noruega y Senegal y Videos: Dsports







































