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·20 April 2026

Sobre la organización de la final de la Copa del Rey

Gambar artikel:Sobre la organización de la final de la Copa del Rey

Aunque, desde el pasado sábado han corrido ríos de tinta (virtuales) en redes sociales, no quisiera dejar pasar la oportunidad de mostrar mi indignación por la organización de la final de la Copa del Rey del pasado sábado disputada en el estadio de La Cartuja (Sevilla). Vamos con algunos detalles:

  • En relación con las entradas, en el caso del Club Atlético de Madrid, uno se constituye en asociación con sus allegados para poder presenciar la final junto con los mismos. Le asignan, efectivamente, entradas con números consecutivos en la misma fila (22 y 23 en mi caso); pues, resulta que en el estadio de La Cartuja, al menos en el sector que me correspondió (y me consta que ocurrió en otros), los asientos pares están a un lado del pasillo y los impares, en el otro. Conclusión: o te encuentras con la casualidad y/o buena disposición de alguien o te ves obligado a ver el partido separado de tus allegados.
  • Las personas que acudían al partido y que necesitan sillas de ruedas fueron ubicadas detrás de la grada baja; de hecho, mi localidad estaba en la grada media del fondo atlético y los tenía a pocos metros. Conclusión: cuando se levantaba la gente de delante para animar o ver una jugada, les impedían totalmente la visión. Es más, el Atlético de Madrid, si tuviese media decencia, debería devolver el dinero de la entrada a todos esos aficionados.
  • Con más de 25 grados de temperatura, en el descanso no quedaban botellas de agua en muchos de (o en todos) los bares del estadio.
  • Los cuartos de baño, en un estado lamentable: sucísimos, con advertencias de “agua no potable” (véase el punto anterior), sin jabón, sin papel higiénico y, en algunos casos, hasta atascados.
  • El parking y/o las salidas de La Cartuja son una ratonera para salir en coche: hubo gente “atrapada” esperando una hora y media para salir.
  • Las fan-zone estaban absolutamente saturadas. Se estimaron 16.000 personas en cada una, cuando se habían vendido 26.000 entradas por equipo y se sabía que otros varios miles de personas iban a ir a Sevilla sin entrada para el partido. Al menos, la fan-zone de la Real Sociedad fue cerrada a mediodía, hubo cargas policiales, aglomeraciones (esto último, también en la del Atlético) … Conclusión: los aficionados de la Real Sociedad que no pudieron entrar en su fan-zone se diseminaron por la zona de La Cartuja mezclándose con aficionados del Atlético de Madrid. El contacto y la experiencia que tuvo uno con los aficionados de la Real Sociedad fue exquisito, fue una gran experiencia que vuelve a probar que este es el partido más bonito del año; pero si se hacen fan-zone separadas es para tener a los aficionados de cada equipo “concentrados” en una zona para evitar posibles incidentes con energúmenos que siempre se amparan en las masas para cometer tropelías. Y más de un ejemplo ha habido en Sevilla durante el fin de semana.
  • Pese a todas las “amenazas” previas indicando que las entradas eran nominativas, personales, intransferibles, que se solicitaría DNI a la entrada… nada de nada. Se podía haber transferido la entrada a quien uno hubiese querido.
  • El acceso a La Cartuja fue lento y mal organizado… más de una hora, en muchos casos, a pleno sol. Multitud de vallas, caminos que acababan siendo angostos por la presencia a ambos lados de furgones policiales y policía montada a caballo (de hecho, yo, en un momento, de vi absolutamente encajonada en un pasillo de dos personas de ancho, entre un furgón blindado y un caballo). ¿Qué pintaba la policía montada a caballo entre una ingente multitud con el riesgo que esto conlleva? En mi caso personal, necesitaba entrar por el sector F y, estando en el G, el acceso fue bloqueado por un hilera de policías a caballo moviéndose continuamente arriba y abajo y sin dejar moverse libremente a los aficionados a sus puertas de entrada. ¿La explicación? No he conseguido saber una convincente o mínimamente razonable.
  • En relación con el punto anterior, mi experiencia dice que la actuación de la policía en La Cartuja debe ser “marca de la casa”: el asado 5 de febrero de 2026, en el encuentro de cuartos de final de la Copa del Rey disputado entre Betis y Atlético de Madrid, también en el estadio de La Cartuja, es (casi) la primera vez que uno pasa auténtico miedo en un campo de fútbol en 40 años que lleva asistiendo a encuentros de forma asidua. Unos 500 aficionados del Atlético de Madrid tratando de entrar por una única puerta habilitada, solo dos accesos en esa puerta con sus dos vigilantes de seguridad, cacheos y revisión exhaustiva de bufandas y demás objetos… El resultado: la gente se impacienta, protesta y empuja, pero tampoco de manera excesiva. La reacción de la policía: cargar con caballos provocando, ellos mismo, avalanchas. Uno, de hecho, visto el panorama, se fue al final de la multitud, entró (casi) el último y con el partido casi empezado.
  • La única forma de acceder al estadio era mostrando el QR de la entrada en el móvil. Conclusión: dados los problemas de conectividad que presentan ese tipo de multitudes y situaciones, hubo mucha gente que, al llegar a enseñar el código, no podía abrir la aplicación de la RFEF.
  • El estadio de La Cartuja está situado en un erial, en una zona absolutamente aislada de Sevilla. Para llegar andando desde la zona céntrica más cercana de la ciudad se necesitan unos 45 minutos. Se dijo que el tráfico privado se prohibiría a partir de las 14 horas “por seguridad” pero que se reforzarían las líneas de autobuses que llegan a la zona. Pues bien, a mí el autobús me dejó a más de media hora del estadio “por indicaciones de la policía y por motivos de seguridad” cuando, en condiciones normales, tiene una parada a menos de 15 minutos. Imaginen esto, en lo que es (o debería ser) la gran fiesta de las familias del fútbol español, con cerca de 30 grados con niños pequeños, ancianos, gente con silla de ruedas, incluso con andadores, tal y como se podido ver en redes… Y además, con accesos sin asfaltar y con terrenos tremendamente irregulares.
  • Por no hablar de la salida del estadio: otro vez masas a pie, sin ningún tipo de indicación (corre la anécdota de que un aficionado preguntó a un policía cómo llegar al centro de la ciudad y éste le respondió: “Ah, no se… yo soy de La Coruña, a mí me trajeron ayer en coche”), con el puente del Alamillo absolutamente saturado, casi sin poder andar, con el riesgo que esto conlleva…
  • Quiera Dios que nunca pase una emergencia en La Cartuja, porque …

Los puntos anteriormente citados algunos serán culpa del Ayuntamiento de Sevilla, otros, de la policía, otros, de la Real Federación Española de Fútbol, otros del Atlético de Madrid y, en algunos cosas, con responsabilidades compartidas. Lo que está claro es que alguien, primero, debería asumir responsabilidades y segundo, explicar porqué las finales de Copa del Rey se disputan (con un contrato de varios años) en un estadio que, obviamente, no está preparado para ello. Y, teniendo en cuenta todo lo anterior, mejor no hablemos del precio de las entradas.


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Nota 1 del Autor: El orden de los puntos citados no se corresponde, en ningún caso, con la importancia del hecho que, en todo caso, sería muy subjetiva y personal; tan solo con el que a uno le han ido viniendo a la cabeza.

Nota 2 del Autor: La gran mayoría de estos hechos han sido vividos por el autor en primera persona; los demás, cotejados por varios medios.

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