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·15 Januari 2026
Todos pedían a Rubén García… pero su historial en penaltis sorprende

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·15 Januari 2026

La eliminación de Osasuna en los octavos de final de la Copa del Rey dejó muchas lecturas. Algunas tácticas, otras emocionales y otras, como casi siempre en el fútbol, centradas en los detalles. Uno de ellos llamó especialmente la atención de la afición rojilla: Rubén García no lanzó ningún penalti en la tanda.
El último lanzamiento lo ejecutó Catena y lo falló. Y en ese instante, una pregunta se repitió en redes sociales, tertulias y conversaciones de bar: ¿por qué no tiró Rubén García, uno de los mejores golpeadores de la plantilla?
Más tarde, el entrenador Alessio Lisci aclaró en rueda de prensa que él no había elegido a los lanzadores, sino únicamente el orden, una vez que los propios jugadores habían decidido quiénes se sentían con confianza para asumir la responsabilidad.
A partir de ahí, el debate quedó servido. Y para entenderlo mejor, conviene acudir a los datos.
A lo largo de su carrera profesional, Rubén García ha lanzado seis penaltis oficiales. El balance es tan sencillo como revelador:
Es decir, un 50% de eficacia desde los once metros.
Un porcentaje que sorprende si se tiene en cuenta la percepción general sobre el jugador. Rubén es, sin discusión, uno de los futbolistas con mejor golpeo de Osasuna: faltas directas, saques de esquina, centros laterales… Su calidad técnica está fuera de duda. Pero el penalti es otro escenario.
Rubén García ha anotado tres penaltis en su carrera:
Tres lanzamientos convertidos, en contextos distintos y ante porteros de nivel, especialmente el último, ante Unai Simón.
Pero el otro lado de la moneda también pesa:
Tres errores que equilibran completamente su estadística y que ayudan a contextualizar mejor el debate.
Existe una tendencia natural a asociar buen golpeo con fiabilidad desde el punto de penalti. Sin embargo, la historia del fútbol está llena de ejemplos que desmontan esa idea.
El penalti no es solo técnica. Es gestión de la presión, rutina, seguridad mental y confianza en el momento exacto. Hay jugadores menos vistosos con el balón que presentan ratios altísimos de acierto, y otros, técnicamente brillantes, que no se sienten igual de cómodos en ese contexto.
En el caso de Rubén García, los datos muestran que no es un especialista desde los once metros, al menos en términos estadísticos. Su porcentaje de acierto está lejos de lo que se suele exigir a un lanzador principal en una tanda decisiva.
Visto el contexto y los números, la decisión resulta mucho más comprensible.
Si los propios jugadores eligieron quiénes se sentían preparados para lanzar, y Rubén no estaba entre ellos, no parece una anomalía, sino una lectura honesta de la realidad. La tanda de penaltis no es el lugar para el currículum ni para la teoría, sino para la convicción absoluta.
En el fútbol, como casi siempre, no todo es lo que parece a primera vista.









































