Diario La Escuadra
·1 Juni 2026
Una luz entre tantas sombras

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La temporada del Granada está muy lejos de lo que la afición, la ciudad y el club merecen. En verano tocará apostar por un nuevo plan que aúpe al equipo a cotas altas

Aficionado del Granada. Foto: La Liga
El Granada terminó su decepcionante actuación en liga con un desenlace que refleja lo que ocurrió durante una temporada que es mejor olvidar. Un cierre que dejó claro que el equipo tiene muchas deficiencias, con algunos jugadores con una calidad cuestionable para la categoría.
Ni siquiera Pacheta se salva de este final amargo, quien fue fundamental para evitar un descenso en un año en el que los equipos de la zona baja tuvieron un rendimiento muy bajo, pero también debe asumir la responsabilidad por terminar la liga de una forma tan vergonzosa, en la que el equipo sumó cuatro derrotas seguidas, tres de ellas en casa.
Sin embargo, más allá de los errores deportivos y despropósitos por parte de la directiva, este curso ha dejado algunas cuestiones sobre las que el club debe reflexionar de cara al futuro.
Granada Juvenil. Foto: Granada CF
Uno de los grandes motivos para creer es la cantera. El buen rendimiento del equipo juvenil invita al optimismo, con varios futbolistas que han demostrado tener condiciones para seguir creciendo y acercarse al primer equipo en los próximos años. Y no son pocos los nombres que ilusionan y destacan en el conjunto de Sergio Ortiz. De hecho, hay más de un jugador por línea que destaca por sí solo, como Carlos Guirao, Enrique de Bronce, Puma, Maza o Mario Jiménez, entre otros.
Aunque todavía es pronto para saber hasta dónde pueden llegar, representan una interesante baraja de opciones de cara al futuro del club, y con evolución y trato adecuado podrían tener cabida en el nuevo Granada de Segunda División. Al final, una buena cantera es uno de los pilares fundamentales sobre los que se construye un club sólido. No solo se trata de formar futbolistas, sino de crear identidad basada en jugadores que han crecido dentro de la estructura y entienden el significado del escudo desde edades tempranas. Con el paso del tiempo, pocas cosas ilusionan más al aficionado que ver la historia de un niño de la casa que, tras años de esfuerzo y formación, logra convertirse en futbolista profesional con el equipo de su tierra, pero la cantera va más allá de lo emocional.
En el fútbol moderno, cada vez es más exigente a nivel y apostar por el talento propio se ha convertido en una necesidad estratégica. Formar canteranos permite reducir costes, generar ingresos y formar activos valiosos para un formar un proyecto a largo plazo. Además, una buena cantera bien estructurada permite al club desarrollar una identidad y una filosofía de juego propias, facilitando la transición de los jóvenes al fútbol profesional y reforzando el sentimiento de pertenencia que toda entidad necesita para crecer.
Sergio Ruiz lamentándose en el suelo. Foto: Granada Hoy
La directiva tampoco queda exenta de responsabilidad. La planificación deportiva volvió a dejar demasiadas dudas. Si el Granada quiere recuperar la competividad y esperar objetivos más ambiciosos, será imprescindible realizar una profunda autocrítica y corregir los errores lastrados de la temporada.
Toca encarar un verano decisivo en las oficinas rojiblancas. Sin embargo, todo apunta a que no habrá cambios. Da la sensación de que nada tiene consecuencias dentro del club, pese a una temporada marcada por los errores y la decepción. Mientras tanto, la institución continúa deteriorándose bajo la gestión de unos dirigentes que, lejos de ofrecer soluciones, acumulan decisiones difíciles de justificar. El Granada necesita algo más que retoques: necesita autocrítica, responsabilidad y una hoja de ruta clara que permita recuperar la credibilidad perdida.
Otro aspecto preocupante ha sido el creciente descontento y desconexión entre el equipo y su afición. Durante gran parte de la temporada, los aficionados han demostrado su desencanto ante la falta de resultados, de objetivos de ilusión y de un proyecto reconocible. La mejor prueba llegó en el último partido de la temporada, al que apenas acudieron 7000 espectadores, una cifra impropia de una ciudad y una afición que siempre han respondido cuando han sentido que el equipo los representaba. Recuperar esa unión deberá ser una de las prioridades del club, porque ningún proyecto puede crecer de espaldas a su gente.







































