Valverde silencia Wembley ante la Inglaterra de Bellingham | OneFootball

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Un 10 Puro

·27 Maret 2026

Valverde silencia Wembley ante la Inglaterra de Bellingham

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En una noche extraña, de pocas certezas y muchas pruebas, Inglaterra y Uruguay firmaron un empate (1-1) que dejó más preguntas que respuestas a poco menos de tres meses del Mundial 2026. En Wembley Stadium, el amistoso se movió entre la monotonía y un cierre caótico que terminó salvando la Celeste.

El partido arrancó con el guion esperado: posesión inglesa, ritmo bajo y una Uruguay replegada, incómoda pero competitiva. El equipo de Marcelo Bielsa, cuestionado en la previa por los últimos resultados, apostó por resistir y esperar su momento. Y lo cierto es que, durante gran parte del encuentro, el plan funcionó.


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Inglaterra, con un once cargado de rotaciones, dominó territorialmente pero sin profundidad. Mucho balón, poca amenaza. El equipo dirigido por Thomas Tuchel movía la pelota sin encontrar grietas en una defensa uruguaya firme, sostenida por la intensidad y el orden.

El primer tiempo fue un reflejo de ese contexto: espeso, cortado y sin grandes ocasiones. Un ensayo más que un partido.

Todo cambió en el tramo final. Cuando el empate parecía inevitable, apareció Ben White. El defensor, que regresaba al entorno de la selección en medio de ruido tras episodios pasados, rompió el partido en el minuto 81. Aprovechó un córner raso servido por Cole Palmer y, tras una serie de rebotes, empujó el balón para el 1-0. Wembley reaccionó, más por alivio que por convicción.

Pero lo que parecía una noche de redención se transformó en frustración. En el tiempo añadido, White pasó de héroe a villano: una mano dentro del área, revisada por el VAR, le dio a Uruguay la oportunidad que había buscado durante todo el encuentro.

Desde los once metros, Federico Valverde no falló. Gol, empate y desahogo para una selección que había competido sin brillar, pero que encontró premio a su insistencia.

El cierre fue tenso. Uruguay incluso rozó la remontada, pero un bloqueo salvador de Harry Maguire evitó el golpe final. Inglaterra, por su parte, pagó caro su falta de contundencia: generó más (cerca de 2.20 xG), pero no supo cerrar el partido.

El empate deja lecturas claras: Inglaterra dominó sin convencer; Uruguay resistió y golpeó cuando pudo. Para Bielsa, un pequeño respiro en medio del ruido. Para Tuchel, una advertencia: el control sin eficacia no alcanza.

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