Da igual la pelota
·25 Januari 2026
Vinicius silenció a toda la Cerámica

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·25 Januari 2026

Vinicius Júnior aterrizó en La Cerámica en silencio. Sin silbidos, sin focos, sin estridencias. Una calma poco habitual para un futbolista acostumbrado a vivir bajo el ruido constante. Durante los primeros minutos pasó casi inadvertido, demasiado tranquilo para que fuera real. Aquella aparente paz no era más que el preludio de lo que estaba por llegar.
El Real Madrid aguardaba replegado, ordenado, esperando que su número 7 encendiera la mecha. El punto de inflexión llegó en el minuto 37. Una protesta de Vinicius por un saque de banda acabó con la advertencia de Soto Grado… y con el despertar definitivo de la grada. El primer cántico de la noche no se hizo esperar: “Vinicius, balón de playa”, repetido una y otra vez.
La tensión aumentó poco después, cuando una acción señalada por el cuarto árbitro cortó un mano a mano del brasileño. En el banquillo blanco no entendieron la decisión. Camino a vestuarios buscaron explicaciones que no llegaron. Tras el descanso, el Madrid regresó al césped con otra energía: sin cambios, pero con más intensidad, más ritmo y un escenario que empezó a favorecer a Vinicius gracias a los espacios.
La jugada decisiva se gestó desde la banda. Arda Güler cambió el juego, Vinicius controló pegado a la línea, desbordó hasta el fondo y puso el balón atrás. Tras el rechace, Mbappé, el más atento, empujó el balón a la red para firmar el 0-1.
El gol encendió aún más el ambiente. Vinicius, desatado, respondió a la grada pidiendo más ruido con un gesto irónico que surtió efecto. Bellingham se dirigió al cuarto árbitro para advertir de lo que estaba ocurriendo en la grada, mientras el brasileño, sorprendentemente sereno, regresaba a su campo para el saque de centro.
Todavía quedaba un episodio más. Vinicius volvió a superar a su marcador, que solo pudo detenerlo con falta y tarjeta amarilla. Desde la grada llegó entonces un nuevo cántico: “Písalo, písalo”, mientras el brasileño permanecía en el suelo, seguido otra vez del ya repetido “balón de playa”. Demasiado combustible para el número 7, que a partir de ahí empezó a volar por la banda izquierda, perseguido sin descanso por una grada que ya había entrado de lleno en el partido.
Autor: Iván.
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