Dosis Futbolera
·29 gennaio 2026
Arda Güler desafía al banquillo del Madrid

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·29 gennaio 2026

Arda Güler, uno de los protegidos de Xabi Alonso, ha añadido un nuevo capítulo a la crisis interna del Real Madrid. Y no es menor. El centrocampista turco escenificó su desacuerdo con Álvaro Arbeloa de forma pública y desafiante tras ser sustituido en el minuto 78, con el equipo perdiendo 3-2. Lejos de aceptar la decisión, se giró hacia el banquillo con gestos ostensibles de protesta, evidenciando un malestar que va mucho más allá de un simple cambio.
Güler se siente señalado, convertido —según su percepción— en el chivo expiatorio del mal momento del equipo. Sin embargo, la realidad es incómoda para él: es precisamente una de las piezas que menos está funcionando, pese a la fuerte apuesta institucional que se hizo por su fichaje. Ni ha marcado diferencias ni ha ofrecido equilibrio, especialmente en un centro del campo que se desangra partido tras partido.
Arbeloa aprovechó la última ventana de cambios para retirar del campo a tres futbolistas claramente superados. Dean Huijsen, desbordado en defensa. Álvaro Carreras, abandonado a su suerte sin ayudas de Vinícius. Y Güler, incapaz de sostener el juego ni de aportar rigor táctico. Huijsen y Carreras asumieron el cambio con gesto serio pero profesional. Sin aspavientos. Sin reproches. El turco no.
A Güler se le torció el gesto, comenzó a agitar los brazos y dejó una imagen impropia de un futbolista del Real Madrid. Ni siquiera se molestó en taparse la boca. Desde Turquía le leyeron los labios con facilidad: “Siempre a mí, siempre yo”. Negaba con la cabeza mientras se alejaba del campo, dejando claro que su enfado no iba dirigido al resultado, sino a su entrenador.
El episodio no terminó ahí. Tras el pitido final, volvió a mostrar su disgusto y se marchó directamente al túnel de vestuarios. Un gesto más que revela que Güler es consciente de que su estatus ha cambiado. Xabi Alonso apostó fuerte por él pese a su irregularidad y su alarmante falta de compromiso defensivo, una decisión que contribuyó al Madrid frágil y descompuesto que se vio durante meses. Arbeloa le ha dado continuidad, sí, pero más por falta de alternativas que por convicción real.
La escena es grave. Supone una afrenta directa al entrenador y abre una grieta peligrosa con un jugador de carácter volcánico, que ya protagonizó episodios similares con Carlo Ancelotti la temporada pasada. El italiano nunca confió en él, dudó abiertamente de su nivel para el Madrid y lo dejó fuera. Aquella gestión también acabó pasándole factura.








































