La Galerna
·3 febbraio 2026
Bellingham lesionado

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·3 febbraio 2026

A veces el azar ofrece soluciones a los problemas más enquistados. Le ha pasado a Arbeloa con la lesión de Bellingham. Más que el jugador inglés en sí, el problema es la evidente intocabilidad de los tres espadas mayores, Jude, Mbappé y Vinícius. Ya vimos el otro día a Güler, en Lisboa, salir por la banda relatando al ser sustituido cuando no era el peor ni de su equipo ni del centro del campo. Una cosa es la necesaria jerarquía dentro de un vestuario y otra que se haga patente para todos la situación de privilegio de quienes no demuestran merecerlo. Cuando esto llega a los mismos futbolistas, se corre un riesgo grave…
Como el 5 se ha roto para dos meses, por lo menos, se abre una perspectiva nueva. El entrenador tiene ante sí posibilidades insospechadas de componer algo parecido a un centro del campo funcional justo en las semanas en que se va a decidir el futuro del Madrid en la Copa de Europa. Que es como decirlo todo.

Es verdad que ni en la vida ni en el fútbol existe la meritocracia. Pero las cosas, para mantener un equilibrio, deben guardar una forma o apariencia. Bellingham, como Vinícius, lleva una temporada larga mostrando un nivel muy inferior al que llegó a exhibir un día con la camiseta blanca. Lo de Vinícius es peor porque fue el mejor futbolista del mundo durante dos largas temporadas brillantes en las que su progresión no parecía tener techo. El Bellingham carismático y providencial de aquellos primeros cinco meses se ha disuelto en un agonismo tribunero que recuerda las postrimerías de la carrera de Raúl González Blanco.
La gran diferencia con el Madrid de Cristiano Ronaldo, Benzema o Ramos era que aquellos, incluso en las crisis, que las hubo y gordas, hacían prevalecer además de su monstruoso talento una ética de trabajo nunca vista antes en Chamartín. Quizá fuera cosa en exclusiva de Ronaldo, que era un enfermo del entrenamiento, la encarnación máxima del altius, citius, fortius. Por lo que fuera con Los Jerarcas se estableció una cultura del esfuerzo que ayudó notablemente a que aquel equipo plagado de talentos históricos alcanzase cotas de éxito de auténtica leyenda.
Arbeloa tiene ante sí posibilidades insospechadas de componer algo parecido a un centro del campo funcional justo en las semanas en que se va a decidir el futuro del Madrid en la Copa de Europa
En el Madrid actual talento hay, aunque mucho menos del que se pregona y del que creíamos. Liderazgo, muy poquito. Y lo del esfuerzo…
La lesión de Jude Bellingham al poco de empezar el engendro perpetrado contra el Rayo en el Bernabéu nos dejó ver un buen rato de Ceballos. Fue lo mejor del equipo. Considerando que los centrocampistas más útiles y polivalentes que tiene esta plantilla se ven obligados a jugar de lateral o central por el estado catatónico de la defensa, hoy día Ceballos se antoja imprescindible. No sólo es alguien que da un sentido a la espantosa salida de balón del equipo, sino el único a disposición de Arbeloa que puede asegurar la posesión en campo contrario, uno de los pilares, en el fútbol contemporáneo, del éxito. Quien lo dude debería revisar los grandes partidos en Europa del Madrid del threepeat, por ejemplo.

A todo esto, últimamente está el debate madridista en redes agitado por la cuestión de si hay dinero para fichar o no hay. Pienso en Alaba y en que dicen que cobra treinta millones netos al año. ¿Quién se encarga de fijar las nóminas en el Madrid? Los fichajes que vienen gratis esconden más trampas que un decreto ómnibus del Gobierno.
Sin Bellingham, el Madrid podría ordenarse otra vez con más armonía en torno a un triángulo en el centro que incluyera a Tchouaméni, Camavinga y Ceballos. Eso permitiría que Güler, abierto sobre el costado derecho, pudiera quitarse por fin el precinto y sirviera balones sin cuento a Vinícius y a Mbappé. Hasta ahora de lo mejorcito de esta temporada ha sido eso: el turco filtrando, en tres cuartos de campo contrario, pelotas de oro a los dos de arriba, especialmente a Mbappé. Desde luego que la ausencia del inglés le deja en bandeja a Güler la ocasión de que sepamos, de una vez, de qué madera está hecho. Y si vale o no vale para el Madrid.
Esa es una cuestión de fondo que, imagino, la dirección deportiva del club tendrá que afrontar este verano. Tomar decisiones es lo que ha marcado la presidencia de Florentino y me refiero, aquí, exclusivamente a lo deportivo: desde 2009 se ha prescindido de grandes jugadores porque, o bien no cabían en su momento y era necesario hacer caja, o bien se determinó que su momento había pasado. Aquel mantra de nadie por encima del club hizo que salieran Robben, Sneijder, Higuaín, Di María, Özil, Cristiano, Ramos…y el Madrid siguió ganando.
De todos modos, montado como está otra vez el Madrid en la montaña rusa del lol, habrá que acogerse a una resignación cholista e ir partido a partido. Que ya es bastante.
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