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·3 luglio 2026
Candelo, Bravo y el penal que partió la historia: a 20 años de la final que todavía duele en la U

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Candelo, Bravo y el penal que partió la historia: a 20 años de la final que todavía duele en la U. Pero más que el título albo, la imagen que quedó clavada fue otra: Mayer Candelo intentando picar un penal y Claudio Bravo manoteando una pelota que todavía persigue al hincha azul.
Hay finales que se ganan, finales que se pierden y finales que se quedan pegadas como una espina.
La del Apertura 2006 entre Colo Colo y Universidad de Chile pertenece a esa última categoría: una definición con estadio lleno, figuras de época, morbo de Superclásico y un penal que transformó a Mayer Candelo en villano eterno para una generación azul.
La escena ocurrió el 2 de julio de 2006 en el Estadio Nacional. Colo Colo, dirigido por Claudio Borghi, llegaba con una generación que mezclaba talento, hambre y proyección internacional: Claudio Bravo, Matías Fernández, Jorge Valdivia y Humberto Suazo.
Al frente estaba una U de Gustavo Huerta que tenía a Marcelo Salas como símbolo mayor. La final prometía tensión. Terminó entregando leyenda.
El partido de vuelta se jugó con la serie todavía abierta. En la ida, Colo Colo había ganado 2-1 gracias a una remontada marcada por Matías Fernández, quien anotó a los 54 y 90 minutos.
En Ñuñoa, la U necesitaba igualar la llave y lo consiguió en el segundo tiempo con un gol de Luis Pedro Figueroa, tras una jugada iniciada por Marcelo Salas y un centro de Marcelo Díaz.
Antes del final, el propio Salas tuvo una chance que pudo cambiar la historia: un cabezazo que pasó apenas desviado del palo de Claudio Bravo.
Fue el instante en que la U rozó el título. No lo tomó. Y cuando una final grande perdona, el fútbol suele cobrar con intereses.

El “picotón” que todavía se recuerda
La definición por penales quedó instalada en el arco norte del Nacional. Matías Fernández y Humberto Suazo anotaron para Colo Colo. Marcelo Salas marcó para la U. Hugo Droguett falló.
Luis Mena también desperdició su remate, atajado por Miguel Pinto. Entonces apareció Mayer Candelo con la obligación de igualar la serie.
El colombiano caminó, tomó vuelo y decidió hacer lo más arriesgado posible en el peor momento posible: picar la pelota. Bravo alcanzó a reaccionar, frenó el cuerpo, manoteó el balón, este dio en el poste y salió.
El penal no solo fue errado; fue un golpe psicológico. La cancha entendió de inmediato que la copa se estaba yendo para Macul.
Claudio Bravo jugaba su último partido por Colo Colo antes de partir a la Real Sociedad. No se fue como promesa: se fue como figura.
La tapada a Candelo fue una postal fundacional para su carrera posterior, que luego lo tendría como capitán de la selección chilena y protagonista de la generación dorada.
Colo Colo terminó cerrando la tanda con el penal de Miguel Aceval. La estrella 24 quedó en manos albas y ese título no fue uno más: fue el inicio del tetracampeonato, una racha inédita para el fútbol chileno hasta ese momento.
Para Colo Colo, esa tarde fue el despegue de una era dorada. Para la U, fue una cicatriz: Salas cerca del gol, Candelo marcado por una decisión temeraria y Bravo convertido en pared.
Veinte años después, el resultado sigue importando menos que la imagen. Porque hay jugadas que no necesitan relato completo. Basta decir “Candelo la picó” para que el hincha albo sonría y el azul mire al suelo.







































