La Galerna
·2 maggio 2026
El caballo de Troya del falso señorío

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Analicemos por qué el Barça comienza a pagar a Negreira. ¿Qué les lleva a hacerlo? ¿Qué análisis de situación hacen?
El promotor de todo fue José Luis Núñez, presidente culé posteriormente condenado por cohecho, al haber sobornado a inspectores de Hacienda. Estamos hablando, por tanto, de una persona convencida de que todo se puede comprar. Hablamos de un corrupto de tomo y lomo, alguien que pensó: y ¿por qué no? ¿Por qué voy a tener que atenerme al reglamento?

Ya en los 80 tuvo el escándalo del intento de compra de Mayoral Cedenilla, y además Lluis Canut desveló como Núñez pagó las cuotas de la hipoteca del piso de un árbitro en función de cómo les arbitraba. También ha contado Minguella en la radio como se intentó amañar la final de la Copa de Europa contra el Steaua de Bucarest en Sevilla, y que el Barça se echó atrás. Otros han contado que no se presentó el árbitro a recoger el dinero en el sitio requerido.
También influyó el hecho de la idiosincrasia catalana, que interioriza como nadie un victimismo de odio de toda España hacia ellos, y se educan en esa creencia de que les roban desde Madrid. El Estado opresor. El Barça es su mejor herramienta política, y llevan alimentando un relato falaz desde los años 50, que ya he desmentido aquí en la Galerna (https://www.lagalerna.com/propaganda-y-relato-cule/)
Núñez, junto a Negreira, idean el plan, y la forma en que hay que ejecutarlo. No se puede pagar a árbitros, no se puede amañar un partido. Hay que hacerlo de otra forma. Así, nombran internacional a Gracia Redondo quince días después de comerse tres penalties en el trascendental partido que el Madrid juega en Tenerife perdiendo, de tal modo, la liga. Solo llevaba dos meses en el cargo Negreira, y ya estaba aleccionando a sus pupilos. No es necesario explicar, después de tanta bibliografía sobre ello, aquí en La Galerna y fuera, que sobre esto hay informes de la UCO y la CNP en la instrucción judicial. Podéis acceder a toda la información online (www.negreiragate.com)
núñez Sabía que los madridistas, llevados de un concepto autodestructivo basado en un falso señorío, jamás atenderían a sus manejos, a los del Barcelona, sino que se contentarían con culparse a sí mismos, consagrando la autoprohibición de hablar de los árbitros. Los madridistas señalarían solo al propio Madrid y sus déficits de juego
Pero Núñez tuvo otro factor más en cuenta, y le ha funcionado hasta el día de hoy. El famoso relato del Barça no sólo adoctrina a culés y antimadridistas, sino que es comprado hasta por muchos madridistas. Han conseguido implantar desde tiempos inmemoriales una máxima: el madridismo no se puede quejar. Y eso ha calado dentro de nuestra propia afición. Mis primeros recuerdos futbolísticos, de principios de los 80, siempre van de la mano con esta frase que te repetían a todas horas, pero lo más preocupante: lo decían, y dicen, muchísimos madridistas. Es el caballo de Troya que tiene la estrategia Negreira, y perdura hasta nuestros días.

El sistema fue ideado para que la tostada siempre cayera por el mismo lado, para que los árbitros supieran siempre qué hacer en caso de duda. ¿Que diría la sociedad ante la evidencia de los datos? Nada, porque los antimadridistas mantienen que el Madrid siempre roba, y la mayor parte del madridismo no ve correcto protestar. Ambas premisas, como he dicho antes, nacen del relato culé.
Analizad todos vuestros recuerdos durante los años del negreirato. Recordad qué se decía de Maketolari y Juanpa Frutos cuando nos enseñaban las estadísticas. Aquí entra también la tercera pata del relato culé: la prensa. Ahora hemos sabido, con el caso Barçagate, que el Barça ha pagado a medios de comunicación, y también cómo han pagado de forma principal, junto a otros clubes, la deuda de la empresa de Tebas con el fisco. También sabemos cuánto dinero paga LaLiga a la prensa. Así que desde el cuarto poder se ninguneaban los datos estadísticos tan raros que mostraban tuiteros como Maketo y Juanpa,, y la mayoría de aficionados madridistas te llamaban conspiranoico cuando hablabas de ello. Te repetían el mantra: el Madrid no habla de árbitros.

La idea de Núñez era brillante: sabía que ningún presidente después de él se negaría, porque "el Madrid siempre roba", y si no hacemos esto nos arriesgamos a que no se nos tenga en cuenta. Sabía de sobra que el resto de dirigentes después de él, educados en esa Cataluña victimista, no pondrían en duda el pago. Todos lo verían como un acto de justicia, una forma de competir en igualdad de condiciones. Con lo que no contó Núñez es la impericia de sus sucesores, quienes no tendrían mejor ocurrencia que hacer facturas y tratar de desgravarse el IVA.
¿Que diría la sociedad ante la evidencia de los datos? Nada, porque los antimadridistas mantienen que el Madrid siempre roba, y la mayor parte del madridismo no ve correcto protestar
Como decimos, Núñez conocía el relato: nadie señalaría al Barça, porque es el Madrid el que roba, así, por definición. Conocía cómo funciona el madridismo en masa, que no se queja porque no se puede, ya que eso de quejarse está muy feo. Era un plan sin fisuras, y lo estamos viendo en las últimas ligas.
En esta exigencia que nos autoimponemos todos los madridistas, no concebimos que jugando tan rematadamente mal se pueda achacar perder un título a los árbitros. Lo estamos viendo con acaloradas discusiones en redes. Se ve aquí mismo, en La Galerna, entre los lectores. También en X, habiendo “dos equipos”: los que lloran porque las ligas son robadas, y los que no se esconden detrás de arbitrajes. La mayor victoria del diablo es hacer creer al mundo que no existe, y la mayor victoria de Núñez, fallecido en 2018, es hacer creer al madridismo que los árbitros no influyen en la competición cuando su equipo juega mal.

Allá donde esté, Núñez debe estar encantado anta su herencia: el Madrid tiene dos años completamente desastrosos. El cumplimiento inexorable de su plan permanece inexorable, pero ajeno a la gente ante la avalancha de informaciones sobre los malos del Madrid (algunos existen, cuidado con esto): niñatos consentidos, entrenador sin poderes, malas planificiaciones, lesiones excesivas, Florentino odiando la figura del entrenador, la gente pegándose por defender a uno u otro jugador, culpando a un clan mientras otros culpan al contrario, al entrenador, a Florentino, a la Directiva, al cuerpo médico. En medio de este relato, con el que el viejo presidencte culé ya contaba, decir el Madrid pierde en alguna medida por los árbitros es motejado de disparate. ¿Quién va a comprar ese discurso? El madridismo es muy exigente, de manera que nadie dirá que se pierden estas ligas por los árbitros. El madridista que lo haga será señalado por sus correligionarios.
La mayor victoria del diablo es hacer creer al mundo que no existe, y la mayor victoria de Núñez, fallecido en 2018, es hacer creer al madridismo que los árbitros no influyen en la competición cuando su equipo juega mal
Sentaos y analizad todos los partidos del Madrid y Barça, no solo atendiendo a los puntos que los colegiados quitan al Madrid, sino a los que facilitan a los culés. Cuando ellos necesitan una ayuda, les suele acabar llegando. Así fue en Mallorca, Vallecas, Cornellá, Metropolitano... e infinidad de veces en el Camp Nou. Parece que nadie recuerda que han hecho partidos de pena, y los han ganado. Nadie ha reparado en que, desde que jugaron el clásico, han hecho 21 victorias y dos derrotas en liga, y entre esos partidos ganados hay muchos jugados de pena. No cuenta, ¿por qué? Porque "el Madrid está mal, juegan de pena, así no se va a ninguna parte". ¿La realidad? Deberían tener menos puntos que el Madrid, y el año pasado también, y en la liga de Xavi también.

Núñez sabía que el plan era perfecto, no sólo por ser un mafioso, sino también por una doble ¨sabiduría¨. No sólo conocía la idiosincrasia catalana y que cuando él no estuviera todos seguirían con su plan (Laporta de hecho lo mejoró con creces): también conocía a la masa social de su rival. Sabía que los madridistas, llevados de un concepto autodestructivo basado en un falso señorío, jamás atenderían a sus manejos, a los del Barcelona, sino que se contentarían con culparse a sí mismos, consagrando la autoprohibición de hablar de los árbitros. Los madridistas señalarían solo al propio Madrid y sus déficits de juego (siempre los hay). Ideó un sistema perfecto, sabedor de que ese absurdo sentido del fair play acomplejado, típico de la afición blanca, actuaría como su caballo de Troya dentro del madridismo, como antes indicábamos.
El diablo ha ganado. España entera clama por el mal estado del Madrid, nadie mira cómo ganan los títulos ellos. Como dice Teleco calvo: tiki taka, tuya mía.
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